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Red Internacional

El gobernador asume que se podría venir un escenario legislativo más difícil que el actual, y buscaría aprobar el presupuesto antes del recambio en las bancas del próximo 10 de diciembre. La oposición de Juntos podría acompañar el apuro oficial a cambio de cargos de control sobre el Ejecutivo.

Martes 2 de noviembre | 20:26

El gobernador asume que se podría venir un escenario legislativo más difícil que el actual, y buscaría aprobar el presupuesto antes del recambio en las bancas del próximo 10 de diciembre. La oposición de Juntos podría acompañar el apuro oficial a cambio de cargos de control sobre el Ejecutivo.

Antes de las PASO el oficialismo soñaba con recuperar la mayoría en la Cámara de Senadores y alcanzar una mayoría más segura en Diputados. La histórica derrota sufrida en las primarias y la eventual posibilidad que en las generales no pueda revertir sustancialmente el resultado de septiembre complica el panorama legislativo para el Frente de Todos. De repetirse aquellos porcentajes, Juntos podría quedarse con 45 bancas sobre las 92 que componen la cámara de diputados, y el Frente de Todos quedaría con 44. De ser así, habría que ver cómo pueden lograr el quórum.

En el Senado la situación parece más complicada para el Gobierno; en la Cámara Alta la oposición de derecha cuenta con 26 senadores sobre un total de 46 integrantes. Si bien el presupuesto -al igual que el aumento de los impuestos que se prepara desde el oficialismo- requiere de una votación con mayoría simple, la autorización de endeudamiento que siempre se vota junto al presupuesto necesita de una mayoría especial que alcance dos tercios de los votos. Así las cosas, Juntos busca aprovechar la debilidad del Gobierno para rapiñar los 24 cargos de control sobre el Ejecutivo que Kicillof les viene negando desde el inicio de su gobierno. La semana pasada la oposición le votó al Gobierno el pliego de un director del Banco Provincia; luego que Juliana Di Tullio dejará su cargo en el directorio del ente provincial para ocupar una banca en el Senado nacional, solo quedaron tres de los ocho directores, originándose una virtual falta de quórum en el manejo de la banca provincial. La oposición querrá cobrarse el favor ocupando alguno de los sillones vacantes.

De no lograr una posición más favorable ni acordar con Juntos, Kicillof se vería obligado a gobernar a decretazo limpio, un escenario que prefiere evitar.

De darse el adelantamiento de la votación del presupuesto, entre el 14 de noviembre -día de las elecciones generales- y el 10 de diciembre cuando asuman los nuevos legisladores se vienen 25 días de mucha rosca entre el oficialismo y la oposición.

Insaurralde: el arquitecto de los acuerdos con la derecha

Como dice la amiga Jesica Calcago en su Editorial de editoriales del domingo pasado: “En el horizonte del Frente de Todos no está la perspectiva para defender los intereses nacionales y la autodeterminación del país frente al FMI. En el juego de esa retórica de un peronismo de manos vacías hay dos caras de la diplomacia del Frente de Todos. Una épica de confrontación (cuestión que no es tal, NdR) en la negociación con el FMI hacía su “núcleo duro” (posiblemente de corta duración). La otra diplomacia que apunta a un acuerdo con la oposición de derecha”.

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En la PBA, ante la evidente minoría en el Senado; en Diputados, el Gobierno se vería obligado a entablar consensos con Juntos para allanar el camino para la aprobación de las principales leyes y para ganar fuerza moral en la batalla planteada en la Cámara Alta.

El actual jefe de Gabinete Martín Insaurralde viene de lograr el consenso de Juntos para que el oficialismo se asegure el sillón que dejó vacante Di Tullio en el Banco Provincia y aparece como el principal arquitecto para planificar esos nuevos consensos con la derecha.

Desde el primer día la oposición de derecha de Juntos vio con buenos ojos el desembarco de los intendentes en el gabinete de Kicillof y considera al exintendente de Lomas de Zamora como un buen interlocutor. No es para menos: Insaurralde junto a sus intendentes aliados (el exgrupo Esmeralda) integraron el bloque del “PJ Unidad y Renovación, que junto a los diputados del Frente Renovador de Sergio Massa, le votaron las leyes fundamentales a Vidal. De hecho, fueron un sostén muy importante para garantizar la gobernabilidad de la exmandataria bonaerense. Ahora la oposición mira a los intendentes como potenciales aliados para imponer su agenda de derecha y para extender su sentido común reaccionario; la reciente represión contra familias que reclamaban una vivienda en La Matanza pareciera ser una respuesta de Kicillof para mostrarse tan a la derecha como el tándem intendentes-oposición.

