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Red Internacional

La dirigente trotskista Myriam Bregman, recibió un amplio apoyo luego del ataque antisemita por parte del abogado derechista Alejandro Fargosi. Ella explicó que el ataque se debe, también, por las luchas y los valores que defiende. Los ataques macartistas, no solo lo protagonizan la derecha liberal, también forman parte de los ataques de la burocracia sindical y dirigentes encumbrados del peronismo como parte de poner un límite a la organización independiente de los distintos movimientos sociales.

Rosa D'Alesio@rosaquiara

Lunes 30 de agosto | 20:17

La semana pasada el exconsejero de la Magistratura de la Nación, Alejandro Fargosi, se refirió a Myriam Bregman en su cuenta de Twitter como “militante judía de izquierda”. El repudio contra esta expresión antisemita y macartista fue inmediato y generalizado.

La dirigente del Frente de Izquierda Unidad, y precandidata a diputada por la Ciudad de Buenos Aires, explicó en distintos medios de comunicación que el ataque por parte de este abogado derechista, trasciende su persona.

En primer lugar destacó que no había que naturalizar estos ataques, luego se refirió a la amplísima solidaridad que recibió. “Este repudio era necesario, porque los días previos veníamos con un nivel de violencia y virulencia terrible. El sábado pasado hicimos un enorme acto de la juventud del PTS en Parque Centenario, que estuvimos con Nicolás del Caño, y a la par nos mandaban videos diciendo zurdos de mierda, tienen miedo. La manera de frenar esto es el repudio masivo”, contó la candidata.

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Para Bregman “lo de Fargosi es una reacción. Estos sectores de derecha no soportan que las mujeres hayamos avanzados en nuestros derechos, que hayamos conquistado el derecho al aborto, y encima en la calle, organizadas, con la fuerza enorme de las pibas y la marea verde”, agregó. “Yo promuevo y soy parte de todo eso, la fuerza de la que formo parte, y por eso me atacan”.

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El macartismo no es solo de la derecha liberal

El macartismo tiene una larga historia, tanto en el país como en el mundo. En Argentina, el peronismo históricamente ha sido macartista. El discurso anticomunista se amplificó en los años 40, en el marco que a nivel mundial el Partido Comunista tenía influencia de masas. Durante la presidencia de Juan Perón, con el objetivo de culpabilizar a los militantes comunistas tras la puesta en marcha de la huelga ferroviaria (1951) y la huelga metalúrgica (1954), Perón declaró que “todo era parte de una conspiración comunista internacional para desorganizar los sistemas de transporte de todo el mundo”.

Durante el ascenso obrero de los años 70, la derecha peronista incluso persiguió a la izquierda peronista. Basta recordar la Alianza Anticomunista Argentina -conocida como la Triple A- conformada por grupos parapoliciales gestado en las entrañas del gobierno de Juan Perón, e integrada por peronistas, sindicalistas, la Policía Federal y las Fuerzas Armadas. Esta organización reaccionaria, fue también responsable de perseguir y asesinar a dirigentes trotskistas como César Robles, así como atacaron las organizaciones obreras que por esos años ocupaba el centro de la escena desde el Cordobazo y comenzaban a hacer una experiencia con el peronismo en el poder.

Siempre que los capitalistas tienen crisis, utilizan el macartismo para culpabilizar a la izquierda y sectores populares de las propias penurias que ellos generan. Así ocurrió también en el 2001-2002. Allí podemos situar varios hechos que tienen a dirigentes peronistas encumbrados y a burócratas sindicales como protagonistas en la persecución y demonización de la organización independiente de la clase obrera y la izquierda.

Ante la debacle del gobierno de Fernando de la Rúa, las organizaciones de los trabajadores desocupados, las asambleas barriales y los obreros que ponían a producir sus fábricas sin patrón, comenzaron a organizarse. Continuaron movilizados bajo el gobierno de Eduardo Duhalde que instaló una fuerte campaña y amenazas contra estas organizaciones, para legitimar la represión que finalmente llevaron adelante el 26 de junio de 2002 en la localidad de Avellaneda. Después de la masacre de Avellaneda, donde la Policía Bonaerense asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, Felipe Solá -exgobernador bonaerense y actual canciller- habló con Norita Cortiñas cuando la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora lo llamó por los asesinatos y este sostuvo “No se preocupe Nora, fue una pelea entre pobres”. Mientras que Aníbal Fernández era secretario general de la Presidencia, apenas ocurridos los crímenes salió a avalar el accionar policial, asegurando que "los piqueteros se mataron entre ellos". Este discurso del gobierno fue acompañado por una campaña mediática de los grandes medios. Al día siguiente de la masacre, Clarín tituló: “La crisis causó dos nuevas muertes”.

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Cristina Fernández de Kirchner y “aquel infame trapo rojo”

La expresidenta en 2002 expresó una de las fórmulas macartistas más acuñadas por la derecha peronista. Sostuvo que en los 70 Argentina se salvó de que sobre ella flameara el “infame el trapo rojo”, sin mencionar que para esto, las clases dominantes se cobraron la vida de los 30.000 desaparecidos.

En 2005 Ginés González García, por entonces ministro de Salud de la Nación, atacó a los trabajadores del Hospital Garrahan diciéndoles “terroristas sanitarios", cuando estos llevaban una histórica lucha en reclamo de sus derechos y la defensa de la salud pública.

