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[Declaración] Si matan a uno de los nuestros, todos nos rebelamos: justicia para George Floyd y todas las víctimas de la violencia racista del estado

George Floyd fue asesinado el lunes 25 de mayo. Sus últimas palabras fueron "No puedo respirar", recordando el brutal asesinato policial de Eric Garner a manos de la policía de Nueva York en 2014. La ira se ha extendido por todo el país. Debemos transformar esa ira en lucha y organización.

Viernes 29 de mayo | 23:30

Imagen: Suo Mi

El estado es responsable

La violencia contra los negros y latinos se está intensificando como una de las consecuencias de las acciones de los gobiernos federal y estatal para "combatir" la pandemia. No les preocupa la vida de los pobres y los trabajadores, y mientras varios estados toman medidas para reabrir la economía, la policía -el brazo armado del gobierno capitalista- se ha asegurado de duplicar la represión contra los negros. Los recientes asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor y Sean Reed por parte de la policía, así como el asesinato de Ahmaud Arbery (a manos de supremacistas blancos), representan este aumento de la violencia racista de la policía y de vigilantes blancos.

Estamos del lado de los que están indignados por las escenas en el horrible video del asesinato de George Floyd. Derek Chauvin, policía de Minneapolis, sostuvo su rodilla en el cuello de Floyd durante ocho minutos frente a una multitud de personas que lo filmaban.Por momentos, él está sonriendo mientras Floyd llora: "No puedo respirar". Esta fue una descripción brutal de lo que el estado y la policía tienen para ofrecer a la comunidad negra. Este país fue fundado con la esclavitud; los negros no tuvieron derechos civiles básicos hasta 1965. Fue la lucha antirracista, con los trabajadores negros y sus aliados de la vanguardia, lo que puso fin a las leyes de Jim Crow. Pero el estado y los capitalistas lde EE. UU. han demostrado una creatividad ilimitada en su capacidad para revitalizar y armar el racismo. La represión, la pobreza, el encarcelamiento masivo y la violencia policial son características claves de cómo este estado imperialista mantiene el orden.

La crisis del Covid-19 ha puesto de relieve la opresión racial contra las personas de color, especialmente contra los afroamericanos. Las personas negras han sido infectadas con consecuencias letales de manera desproporcionada por el Covid-19 debido a la falta de atención médica, el racismo en el sistema de salud, el racismo ambiental, la dieta deficiente y porque las personas negras están representadas desproporcionadamente entre los trabajadores precarios, de bajos salarios y trabajos esenciales.

Minneapolis, donde vivió George Floyd, es una ciudad altamente segregada con desigualdades raciales extremas. La crisis de la vivienda ha afectado a la comunidad afroamericana durante décadas, y la tasa de desempleo antes de la crisis fue del 4 por ciento para la comunidad blanca y del 12 por ciento para la comunidad negra. Con la pandemia, las desigualdades raciales se han profundizado. Se han perdido más de 40 millones de empleos en los EE. UU. desde que comenzó la crisis. Más del 16 por ciento de los empleos perdidos en abril fueron de afroamericanos. En Minnesota, la tasa de desempleo en abril fue del 8 por ciento, y la mayoría de los que perdieron sus empleos eran personas negras; mientras tanto, los negros solo representan el 18.2 por ciento de la población en Minneapolis. No es un incidente aislado que George Floyd fuese asesinado mientras intentaba comprar comestibles. La clase trabajadora negra y los pobres viven en la desesperación.

Derek Chauvin y los policías que participaron en el asesinato de George Floyd son responsables. Los jefes del Departamento de Policía de Minneapolis y todas las instituciones represivas de los estados son responsables. El estado es responsable. Las vidas negras no le importan al estado capitalista.

Donald Trump y el régimen también son responsables

Las vidas negras tampoco le importan a Trump, que aceptó el respaldo del KKK durante su campaña y que nunca ocultó su desdén por los negros. Trump ha llamado a las ciudades de mayoría negra "infestadas de ratas", y ha promulgado prohibiciones de viaje a personas que provienen de ciertas naciones africanas, a las que llama "países de mierda".

Durante su tiempo de gobierno, Trump ha envalentonado a la policía, al aparato estatal y los grupos de derecha para exhibir aún más abierta y brutalmente su racismo. Fue la rodilla de Trump la que presionada sobre el cuello de Floyd, el dedo de Trump en el gatillo del arma que mató a Breonna Taylor, y las manos de Trump sosteniendo la escopeta que mató a Ahmaud Arbery. Trump es responsable. Ayer en un tuit, amenazó directamente a los manifestantes de Minneapolis, diciendo que enviaría al ejército para reprimir y que a los “saqueadores” había que dispararles, en un intento de criminalizar la protesta.