Juntos pretende que los intendentes vuelvan a hacer lo mismo que con Vidal, pero ahora del otro lado del mostrador, para contener la gobernabilidad de Kicillof y de esa forma allanar el camino para su retorno a la gobernación en el 2023. Este camino no está exento de pujas en la propia oposición: Vidal en medio de la campaña salió a defender la candidatura de Cristian Ritondo y los radicales envalentonados por el ascenso de Facundo Manes también querrán tallar para ocupar el sillón de Dardo Rocha.

Volviendo a los intendentes, al verse con esa cuota de poder los Barones se agrandan y en el gobierno de Kicillof temen que vengan con mayores exigencias en su colonización del Gabinete, lo que sin dudas va a alimentar nuevas tensiones en el Frente de Todos y en el propio gobierno provincial. Ante su debilitamiento Kicillof tuvo que aceptar la orden de Cristina Kirchner de caer bajo el tutelaje del viejo pejotismo provincial encarnado en los Barones del Conurbano. La Bonaerense también olió la oportunidad para amagar con otro levantamiento exigiendo un nuevo aumento de salario, y el gobernador cedió rápidamente. No solo les otorgó el aumento, sino que también ordenó que efectivos retirados vuelvan a la fuerza. Las patronales aprovechan la volada para imponer su propio chantaje frente el débil control de precios del Gobierno, o como en el caso de Loma Negra, jugando más fuerte ya que viene aplicar un lockout patronal apagando los hornos en su planta de Olavarría.

Las tensiones abiertas entre Kicillof y el viejo pejotismo bonaerense se dan en medio de una crisis económica y social que se concentra indignamente en el pobre conurbano bonaerense, pero que se extiende a las concentraciones urbanas del interior de la provincia, y que abonó un masivo descontento que empujó a la histórica derrota del peronismo en las PASO -que probablemente se vuelva a repetir en las generales del próximo 14 de noviembre- y que también va a cruzar la gobernabilidad de Kicillof en los dos años que le restan de mandato.

Kicillof apura un presupuesto a tono con el FMI. Preparemos una gran lucha para derrotarlo

Ante su debilidad, Kicillof apura la votación de un presupuesto que estará a tono con las exigencias del FMI para aplicar un ajuste mayor. Frente a este escenario hay que imponer a las direcciones burocráticas de los sindicatos un verdadero plan de lucha unificado contra el ajuste. Es necesaria una fuerte movilización para impedir que pase el nuevo presupuesto y la autorización para un mayor endeudamiento de la provincia. Hay que realizar asambleas de estatales, de los trabajadores de la salud, judiciales y entre los trabajadoras y trabajadores municipales.

Fortalecer la representación de la izquierda

Como parte de preparar la lucha contra el presupuesto de ajuste de Kicillof también cobra importancia fortalecer la representación de la izquierda en la Legislatura provincial y batallar por ingresar a distintos concejos deliberantes. Si se atiende a los sondeos que se dieron a conocer las últimas semanas, el FIT-U obtendría dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación y podría obtener concejales en una veintena de distritos del conurbano e incluso del interior de la provincia. Esta perspectiva preocupa al Gobierno. Tal como planteó Christian Castillo: “En PBA hizo una elección muy buena en el segundo y tercer cordón, donde están los sectores más vulnerables y precarizados de la clase trabajadora. Los buenos debates de Myriam Bregman y Nicolás del Caño fortalecieron la idea de que el voto a la izquierda fortalece las peleas de la clase trabajadora".

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Ante esa mayor preocupación oficial aumentarán los intentos del peronismo y de la oposición de derecha de realizar maniobras fraudulentas contra el voto al FIT-U. Para defenderlo hace falta construir una gran red de miles de fiscales y colaboradores que controlen toda la elección del 14. Sumate para ser parte de esta importante batalla.




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