En 2014, durante la lucha contra los cientos de despidos de los trabajadores de la autopartista Lear, en General Pacheco, el diputado nacional Nicolás del Caño, se puso a disposición de estos y los acompañó en cada corte que realizaron en la Panamericana. Los trabajadores en lucha fueron reprimidos decenas de veces por la Gendarmería comandada por Sergio Berni -macartistas si los hay-, mientras la patota sindical del Smata atacaba el acampe que trabajadores y trabajadoras junto a su familia ganaba apoyo activo por parte de organizaciones obreras, sociales y de la izquierda, bajo la consigna ¡Familias en la calle nunca más!.

En ese marco, la patota del sindicato de los mecánicos se mudó a la Cámara de Diputados. Tuvo un "palco preferencial" para insultar y hostigar al diputado del PTS en el Frente de Izquierda. El Smata estaba del lado de la multinacional estadounidense y la izquierda, como siempre, estaba del lado de los trabajadores que reclamaban su reincorporación.

Guernica

Cuando los trabajadores se organizan, uno de los ataques más frecuentes que reciben, es que “están manipulados por la izquierda”. Esto ocurrió recientemente en la toma de tierras cuando familias sin viviendas ocuparon un predio en Guernica. El ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, culpabilizaba a la izquierda porque muchas de las familias que reclaman por tierra y vivienda no cayeron en las trampas del gobierno. Los acusó de “poner obstáculos” en la negociación y querer hacer una “utilización política” del reclamo.

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Tras la represión -comandada por el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni- con gases y balas de goma a las familias que estaban en sus precarias casillas- los secretarios de Derechos Humanos de Nación y Provincia de Buenos Aires, acompañaron la criminalización y represión a miles de personas y atacaron a la izquierda.

Horacio Pietragalla, a través de un audio de Whatsapp que difundió entre organismos de derechos humanos, sostuvo: “Les paso el informe para que sepan. Hubo desalojo, está claro”, comienza el audio. Y enseguida, en lugar de explicar el tipo de represión que había visto todo el país, ensayó una defensa de lo hecho por la Bonaerense. “Casi no había familias, las familias estaban casi todas desalojadas anteayer y ayer, con las negociaciones. No había chicos, significa que ya familias no quedaban”, aseguró Pietragalla” y agregó: “Sí quedó un sector radicalizado, que son los troskos, que estaban fomentando el acampe”, dijo. Segundos después amplió: “sinceramente, se hizo un esfuerzo muy grande para no llegar a un desalojo”.

En el caso de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, y de su titular Matías Moreno, no sólo no cuestionó esta acusación de Pietragalla, menos aún se acercó a las familias que fueron reprimidas y humilladas.

Por su parte Berni, tras reprimir con 4.000 Policías Bonaerense a las familias de Guernica, responsabilizó a la izquierda y sostuvo: “Ninguno de los gases lacrimógenos que se vieron en el desalojo fueron tirados por nosotros. Todos provenían de grupos más radicalizados de izquierda que tenían no solamente esos gases sino también las máscaras antigases. Solamente en Argentina puede pasar algo así y que quede naturalizado, que tengan semejante arsenal como yo nunca vi”.

Ante esta represión comandada por el peronista de derecha Sergio Berni, ninguna de las alas “progresistas” que integra el Frente de Todos, repudiaron las mentiras del ministro, y menos aún pidieron su renuncia.

La burocracia ferroviaria continúa los paso de Pedraza

El viernes de la semana pasada amenazaron a candidatos ferroviarios del Frente de Izquierda y La Naranja Ferroviaria. En el marco de la campaña electoral de las PASO, de forma anónima, enviaron una amenaza a los militantes del FIT y la Agrupación Naranja en el ferrocarril Roca. "Zurdos drogadictos del orto. La próxima vez que los encontremos en los vestuarios dejando estas cosas los hacemos bosta" dice el mensaje de WhatsApp y además envían un video que muestra cómo queman los volantes del FIT unidad.

Es muy grave esta amenaza, porque la burocracia ferroviaria ha llevado adelante el crimen de un joven militante trotskista por luchar junto a los sectores precarizados.

El 20 de octubre de 2010 Mariano Ferreyra, cayó por las balas de una patota de la UF que disparó contra manifestantes que pedían la efectivización de los tercerizados de la ex Línea Roca. Se trató, sin dudas, de un crimen contra toda la clase obrera. El viejo mandamás de la burocracia, José Pedraza, terminó tras las rejas por la enorme movilización que reclamó justicia por el joven militante de izquierda. Aun muerto, el “pedrazismo” continúa sin Pedraza.

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Este sábado, Nicolás del Caño, difundió en sus redes otra denuncia, acompañada de un video: “el peronismo de La Matanza rompiendo los carteles del Frente de Izquierda. Basta de ataques antidemocráticos”.

Amenazan a candidatos ferroviarios del Frente de Izquierda y La Naranja Ferroviaria

La izquierda, sobre todo la clasista y trotskista, tiene una larga historia de persecución y criminalización. Cuando atacan a Myriam Bregman están atacando a sus ideas y a su práctica política y a los sectores que representa. Le temen a la organización independiente de los sectores explotados y oprimidos.

El amplio repudio que recibió la dirigente del FIT Unidad -en el que se pronunciaron organizaciones de trabajadores, ambientalistas, personalidades de la cultura y del movimiento de mujeres, hasta la DAIA y el presidente Alberto Fernández-, habla de la trayectoria de Bregman, así como la fuerza de los sectores que representa. Enfrentar al macartismo, es parte de defender el derecho a la organización para enfrentar los ataques de la clase dominante -y sus representantes- y sus planes de hambre y miseria para las grandes mayorías.




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