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Red Internacional

Transcurrió una nueva jornada de lucha, en defensa de la salud pública, donde se sintió un paro con mucha fuerza en el hospital, contando con el apoyo de pacientes y vecinos. La unidad con las trabajadoras y los trabajadores del Hospital Garrahan confluyendo en las calles con residentes de CABA, marchando al congreso, muestra la fuerza de la unidad de los reclamos.

Miércoles 2 de noviembre | 11:37

Hace semanas comenzó a aflorar el enojo y el malestar en el Hospital Posadas. El hastío y la bronca por las míseras propuestas salariales, las condiciones laborales y la situación de los pacientes se sienten y se va transformando en el combustible para salir a luchar. Los gobiernos nacional y porteño utilizan la salud pública como variable de ajuste, a pedido del FMI. Pero la salud pública no es un gasto, es un derecho del pueblo y son los trabajadores y trabajadoras, junto a los y las pacientes quienes la están defendiendo.

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La fisonomía de un hospital que a diario se ve colapsado de gente, sentadas en las sillas de espera, en los pasillos buscando turnos o esperando ser atendidos, amaneció vacía. El paro fue votado en la última asamblea de autoconvocados y acompañado desde la cicop. Tuvo una amplia adhesión desde los consultorios, laboratorio, extracciones y farmacia para nombrar algunos. Además, aproximadamente 100 residentes fueron los que luego empalmaron con los residentes de CABA en una sola marea blanca que recorrió las calles que se unieron con el Hospital Garrahan en el congreso.

Desde temprano fueron llegando al mástil de la entrada trabajadores y trabajadoras del hospital que se iban acercando para tomar los micros que los llevaría hasta el Hospital Garrahan, se iban mezclando con pacientes y vecinos que acompañaban el paro. No fue un paro más, tuvo la contundencia de un paro duro, lo que marca la pauta para que desde las principales conducciones sindicales se sumen a esta pelea, como está exigiendo La Marrón en CICOP. Cuando marchaban juntos por la calle Entre Ríos al lado de sus compañeros del hospital Garrahan, intercambiaban experiencias, canticos contra los ministerios de salud nacional y de la Ciudad, anecdotas de la organización de base que estaban construyendo y reconocían a la lucha de los trabajadores del neumático como un ejemplo a seguir.

Raúl es paciente, y se acercó al punto de encuentro. “Yo vine a hacerme atender, pero apoyo su reclamo. ¡Esto había que haberlo impulsado antes, si no les pagan que se caguen!”. No era el único que se iba acercando. Se veían pancartas escritas a mano de vecinos del barrio Carlos Gardel que también apoyaban.

Es que el reclamo de quienes aquí trabajan, trasciende los muros del hospital. Tras la pandemia, entre los pacientes el reconocimiento a quienes estuvieron desde el minuto uno atendiendo sin parar se hace visible. Conocen la realidad de la que hablan, porque lo ven a diario.

El reclamo por salarios que sean acordes a la canasta familiar, es la contracara al pluriempleo que tienen quienes trabajan en salud. Porque para poder subsistir tienen que realizar jornadas extenuantes de más de 12 horas, que se van naturalizando como la forma de trabajo en el sector. Ni hablar del reclamo de pase a planta permanente cuando más del 80% del plantel es contratado por años.

Hacer una residencia se sabe, es cobrar apenas para subsistir, y vivir en el hospital. Y cuando termina, con suerte podes seguir trabajando con un contrato o como montributista. ¿Viste el recibo de sueldo que muestran los residentes de CABA?, quien puede vivir con esa plata. La realidad que se se vive en el hospital no dista de eso.

Laura Bogado, trabajadora del hospital de la agrupación Marrón y miembro de la comisión directiva de la Cicop, nos decía que la pelea que vienen dando, es porque se hagan asambleas comunes para todo el hospital, y que allí puedan participar todos los trabajadores de manera unificada con todos los gremios "así podemos superar las divisiones que hay entre quienes son contratados, monotributistas o residentes, pero también sabemos que por la pelea que tenemos y que venimos dando, necesitamos poder coordinar entre hospitales de provincia, de la Ciudad de Bs. A. y de nación, que nos permitan dar esta pelea que atraviesa a todo el sector. Cuando fueron los despidos en 2018 en nuestro hospital se pusieron en pie comisiones como la de residentes y la de pacientes, queremos retomar esas formas de organización para que podamos pelear juntos por la defensa de la salud pública contra todos los ajustes que impusieron los diferentes gobiernos y que Alberto Fernández no es la excepción.

Esta realidad se siente, cuando cada vez hay menos médicos y médicas, conseguir un turno para salud mental se transforma en una odisea porque no hay servicios de atención para esta demanda en la zona y en el hospital están colapsados. Ni hablar de las enfermeras que siguen trabajando en el turno de la noche por 12 horas seguidas. Esto se siente, porque la defensa de la salud pública termina siendo la pelea de todo el conjunto del hospital junto con los pacientes y vecinos. Esta es la realidad que deja el ajuste que manda el FMI. Por eso en la marcha fueron acompañados por la madre de plaza de mayo Norita Cortiñas, que es paciente del hospital y una eterna solidaria con la lucha de sus trabajadores, como así también por diputados del Frente de Izquierda, como Myriam Bregman.

Por eso la marea blanca atravesó las calles de la Ciudad de Buenos Aires. La necesidad de unificar las luchas y mostrar que es un único reclamo se hizo patente, enfrentando a Larreta o a Fernández. Es que los hospitales nacionales como el Garrahan o el Posadas hoy son los más afectados. Porque el recorte de presupuesto en salud es un recorte para el conjunto de los y las trabajadoras, no solo para los que prestan servicios en distintas profesiones, quienes trabajan en mantenimiento o limpieza, sino también para los pacientes, que ven a diario que los turnos no alcanzan, que su salud se va postergando porque cada vez está más colapsado. Porque no hay insumos, tampoco medicación y porque la calidad de la vida de millones va empeorando.

Hoy la marea blanca, dejó un tendal de experiencias. La lucha se profundiza por la pelea en la defensa de la salud pública, en un derecho de millones. Pero se fortalece en la unidad entre los distintos hospitales, entre los más nuevos como los residentes y los jefes de servicios que llevan años apostando a una salud para toda la población. Esta unidad que también se logra con los pacientes y vecinos que acompañan este reclamo y que también están en las calles caminando a su lado.


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