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Red Internacional

TUCUMÁN.Desocupación, pobreza y salarios: tres grandes ausentes en el discurso de Manzur

El gobernador también defendió su gestión frente al covid-19, omitiendo el reclamo y la persecución a los trabajadores de la salud. Una pretendida normalidad en el inicio de clases que es desmentida por un contundente paro docente.

Maximiliano Olivera@maxiolivera77

Lunes 1ro de marzo | 13:15

Minutos después de las 9.30 Juan Manzur se sentó en el recinto de la Legislatura para pronunciar su discurso que dio inicio al 116° período de sesiones ordinarias. El gobernador, secundado por su vice Osvaldo Jaldo, leyó las 25 páginas de su discurso en el lapso de una hora. Allí ensayó una defensa de su gestión en 2020 marcada por la pandemia.

El mandatario comenzó su discurso relatando el impacto global de la pandemia para pasar a defender el manejo de la provincia, ligada a las medidas tomadas por la Nación. Tras enumerar las medidas nacionales, Manzur pidió un aplauso para los trabajadores de la salud. El pretendido homenaje contrasta nítidamente con un año atravesado por los reclamos de los trabajadores de la primera línea, sobre las escasez de recursos en los hospitales, de elementos de bioseguridad y también por un salario congelado. Además, la provincia encabeza los índices de trabajadores del sector contagiados y fallecidos por covid-19.

Lejos del aplauso desganado y cínico, el Gobierno impulsa, a través de la ministra de Salud Rossana Chahla, una política de persecuciones y ataques a los trabajadores que reclaman por la realidad del sistema sanitario. Como el despido a Juan Paz, médico del hospital Eva Perón, por haber difundido las cifras reales del contagio entre trabajadores; la denuncia penal al Sitas por haber llamado a un paro; el sumario y la persecución a dos enfermeros del Centro de Salud por protestar durante una visita de Chahla; y la persecución a trabajadores del hospital Avellaneda por adherir a un paro.

En el tramo referido a la educación, Manzur afirmó que durante 2020 se garantizó la virtualidad y que ahora se está retomando la presencialidad. En cambio, durante el año pasado el reclamo docente sobre la virtualidad se centró en que el Gobierno no garantizó la conectividad, siendo los docentes y las familias que tuvieron que garantizar los recursos (internet, celulares, computadoras).

Sobre la presencialidad, en el paro contundente de hoy y las movilizaciones la docencia viene cuestionando las condiciones del regreso a las aulas. Sin vacunación, con escuelas en ruinas, sin elementos de bioseguridad para garantizar los protocolos, y con una paritaria bajo la línea de pobreza, el descontento docente no coincide con la “nueva normalidad” que pintó Manzur.

El impacto de la pandemia con el aumento de la pobreza y la desigualdad fue uno de los temas ausentes. Manzur se limitó a señalar que 400.000 familias tucumanas recibieron el IFE pero sin explicar qué pasó con esas 400.000 familias que dejaron de recibirlo. El aumento del desempleo se sumó a los "tradicionales" índices de trabajo no registrado e informal, con una alta tasa de precarización en la juventud, y salarios de pobreza. Aunque no hubo ninguna medida o anuncio para los trabajadores, la realidad de los empresarios es otra. Sin parar un segundo, exponiendo a los trabajadores al contagio, las principales patronales del citrus, azúcar y los agronegocios continuaron ganando millones. Los “dueños de la provincia” cuentan con el respaldo del Gobierno, cómo se ve en la Legislatura a la hora de votar alícuotas cero o mayores subsidios (como también ocurre para los empresarios del transporte o las multinacionales dueñas de call centers).

Para Manzur la realidad de miles de mujeres son ameritó un párrafo cargado de una profunda hipocresía. “La cuestión de la violencia doméstica y de género nos ha ocupado especialmente”, dijo el gobernador. “Cuando la provincia encabeza los índices de femicidios, las mujeres somos las grandes ausentes. Reclamamos un plan de emergencia con medidas elementales, como refugios, pero el Gobierno no destina un peso a la ley de emergencia que votó la Legislatura. Al contrario, Manzur y la Legislatura vienen de salvar al juez Pisa, responsable en el femicidio de Paola Tacacho. Lo premiaron con una jubilación de privilegio. Un resumen de cómo este régimen político valora la vida de las mujeres”, expresó Alejandra Arreguez (PTS-FIT) a través de Twitter.

El reclamo por #NiUnaMenos volverá a resonar este 8 de marzo, donde la exigencia de medidas también cuestiona a un régimen misógino, que en la protección de Pisa recordó a la protección de Alperovich al fiscal Carlos Albaca, quien paralizó la investigación sobre el femicidio de Paulina Lebbos, favoreciendo la impunidad.

Importantes problemas estructurales de la provincia también estuvieron ausentes. El déficit habitacional, recrudecido por el hacinamiento durante la pandemia, se expresó en tomas de tierras, sin embargo no hubo mención ni plan. Al contrario, Manzur habló contra “la usurpación de tierras de propiedad provincial” y recibió el aplauso de los legisladores. Otro tanto ocurre con las inundaciones que ocurren año a año. Las inversiones con fondos nacionales anunciadas no revierten este problema.

La oposición nucleada en Cambiemos criticó que se dedicó poco espacio a la seguridad. En este punto Manzur resaltó la incorporación de 1000 policías durante 2020 y la proyección de incorporar otros 700 durante el 2021. Además anunció la creación de una nueva cárcel en Banda del Río Salí, además de la incorporación de 350 nuevos agentes en el servicio penitenciario. La omisión estuvo en los crímenes cometidos por la policía como el asesinato de Luis Espinoza y Ceferino Nadal, donde no faltó el respaldo político del ministro Claudio Maley, y otros casos de violencia policial durante la cuarentena.

Las justificaciones en torno a la pandemia y las omisiones del discurso del Manzur, renuevan los lazos entre una casta política y los grandes empresarios, donde los reclamos obreros y populares quedan afuera. El año 2020 también estuvo marcado por luchas de diferentes sectores de trabajadores (docentes, salud, transporte, UATRE, jóvenes precarizados en el comercio y call centers) y populares (como los reclamos contra los femicidios o por el derecho a la vivienda). A un año de la pandemia, con un aumento de la desigualdad y la pobreza, la realidad de la calle seguirá cuestionando y desafiando los discursos del palacio.




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