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Red Internacional

El jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta, junto al gobernador de Salta, Gustavo Saénz, inauguraron ayer martes, un Centro de Recuperación Nutricional Infantil en una localidad de 17 mil habitantes, en su mayoría de comunidades originarias.

Miércoles 26 de enero | 09:53

"Hay una firme decisión política del Gobierno Nacional de acompañar a las poblaciones más vulnerables", dijo Manzur en el acto de ocasión. Mientras el gobernador se deshacía en elogios hacia el jefe de Gabinete: "fue muy importante que el presidente Alberto Fernández haya tomado la decisión de tener un jefe de Gabinete del norte, una región olvidada, llena de asimetrías e injusticias, pero que Juan conoce muy bien y sabe que hay muchísimas cosas por hacer, por eso nos está ayudando y acompañando”.

La inauguración llega cuando la noticia de las muertes de dos bebés y una niña wichis se conocieron en los medios, como también la denuncia por abandono de persona que hizo el cacique de la comunidad Misión Wichí La Mora, en Tartagal, de donde era la niña de 13 años.

Según denunció el cacique Juan Carlos Calermo, el día anterior a su fallecimiento, habían llamado a la ambulancia porque la niña tenía dificultades para respirar. En ese momento, les respondieron que no había camas disponibles y solo le pusieron una inyección. La menor continuó sin asistencia médica hasta que falleció, ni siquiera les confirmaron si tenían covid. "Estoy muy molesto, por lo menos la tenían que llevar a la guardia. Si le ponían oxígeno iba a vivir", declaró el cacique. Además, expresó la necesidad de que haya algún hospital cerca de las comunidades.

Uno de los bebés, de 9 meses, había ingresado con covid al Hospital Materno Infantil con un cuadro de deshidratación y sepsis. La beba de 11 meses estaba siendo trasladada a TArtagal cuando falleció después de sufrir un cuadro de diarrea, deshidratación y vómitos. Ambos eran de la comunidad wichí de La Puntana.

Las historias se repiten, año tras año, mientras el extractivismo, los desmontes y los grandes negocios de las tabacaleras avanzan sobre una provincia donde las comunidades originarias ni siquiera tienen acceso al agua potable, sufren la discriminación estructural y no se garantizan ni sus más elementales derechos a la vida, la salud, la educación, la vivienda.

El ministro de Salud que truchaba las cifras de desnutrición infantil en su provincia

Manzur, que ocupa la jefatura de Gabinete desde la derrota electoral del oficialismo en las últimas elecciones legislativas, fue vanagloriado como un hombre que aportaría "volumen político" al gobierno. Quedaron en el olvido los dudosos métodos con los que consiguió exitosas estadísticas de baja de la desnutrición en su provincia, Tucumán, cuando era ministro de Salud provincial. En aquella oportunidad, bajar a 13,5 la escandalosa cifra de 24,3 menores de cinco años muertos por desnutrición por cada 1000 nacidos vivos, le permitió catapultarse al Ministerio de Salud de la Nación, bajo la presidencia de Cristina Kirchner.

Sin embargo, ese "milagro" tenía más de mentira que de proeza: el ministro había conseguido reducir la mortalidad por desnutrición infantil, quitando de las estadísticas a los bebés que morían a las pocas horas de nacer, por encontrarse con cuadros más comprometidos, pesando menos de un kilo. Inscriptas como "defunciones fetales", estas muertes dejaban de abultar las horrorosas y vergonzantes estadísticas de la provincia que luego gobernó este empresario millonario que hoy encabeza el gabinete de ministros. El mismo que, sin sonrojarse, inauguró ayer este Centro de Recuperación Nutricional Infantil en otra provincia del noroeste argentino, donde para los pueblos originarios lo único que abunda -por parte del Estado- es el abandono, la marginación y la miseria.




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