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Red Internacional

Golpe.Decenas de niños son asesinados en Myanmar durante las represiones del Ejército

Según informa UNICEF al menos 35 niños fueron asesinados en la represión del Ejército a las protestas masivas contra el golpe militar. La ira popular aumenta para expulsar a la Junta del poder.

Salvador Soler@SalvadorSoler10

Martes 30 de marzo | 16:23

El paisaje en Myanmar es catastrófico. Desde los soldados que fusilan al azar en la calle hasta el inminente colapso económico, la ansiedad e incertidumbre han abrazado al pueblo de Myanmar desde que el Ejército tomó el poder el 1 de febrero.

La inquietud aumentaba antes del Día de las Fuerzas Armadas el sábado 27 de marzo, cuando se esperaba que los militares se reunieran con los manifestantes, pero la respuesta fue una brutal represión que dejó más de cien muertos en un sólo día.

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Las expectativas de algún tipo de diálogo se vieron totalmente frustradas cuando un niño de un año que jugaba afuera de su casa y una bala de goma mpactó en su ojo, sobrevivió, pero otros niños, incluida una niña de 13 años, murieron ese día. Ya no hay vuelta atrás para el movimiento de protesta que está exigiendo la vuelta a un régimen democrático pero sin el Tatmadaw (así se llama la cúpula militar que guarda enormes cuotas de poder en el país).

Mientras el desfile en la capital Naypyidaw, - acompañado por líderes de Rusia, China e India entre otros- se iluminaba con una exhibición de drones del líder de la junta Min Aung Hlaing, sus tropas quemaron vivo a un vendedor de bocadillos en Mandalay. Un testigo dijo que el hombre gritó desgarradoramente llamando a su madre cuando las llamas lo envolvieron. Al menos 114 civiles murieron ese día, según el portal de noticias Myanmar Now, lo que eleva el número total de muertos reportados desde el golpe a más de 440.

Son inumerables las historias que cuentan los manifestantes sobre la represión, desde allanmientos nocturnos en las casas de trabajadores en huelga, fusilamientos dentro de fábricas y hasta bombardeos en aldeas de la minoría karen (uno de los 135 grupos étnicos que exigen su autonomía). La última noticia sobre la cantidad de niños muertos está despertando un odio generalizado a la Junta.

Según la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, “En menos de dos meses, al menos 35 niños han muerto presuntamente, muchos otros han resultado gravemente heridos y casi 1.000 niños y jóvenes han sido detenidos arbitrariamente por las fuerzas de seguridad en todo el país. Millones de niños y jóvenes se han visto expuestos directa o indirectamente a escenas de violencia traumatizantes que amenazan su salud mental y su bienestar emocional.”

Además la Directora reveló datos impactantes sobre las consecuencias económicas entorno a la pandemia a largo plazo sobre las familias en Myanmar. “La prestación de servicios críticos para los niños ya se ha detenido: casi 1 millón de niños no tienen acceso a vacunas clave; casi 5 millones se están perdiendo los suplementos de vitamina A; casi 12 millones corren el riesgo de perder otro año de aprendizaje; más de 40.000 niños no reciben tratamiento por desnutrición aguda grave; Cerca de 280.000 madres y niños vulnerables perderán el acceso a las transferencias de efectivo, que son su sustento y más de un cuarto de millón de niños perderán el acceso a los servicios básicos de agua, saneamiento e higiene.”

La juventud se ha dado cuenta de que luchar y derrotar a los militares es la única salida a la dictadura. Algunos manifestantes ya se han trasladado a territorios controlados por rebeldes étnicos para recibir entrenamiento de combate. Mientras que un grupo que representa al gobierno electo (la mayoría pertenecientes al LND), englobado en el Comité Representante del Parlamento Nacional (CRPH) de Myanmar, ya ha planteado la formación de un ejército federal integrado por grupos étnicos armados y partidarios de la democracia. Esto supone un salto en la organización y el combate contra el golpe militar insinuando la posibilidad de una escalada hacia una guerra civil abierta.

La juventud de Myanmar está cada vez más comprometida en la lucha radicalizando sus métodos de combate. Como revela el New York Times, cientos de jóvenes están entrenando en tácticas de combate para enfrentar al Ejército. Un jóven manifestante dice, "Cuanto más toman medidas enérgicas, más motivados estamos para contraatacar", dijo. “Somos de la Generación Z, pero yo me llamaría Gen-P - Generation Protección. Moriré protegiendo a mi país en el frente ”.

“El régimen fracasará”, dijo otro manifestante de 24 años, cuyos dos amigos fueron arrestados el sábado y que deseaba permanecer en el anonimato por razones de seguridad. La Junta militar le teme furiosamente a esta juventud combativa, por esa razon es que dentro de los fusiñamientos "azarosos" hay decenas de niños y jóvenes menores.

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Los combates callejeros, la situación económica cada vez más desesperante y una posible guerra civil, están provocando desplazados internos en el país y otros que escapan hacia países vecinos. Pero la gran mayoría tiene la determinación de enfrentar a la Junta como lo vemos en el Movimiento de Desobediencia Civil que mantiene desde el día del golpe, 1 de febrero, una huelga general de hecho en el país. Allí participan los trabajadores de todas las ramas de la economía con un enorme componente de mujeres al frente de la lucha. Para este movimiento será indispensable también romper con la dirección del LND que ya demostró en sus años de gobierno que su programa incluye la represión y la opresión al pueblo de Myanmar. La radicalización de la juventud y los trabajadores son un enorme paso para avanzar en ese sentido.

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