Política

OPINIÓN

De la simpatía a la participación

El crecimiento sostenido que viene mostrando el Frente de Izquierda de los Trabajadores en las urnas, marca a las claras que cada vez son más los sectores de la sociedad que simpatizan con este partido político que levanta las banderas de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Miércoles 23 de septiembre de 2015 | Edición del día

Desde que encontré mi lugar, primero como simpatizante, luego como militante, amigo, y finalmente como un representante obrero de las propuestas del PTS, del FIT, no he dejado de sorprenderme gratamente por la aprobación generalizada que recibo con respecto a los caminos que el FIT, propone para transformar la realidad de los que cotidianamente debemos salir a ganarnos el pan. Esa aprobación de compañeros de trabajo, amigos, trabajadores de otras ramas conocidos por los años de activismo sindical, se ve reflejada en cada elección, al aumentar lentamente, pero en forma sostenida el caudal de votos, que coloca a los candidatos del FIT, en las bancas municipales, provinciales y hasta nacionales.

Las últimas PASO, consagraron al PTS, Partido de los Trabajadores Socialistas, como la facción de izquierda más convocante de la Argentina, y la reacción en mi lugar de trabajo, luego de que algunos compañeros habían fiscalizado, y otros habían celebrado mi candidatura obrera a Diputado Nacional, fue más que emotiva. Muchos compañeros se sentían parte de este triunfo electoral dentro del FIT.

En una columna anterior, reflexioné acerca del día lunes posterior a las PASO, resalté el clima eufórico dentro de la fábrica, la preocupación de algunos compañeros por tener resultados detallados de los distintos distritos electorales, todos los elementos que me llevaron a pensar que para el votante de Macri, de Scioli de Massa, ese lunes posterior a las PASO, era un día como cualquier otro, mientras que para el votante del FIT, ese lunes tenía un sabor distinto.

Hoy por hoy, en Mendoza, el desafío es conseguir una banca nacional, la candidatura que más posibilidades tiene de acceder a esto es la de una gran camarada y hoy Senadora Provincial, Noelia Barbeito candidata a Diputada Nacional en primer término. El desafío es muy duro, pero desde hace mucho tiempo el FIT, viene alcanzando objetivos que a priori resultaban casi inalcanzables, debemos crecer en las urnas nuevamente.

Pero, paralelamente al desafío electoral, está el desafío dela construcción de fuerza, con el mismo grado de importancia. Sería una demostración de coherencia, que esa euforia que sentían los laburantes que votaron al FIT, después de las PASO, se transformara en un activo respaldo al voto. Es decir, que a la simpatía electoral, ha llegado el momento de respaldarla con acciones. Los discursos desde las bancas conseguidas y los proyectos de ley presentados, no logran más que sentar una postura partidaria en espacios donde los partidos mayoritarios, proponen pensando más en los empresarios que en los trabajadores, pero para que esas propuestas y proyectos que el FIT enarbola avancen, hace falta el apoyo masivo, el empuje de la fuerza popular de trabajadores, jóvenes, y mujeres.

Las cámaras empresariales están tan organizadas, que de ellas salen políticos como Macri, como fue De Narvaez, en su momento, o como ahora la empresaria vitivinícola mendocina Susana Balbo, candidata a Diputada Nacional por el Frente Cambia Mendoza, estos empresarios nunca han visto la vida con los ojos de un obrero, jamás podrán tomar una decisión como políticos, pensando en la vida de las familias obreras. Y así llegan al Congreso, con toda el respaldo de sus amigos empresarios que están listos para recibir el agradecimiento por ese respaldo, para ellos ubicar en un cargo político a uno de ellos, es tener un espacio más para beneficiarse.

En comparación con esto, los trabajadores que pueden acceder a un cargo político, por lo general tienen una plataforma sindical, es decir que también se apoyan en una forma de aparato para dar ese paso, el problema es que la representación de la clase obrera en los Sindicatos muchas veces tiene un sistema tan clientelar como los partidos políticos, y los representantes obreros que llegan a la política por esta vía, llegan con los mismos vicios de los empresarios, aunque peor, porque un trabajador que actúa como empresario ha traicionado a mucha gente. Un ejemplo tangible de esto, es la intervención en política del ex Secretario General de los Petroleros Privados de Mendoza, Dante Gonzalez, autoproclamado “Dante de la gente”, Diputado Nacional Kirchnerista. A quienes los afiliados del Sindicato, no sólo lo expulsaron del mismo con el voto, sino que hasta quemaron su sillón en un acto simbólico, y como Diputado Nacional, tuvo un nulo desempeño.

Cuando un trabajador, como los cientos que integramos las listas del FIT en todo el país, tenemos una proyección política, no tenemos más trampolín que el impulso de la base, de nuestros compañeros de trabajo, y la fuerte convicción de nuestras ideas.

Esto, sumado a un accionar coherente, nos hace gozar de la aprobación generalizada. Pero es un error de algunos de nuestros compañeros pensar que los candidatos obreros están construyendo su camino y merecen la oportunidad porque son intachables como compañeros y como trabajadores.

Los trabajadores que militamos en el FIT, y tenemos el honor de representar al Partido en sus listas de candidatos, no vemos el posible acceso a una banca como una salida laboral que nos saque de la fábrica, todo lo contrario, queremos llevar a la fábrica y a nuestros compañeros a la banca, pensar y ejercer la política desde nuestro lugar de laburantes y no de políticos. La política tradicionalmente ejercidas por políticos ha demostrado que tiene más ventajas para nuestros patrones que para nosotros.

Es por esta razón, que ahora que los trabajadores tenemos un canal de acceso a los espacios políticos, la participación debe ser otra, debe ser mucho más comprometida.

Ahora no basta con votar a la Izquierda, por ser el Partido de los Trabajadores, ahora debemos saber que detrás de las banderas que levanta el FIT, hay todo un planteo ideológico de la composición social, del papel de nosotros como obreros dentro de la sociedad, y debemos colocarnos con sustento y contundencia en nuestro lugar.

Debemos acercarnos a la militancia que respalde al voto, si no lo hacemos corremos el riesgo de convertirnos en esos votantes de la derecha, a quienes les molesta ir a votar, votan descreídos de que el voto sea útil, y vuelven a la monotonía de su individualismo despiadado, esperando que con ese voto, todos sus problemas desaparezcan, como por arte de magia.

Los trabajadores que votamos a la Izquierda no podemos darnos el lujo de la indiferencia, no podemos dejar la política en manos de los mismos de siempre, que en definitiva terminan favoreciendo siempre a los que más tienen. Tenemos la obligación de organizarnos en nuestros lugares de trabajo y en las calles, para ser quienes acompañemos las propuestas, las iniciativas y los proyectos del FIT, más allá del voto.

Hace un año atrás, ante el crecimiento electoral del Frente de Izquierda, la meta era que los trabajadores tuviéramos la posibilidad de acceder a espacios políticos, más de un centenar de candidaturas obreras en el país, marcan a las claras que el Partido de los Trabajadores Socialista, en el FIT abrió la puerta para que esto ocurra. Hoy nuestra meta como laburantes son dos, con el mismo grado de importancia:
Seguir ganado espacios políticos mediante el voto, creciendo en los concejos deliberantes y parlamentos y respaldar ese voto con la acción, con la organización y la militancia.

Sin duda, lo lograremos otra vez.







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