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Copa Sudamericana 2020

Defensa y Justicia campeón: ¡el potrero alcanzó la gloria!

El hasta hace poco incógnito Halcón de Varela conquistó Sudamérica coronándose en la Copa Sudamericana. Un logro de un club cuya alegría contagia.

Sábado 30 de enero | 20:19

Foto: Lidia Barán

Fue hace ya más de una semana y los hinchas del Halcón aun no lo podemos creer: Defensa y Justicia es campeón. Si, con todas las letras: CAMPEÓN. Y merecido. Más que merecido. No solo por haberle dado una verdadera “paliza futbolística” al dificilísimo Lanús en la final; no solo por haber sabido levantarse de una dura eliminación de la Copa Libertadores en el último minuto ante el histórico Santos; no solo por haber sido maltratado increíblemente en Chile en las semifinales… No, Defensa y Justicia es el merecido campeón también por todos los logros y hazañas que este humilde club venía realizando estos últimos años. Y todo esto con muy pocos recursos financieros.

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De cada garganta que gritaba los goles de un equipo que hizo una final perfecta, se expresaban muchos recuerdos, mucha alegría, muchas revanchas. Y no era para menos. El primer gol lo hizo un pibe de 22 años, defensor central que promete, salido directo de las inferiores del club, de Varela mismo. ¡Vaya símbolo! Primera final internacional del club, el partido más importante de la institución en de toda su (corta) historia, lo marca un pibe del barrio, del potrero, de los torneos de penales: Adonis Frías. Ese primer gol de la primera final, fue también el primer gol del defensor varelense en su carrera. ¿Qué otro símbolo más grande de la expresión “de Varela para el mundo”? Y esto no es un detalle. Sobre todo para un club que jugó tantos años en el ascenso, en canchas duras, hostiles, que atravesó tantas calles de barro y al que “no lo conocía nadie” más que otros clubes que “a nadie importan”.

Porque además los partidos de Defensa no lo transmitía literalmente nadie, salvo alguna que otra radio local. Pero ese sábado 23 de enero, al partido del Defe lo transmitieron en más de 120 países. Y más de 120 países vieron a ese pibito varelense romperle la red a un tímido y mezquino Lanús para encaminar al equipo hacia la gloria. Ahora sí, Defensa y Justicia empezaba a ser campeón y su nombre se pronunciaba en una ensalada de frutas de lenguas variadas.

Ni sueño, ni videojuego, ni error, Defensa y Justicia, el Halcón de Varela, campeón. Aunque error garrafal fue el del defensor de Lanús que le dejó un regalito al afiladísimo Braian Romero. Y no perdonó. Cuan alquimista futbolero, el ex delantero de Acassuso y Argentinos Jr. convirtió un horrible yerro defensivo en magistral gol. Otro símbolo, otra revancha. Símbolo de revancha porque a Braian Romero le informaron en plena pandemia que no lo tendrían en cuenta en Independiente, uno de los clubes más grandes e históricos del futbol argentino. Un “fracasado” (como tantos que pasan por esos clubes); un “fracasado” como Francisco Pizzini (otro ex Rojo que fue fundamental). Como muchos otros jugadores de clubes grandes (y no tan grandes) que “fracasan” y no son tenidos en cuenta, Romero aterrizó en Defensa y Justicia para hacer historia. Y qué revancha se tomó: máximo goleador de la Copa con 10 goles. Es que Defensa en muy poco tiempo en Primera división se transformó en eso, en un club que recicla y recompone jugadores descartados por otros. Y tanto se dice sobre esto; tanto se fabula y se miente sobre el rol real del empresario Bragarnik en el club, para explicar o para deslegitimar el esfuerzo de este humilde club. En medio de un sentido común arraigado profundamente por la nefasta ideología neoliberal, que fue tomando peso especialmente a partir de los años 90, no se puede creer, ni siquiera concebir, que con poco se logre mucho, que siendo chico se logren cosas grandes, sin trampas, sin algo turbio. No, más allá de las críticas que se podrían hacer a Bragarnik, la realidad es que desde que se vinculó con la institución nunca trajo una figura estruendosa; Defensa siempre fue un club de “reciclaje” de jugadores descartados por los grandes, por los medianos e incluso por algunos “chicos”. ¿Qué mayor símbolo de esto que el campañón de Romero y de tantos otros en todos estos años?

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Un párrafo aparte merece Hernán Crespo, el DT del campeón. Con ese apellido, el de una leyenda del futbol mundial ¿qué necesidad tenía de ir a trabajar a Varela? Cualquier club con muchísima más historia, prensa e importancia que Defensa y Justicia hubiese podido contratarlo. Grandes clubes argentinos, sudamericanos o incluso europeos. Pero el ex goleador decidió aceptar el desafío de venir a una institución humilde. Es un gran mérito del que se habla poco. Pero todo no es mérito de Crespo y su cuerpo técnico, porque como decimos, en Defensa se viene manteniendo una forma de trabajar y de jugar desde hace muchos años. Sin embargo, aceptar estar en un lugar chico para lograr cosas grandes, es un mérito indiscutible.

En ese sentido, Defensa y Justicia puede ser campeón pero seguirá siendo un club chico, representando una ciudad humilde de gente trabajadora, un club aun enraizado en el ascenso, con espíritu y mística de club de ascenso. Y ese fue otro símbolo importante de la conquista de los varelenses que se expresó en el tercer gol. En “Uru” Washington Camacho, una de las figuras del ascenso a la Primera división en 2014 volvió al club para ponerle la frutilla al postre y otra vez quedar, para siempre, en la historia de la institución. Sí, ese gol de Camacho no fue solo un homenaje a todos esos deportistas que lograron el histórico ascenso en 2014, de los cuales Nelson Acevedo y Marcelo Benítez también hicieron parte y se coronaron campeones la semana pasada; el gol de Camacho fue un homenaje a esos jugadores que dieron todo en Defensa en las categorías de ascenso en la D, en la C, en la B Metropolitana, en la B Nacional; un homenaje a los hinchas de esa época que se tuvieron que bancar burlas, “ninguneo” mediático y a veces represión sistemática solo por el hecho de venir de Varela. Y está muy bien. Ese pasado difícil es hoy en día más glorioso cuando se lo compara a los logros increíbles de Defensa y Justicia. Es eso lo que tanto se festejó en las calles de Varela esa noche, al día siguiente y durante la semana. Pero que no quede ninguna duda: si el equipo hubiese perdido, habría habido gran recibimiento igual, porque todo es histórico para este club.

Ahora sí, Defensa y Justicia se escribe con una estrella y con orgulloso pecho se grita: ¡Dale campeón!







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