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Red Internacional

Docentes del Plan FinEs de la Ciudad de Buenos Aires denuncian responsabilidades compartidas entre el ministerio nacional y local que retrasaron dos meses el comienzo de clases y se niegan a pagar esos meses a los docentes que vienen trabajando desde hace años.

Miércoles 20 de abril | 19:19

Cada comienzo del ciclo lectivo es lo contrario a un reencuentro entre los docentes y estudiantes del plan FinEs de la Ciudad de Buenos Aires. Lejos de los anuncios de querer aumentar los días de clases que se hacen en los medios de comunicación, la realidad en las barriadas porteñas es que el plan de terminalidad del nivel secundario, FinEs, sufre cada año más ajustes y trabas burocráticas para su desenvolvimiento, por responsabilidades compartidas entre el Ministerio nacional que lo financia y el local que lo implementa.

Leila, profesora de Historia de sedes en Villa 31 y la 20 nos comenta, “Este será mi tercer año trabajando en el plan. Mi experiencia ha sido inmensamente gratificante, los jóvenes y adultos que se inscriben para terminar la secundaria, lo hacen desde la convicción de que están haciendo valer un derecho que, en algún momento, les ha sido vulnerado; desde la esperanza y el orgullo, de saberse capaces de cumplir las metas que se proponen. Acompañarlos en ese proceso es, en parte, el motivo por el que elegí ser docente. La contracara de esta grata experiencia trabajando en el plan son las magras condiciones laborales, el constante destrato por parte de las autoridades y la quita presupuestaria que año a año hace imposible sostener el plan en condiciones dignas para estudiantes y docentes. El año pasado las clases iniciaron en mayo, les estudiantes perdieron 2 meses de clase, debieron empezar en marzo. Este año se repite la historia, nuevamente las clases se demoran por la parsimonia de las autoridades para aprobar el presupuesto y avanzar en la concreción del plan. A eso, debemos sumar la negativa del Estado para garantizar la conectividad de les estudiantes en pandemia”.

Hernán, docente del plan desde hace 9 años en el Barrio Richiardelli agrega, “esto no es nada nuevo, el plan nació precarizado y ninguno de los gobiernos nos ha dado soluciones, incluso hace dos años tuvimos que salir a pelear porque nos estaban pagando la mitad del sueldo que a cualquier otro docente de adultos. Nuestros estudiantes por su parte no pueden acceder a becas, dispositivos ni conectividad como el resto. Es una clara discriminación. Nosotros queremos la continuidad del plan, pero con todos los derechos garantizados”.

Sobre las condiciones laborales Leila señala “nuestra situación es particularmente mala debido a que no estamos formalizados, nuestra contratación es transitoria, no estamos bajo el resguardo de estatuto docente, no tenemos vacaciones pagas, la mayor parte de nuestro salario es no remunerativo, por lo que casi no cobramos aguinaldo, no tenemos antigüedad y, finalmente, este trabajo no nos acredita puntaje tal como sucede con el resto de los cargos docentes. Lo inédito, es que este año el Gobierno de la Ciudad ha decidido quitarnos un mes más de nuestro salario. Históricamente los docentes somos contratados desde marzo a agosto y desde agosto a diciembre. Este año, a las condiciones lamentables que ya describí, se suma una decisión atroz, reducirnos nuestro periodo de contratación. ¿La justificación? ’Nación no nos aprobó el presupuesto que solicitamos’ esgrimen desde Ciudad. Así, los docentes quedamos atrapados en la disputa presupuestaria entre Ciudad y Nación, convirtiéndonos, una vez más, en la variable de ajuste”.

Frente a estos nuevos ataques Hernán resalta que “no vamos a aceptar que sigan vaciando el plan y descargando los recortes sobre los sectores más vulnerables. Nos estamos organizando junto a estudiantes para reclamar frente a los dos ministerios, no vamos a aceptar que el acuerdo de ajuste con el FMI vulnere nuestros más elementales derechos”.




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