Mientras tanto, los demócratas intentan posicionarse como una alternativa a Trump, pero son igual de culpables. Fue el gobernador demócrata de Minnesota Tim Walz y el alcalde también demócrata de Minneapolis, Jacob Frey, quienes ordenaron el despliegue de la Guardia Nacional para reprimir las protestas. Joe Biden, el candidato presidencial demócrata 2020, escribió el proyecto de reforma penal de 1994 que fortaleció la capacidad del estado de brutalizar, criminalizar y encarcelar desproporcionadamente a los negros. La ex precandidata presidencial Amy Klobuchar emitió un comunicado pidiendo una investigación y la rendición de cuentas sobre el caso de George Floyd; pero cuando fue fiscal de distrito, nunca acusó a policías asesinos de "muertes relacionadas con oficiales". Esto incluyó negarse a acusar a Chauvin, el mismo policía que asesinó a Floyd. Chauvin y su compañero Tou Thao ya tenían sangre en sus manos y docenas de quejas de la comunidad antes de que mataran a Floyd. En cambio, Klobuchar usó su posición como fiscal de distrito para condenar injustamente a un adolescente negro y enviarlo a prisión de por vida. Los demócratas, no menos que Trump, son responsables de los asesinatos, las injusticias y las indignidades perpetradas por la policía racista.

"Enjuiciar a la policía, sin justicia no habrá paz"

Después de que el video del asesinato de Floyd se volviera viral, Minneapolis se convirtió en el centro de intensas movilizaciones para expresar ira y disgusto por este caso. A la vanguardia de la movilización están los jóvenes negros a quienes Trump y la derecha quieren criminalizar. Ayer, una estación de policía fue incendiada por manifestantes que se enfrentaron a la represión policial durante horas. Las palabras de solidaridad del alcalde Jacob Frey no fueron más que una burla, ya que la policía fue enviada para dispersar a los manifestantes. Sin tener en cuenta la seguridad de las personas, la policía lanzó bombas de gas lacrimógeno; esta es una táctica particularmente brutal teniendo en cuenta que la tos causada por el gas lacrimógeno aumenta el potencial de transmisión del coronavirus. Cantando "Enjuiciar a la policía, sin justicia no habrá paz" y "No puedo respirar", los manifestantes no retrocedieron.

Pero el estado no solo está reprimiendo a los manifestantes: está tratando de balancear la zanahoria y el palogarrote haciendo un esfuerzo por separar a las masas indignadas de la vanguardia combativa del movimiento. Debido a la protesta masiva que generó el asesinato de Floyd, el Departamento de Policía de Minneapolis despidió a los agentes involucrados en el caso. Además, el FBI ha tomado el caso como una investigación de "derechos civiles" y acaba de anunciar que Chauvin fue arrestado por la policía de Minneapolis. Pero los otros tres policías que asesinaron a George Floyd permanecen libres. Y mientras la policía tomaba medidas enérgicas contra los manifestantes en Minneapolis, Los Ángeles y Luisiana, la policía antidisturbios protegía la residencia de Chauvin. El Departamento de Policía de Minneapolis dice que llevará a cabo una investigación y actuará al respecto, pero esto es solo como resultado directo de las protestas de esta semana.

Si bien desconfiamos profundamente de las instituciones represivas del estado y no creemos que puedan reformarse o democratizarse, no podemos permitir que el estado se salga con la suya con estos crímenes. Pedimos el encarcelamiento de los cuatro policías asesinos que fueron grabados cometiendo este crimen atroz. La policía y el estado no lo harán solos; casi nunca ocurre que los policías que matan a los negros sean encerrados. Pero con la fuerza de nuestra movilización, esta consecuencia tan básica podría imponerse. Queremos enviar un mensaje claro a la policía: si matan a uno de nosotros, nos rebelamos todos para proteger a la comunidad negra y la clase trabajadora.

