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Red Internacional

La crisis económica y el brutal ajuste que fue pensado por el Fondo Monetario Internacional y que el Frente de Todos y Juntos apoya se siente en el bolsillo de quienes laburan y también a la hora de intimar, ¿vos cuánto gastás?.

Tomás Máscolo@PibeTiger

Lunes 30 de agosto | 20:43

“Vinimos para hacer posible la felicidad de un pueblo y la grandeza de una patria, y no hay felicidad de un pueblo sin garchar", dijo Victoria Tolosa Paz, precandidata a diputado nacional por el Frente de Todos (FdT) en Provincia de Buenos Aires, y así empezó la polémica.

La frase se volvió viral. Como dijimos en esta web, detrás de la amplificación de la frase por parte de la gran corporación mediática, "hay que ver, también, una operación política. El intento de presentar a los candidatos del oficialismo como personajes frívolos. Algo que resulta más que sencillo luego del escándalo por las fotos del cumpleaños de Fabiola Yánez, celebrado en el momento más duro de la pandemia".

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¿Qué pasa con la juventud?

"La pastilla me sale $900 y los preservativos que uso están $550, con mi pareja nos dividimos los gastos porque los compramos cada dos o tres días", dice Ana, una jóven de 19 años. Lucía, por otro lado se paga ella misma las inyecciones anticonceptivas y su novio se encarga de los preservativos. "Yo me hago un tiempo y compro una caja al por mayor de $600", dice Luciano.

Los mal llamados preservativos "femeninos" no bajan de los tres mil pesos, y digo mal llamados porque hay masculinidades que no tienen pene y tienen vagina, como los hombres trans. Así como esta mal referirse a los preservativos "masculinos" ya que hay femenidades que tienen pene, como algunas travestis. El punto es que la identidad no tiene que ver con la genitalidad, pero el objetivo de la noticia es otro.

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Este año, Analía Urretavizcaya del equipo de Sexología del Hospital de Clínicas instó a concientizar sobre su uso. Según las estadísticas el 98 % de las infecciones de transmisión sexual se producen por relaciones sexuales sin protección.

En ese sentido recalcó que "no debe ser una charla al pasar, el preservativo tiene que estar presente todo el tiempo en la conversación, en los baños, en los cuartos, tiene que ser algo cotidiano, para que en el momento que se lo requiere también esté presente y no sea algo tabú o desconocido".

La investigación a la que hace referencia, puso en evidencia números alarmantes. En el país sólo el 14,5 % de la población utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales, el 65 % admitió usarlo solo a veces y el 20,5% reconoció no usarlo nunca. Los datos provienen del estudio realizado por la AHF Argentina (Aids Healthcare Foundation), una organización internacional que trabaja en prevención, detección y tratamiento de VIH y sida.

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Los comentarios que llegaron a La Izquierda Diario, denuncian no solamente el precio sino que también les es complicado recibir los preservativos o las pastillas de forma gratuita ya que hay muchos faltantes en distintos Hospitales Públicos, esta denuncia va de la mano con el vaciamiento que se llevó adelante en el ámbito de la Salud Pública.

En Argentina no se producen ni consiguen campos profilácticos industrializados y es costoso comprarlos importados. en este contexto tenemos que recurrir a métodos artesanales, como los campos profilácticos hechos a partir de preservativos para penes.

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Educación sexual para decidir

La Ley de Educación Sexual Integral que ya está vigente hace más de una década, sirve para prevenir y conocer el cuerpo y el deseo. Es fundamental que se imparta en todos los niveles. Por eso estamos ante esta situación. Doce años después de la sanción de la ESI, hay sólo unas diez provincias que adhieren, muchas otras que lo hacen de manera limitada o confusa, y otras que directamente imponen la educación religiosa en las escuelas.

Pastillas, preservativos, hormonales inyectables, DIU (incluyendo la colocación), hormonales de emergencia y diafragmas. Todos ellos se encuentran dentro del Plan Médico Obligatorio, según lo establece la Ley 25.673 de Salud Reproductiva, y deben ser de entrega gratuita en hospitales y centros de salud públicos, pero también en las obras sociales y prepagas. Las prepagas se hacen la sota la mayoría de las veces.

La salud está atravesando una crisis sanitaria y económica por la segunda ola del covid-19 con un ajuste del 11,8% echo por el Gobierno del Frente de Todos a la medida del Fondo Monetario Internacional. La sexualidad hace a la salud integral y esa es otra de nuestras prioridades. Nuestra vida vale más que las ganancias de Primer, Maxx, o cualquier otra.

Son muchos los adolescentes que se autoorganizan para poder acceder a la ESI, así como también con muchos los jóvenes que están peleando contra un futuro de precarización que quiere imponer el FMI. Sabemos que la sexualidad no es solo cuestión de precios. El tiempo que se nos va laburando es tiempo que no disponemos para divertirnos y los ánimos afectados por la pandemia y un futuro lleno de incertidumbre tampoco ayudan.

Por ello el Frente de Izquierda Unidad propone el no pago de la deuda externa y que esa plata vaya a las prioridades de la clase trabajadora como la salud, educación y vivienda y trabajo para todes. Vivir la sexualidad libremente, tiene que ir de la mano de la creación de políticas públicas, la pelea contra el ajuste es también la pelea para poder vivir nuestro deseo y que cuidarnos no vaya de la mano de hacer malabares económicos.

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