El asesinato de Floyd no fue un acto aislado: es el resultado de cómo se vigila a los negros. Por lo tanto, es vital investigar a los jefes de policía detrás de este crimen. Pero el FBI es la misma institución federal que atacó y mató a personas que lucharon por los derechos civiles, que desarrolló COINTELPRO para asesinar o encarcelar a activistas negros. Ciertamente, ahora, bajo el control de Trump, el FBI no tiene interés en enjuiciar el caso y obtener justicia para Floyd. Les interesa falsificar y retener pruebas: los policías lo hacen regularmente. Con esto en mente, es vital salir a la calle y movilizarse por Justicia para Floyd para obligar al estado, tanto la policía como el FBI, a investigar el caso con total transparencia. Para garantizar que se lleve a cabo una investigación real, es necesario organizar una comisión investigadora independiente compuesta por abogados, organizaciones de derechos humanos, así como miembros de la comunidad de Minneapolis, los sindicatos y las organizaciones de base. Esta investigación debe tener acceso a todo el material utilizado por el FBI, tener acceso a todas sus iniciativas y controlar la investigación presentada por el estado. También debemos luchar por el cese de la represión de los manifestantes, la retirada de la Guardia Nacional en Minneapolis y la libertad inmediata de todos los manifestantes arrestados.

Unificando la lucha independiente contra la pandemia, la crisis económica y el racismo

Tenemos que construir un movimiento de masas en las calles y desde los lugares de trabajo para atacar con un solo puño la brutalidad policial racista. Esto significa unir el movimiento por la justicia con la lucha de los trabajadores esenciales que se movilizan para protegerse frente a la pandemia; significa exigir que los sindicatos asuman y lideren la lucha contra la violencia policial. Estas luchas son una misma cosa: la lucha contra la brutalidad policial es parte de la lucha por elementos de protección personal, el pago por trabajo de riesgo y licencias pagas por enfermedad.

No solo los negros están excesivamente sobrerrepresentados en las filas de aquellos obligados a volver al trabajo, que ya estaban trabajando o que ahora están desempleados, sino que el mismo sistema capitalista envía a los trabajadores de primera línea y a los negros a morir cada día para proteger sus ganancias. Luchar por uno requiere luchar por todos. Tal esfuerzo coordinado - de movilizaciones en las calles y acciones de huelga por parte de los sindicatos - sería imparable, golpeando el sistema capitalista racista donde más duele y presentando una fuerza unida contra el estado represivo; es indispensable en la lucha por la justicia para las víctimas de la violencia estatal y todas las víctimas de la opresión capitalista.

Además, como socialistas, debemos construir un tercer partido. El Partido Demócrata no tiene nada que ofrecer a los negros, las personas de color o la clase trabajadora. Necesitamos un partido genuinamente socialista de trabajadores y oprimidos completamente independiente de los partidos capitalistas. Esta organización tiene que organizar la lucha contra el racismo y luchar contra el régimen imperialista de los dos partidos. La clase trabajadora estadounidense multiétnica solo puede confiar en su propia fuerza.

Abolir la policía , no reformarla

La justicia para las víctimas de la violencia estatal no consiste solo en responsabilizar a los policías racistas individualmente. Consiste en erradicar un sistema basado en la opresión racial y la explotación de clase. La policía ha abusado, atormentado y asesinado a personas negras desde tiempos inmemoriales como patrullas de esclavos en el sur y como protectores de la propiedad privada. También debe haber una condena internacional de los asesinatos policiales, no solo en los Estados Unidos sino en todo el mundo. Por lo tanto, compartimos el sentimiento por la abolicion de la policia y la carcel del movimiento negro abolicionista en Estados Unidos. Para desmantelar estas instituciones, que son fundamentales para proteger el dominio de la clase dominante sobre los explotados y oprimidos, es necesario que la clase trabajadora en su conjunto adopte una perspectiva antirracista y anticapitalista.

A medida que el estado capitalista avanza hacia la reapertura de la economía al servicio de las ganancias, sabemos qué papel jugará la policía. Con un número récord de desempleo y avisos de desalojo pendientes, los policías serán llamados a ejecutar los veredictos del capital. Los policías obligarán a las personas a abandonar sus hogares. Los policías tomarán medidas enérgicas contra la clase trabajadora y los pobres mientras estos luchan por sobrevivir. Si no nos defendemos, los policías serán libres de brutalizar a las comunidades negras y latinas. La clase trabajadora debe unirse para defender a todas nuestras comunidades de estos ataques.

¡Justicia para George Floyd, Breonna Taylor, Sean Read y Ahmaud Arbery!

¡Juicio a Derek Chauvin y a todos los policías involucrados en el asesinato de George Floyd!

¡Fuera la Guardia Nacional de Minneapolis!

¡No más criminalización y represión de las protestas!







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