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Red Internacional

Hace once años el joven salteño fue secuestrado en Río Negro por policías que actuaban para la multinacional Expofrut (cuyo CEO luego fue embajador en Estados Unidos). La lucha de Gualberto, padre de Daniel, logró condenar a siete asesinos. Pero siguen libres y cobrando. El pacto para salvar a la empresa y una impunidad que no sabe de “grietas”.

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Sábado 5 de noviembre | 14:44

Trece días antes la fórmula Cristina Fernández de Kirchner - Amado Boudou había ganado las elecciones presidenciales en primera vuelta con el 54 % de los votos. Río Negro fue una de las provincias donde el Frente para la Victoria obtuvo más porcentaje (68 %), aportando casi 226.000 votos al conteo general. Carlos Soria (amigo del jerarca nazi Erick Priebke y padre del actual ministro de Justicia y Derechos Humanos) junto Alberto Weretilneck le ganaron la gobernación a la UCR después de décadas de hegemonía radical.

Soria (quien fuera jefe de la SIDE en tiempos de Eduardo Duhalde, Masacre de Avellaneda incluida) no llegó a ocupar el cargo ni un mes. Terminó asesinado el 1° de enero de 2012 por Susana Freydoz, su pareja desde la adolescencia. Lo mató de un escopetazo mientras compartían el feriado en su casa de General Roca. Inesperadamente, Weretilnek debió asumir la gobernación.

Entre aquellas elecciones de octubre de 2011 y la muerte de Soria ocurrió otro hecho criminal en Río Negro, del que el poder (económico, político, judicial y mediático) intentó no hablar durante años: la desaparición de Daniel Solano, joven trabajador golondrina nacido en Tartagal, Salta, que había llegado a Choele Choel para la cosecha de manzanas y peras de exportación.

Seguí toda la información sobre el caso Daniel Solano

Solano había sido contratado por la empresa Agrocosecha , conducida por Pablo Mercado y los hermanos Adrián y Gustavo Lapenta, contratista a su vez de la multinacional belga Expofrut , de profundos lazos con el poder de Río Negro. Junto a varios de sus compañeros (muchos también llegados de otras provincias), Daniel había descubierto que la patronal los estafaba y se quedaba con buena parte de sus quincenas. También sufrían condiciones laborales infrahumanas. Por eso decidieron reclamar, tanto a la empresa como a la seccional del sindicato Uatre.

La noche del 5 de noviembre de 2011, el peón fue al boliche Macuba , cuyos dueños se relacionan con los empresarios, funcionarios y policías. Buscaba despejarse un poco de la intensa jornada laboral. A las pocas horas, un grupo de policías lo sacó desde adentro del local. Afuera lo esperaba otro grupo de uniformados. Desde entonces no se lo vio más.

En 2015 La Izquierda Diario publicó el documental Daniel Solano, golondrina ausente , con el valioso testimonio de Gualberto Solano, su padre, y de Sergio Heredia, el abogado que junto a su colega Leandro Aparicio llevan adelante desde hace una década la querella. Allí también hablan trabajadores rurales, vecinos de Choele Choel, el trabajador de Zanon y diputado neuquino Raúl Godoy y hasta el cura del pueblo. Nadie duda que a Daniel lo secuestró la Policía y que tanto el Poder Judicial rionegrino como el Gobierno hicieron todo lo posible para encubrir a los asesinos.

Condenados pero libres

En los años que siguieron a la desaparición, la lucha de Gualberto, su familia y los abogados demostró el entramado criminal. Les pusieron nombres y apellidos a los asesinos y a los empresarios y funcionarios que los encubrieron. Y lograron sentar en el banquillo de los acusados a siete policías que, el 1° de agosto de 2018, fueron condenados a prisión perpetua.

A once años de los hechos y pese a que en en marzo de 2019 el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro confirmó la sentencia, los siete condenados por el homicidio y desaparición de Solano están en libertad. Es más, según fuentes del caso, Sandro Berthe, Pablo Bender, Juan Barrera, Pablo Albarán Cárcamo, Pablo Quidel, Diego Cuello y Héctor Martínez nunca perdieron su rango policial y siguen cobrando sus sueldos.

Los condenados | Foto Qué Pasa Salta
Los condenados | Foto Qué Pasa Salta

Las defensas de los asesinos presentaron varios recursos extraordinarios ante el Poder Judicial rionegrino, pero les fueron rechazados. Por eso elevaron recursos de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Desde 2019 la familia de Daniel espera una resolución de la Corte.

A su vez hay otra causa penal pendiente contra otros cuatro policías, entre ellos Tomás Vega. Conocido como “el policía cantor”, estuvo dentro del boliche Macuba la noche en que se llevaron a Solano y, casualmente, era uno de los que hacía horas adicionales custodiando las oficinas de Agrocosecha cuando Daniel y sus compañeros iban a cobrar las quincenas y se quejaban de la estafa de la que eran víctimas.

La impunidad mata

Gualberto Solano no pudo escuchar la sentencia de agosto de 2018 contra los asesinos de su hijo. Desgastado por enfrentar a una poderosa maquinaria, su corazón se paró cuatro meses antes. Llevaba años acampando frente al Juzgado de Choele Choel, acompañado por sus abogados y por parte de la comunidad que, sabedora de todo lo que pasaba en el pueblo, se solidarizó con su causa.

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Gualberto sí llegó a testimoniar en el juicio, donde contó todo lo que sabía y lo que le hicieron padecer. Culpó a los uniformados que se llevaron a su hijo y a los funcionarios que los bancaron, incluyendo a los kirchneristas que se acercaban, le palmeaban la espalda, le prometían compromiso y se iban para nunca volver.

Gualberto también se enfrentó a Fernando Oris de Roa, el CEO de Expofrut que en 2017 fue nombrado por el presidente Mauricio Macri embajador en Estados Unidos. Acompañado por su sobrina Romina y por el doctor Heredia, le hicieron saber que para mucha gente él era instigador directo de la desaparición y muerte de Daniel. “Vos sos un chorro con chomba Polo, llegó a decir el abogado de la familia. Oris de Roa había asumido como gerente de la empresa el mismo mes de noviembre de 2011 en que se llevaron al peón.

Hubo muchas mentiras, pistas falsas y hasta versiones que buscaban culpar al mismo Daniel de su desaparición. Para encubrir a empresarios, policías y funcionarios criminales, se sabe, no hay “grieta” que valga.

Foto La Izquierda Diario
Foto La Izquierda Diario

No olvidar ni dejar de luchar

Este sábado, al cumplirse once años de la desaparición, las grandes empresas periodísticas, tanto oficialistas como opositoras, no recuerdan a Daniel Solano. Sí lo hace algún que otro periodista con compromiso y sensibilidad y algunos medios alternativos o comunitarios.

“Cuando hay un seguimiento del pueblo, de la gente, cuando la causa tiene una trascendencia pública, se pueden dar cambios. Ese momento puede ser corto o puede ser largo. Pero el sistema siempre hace lo posible para tratar de minimizar toda esa lucha que se da”, dice a La Izquierda Diario el doctor Leandro Aparicio.

Para el letrado, “hubo un pacto entre el Gobierno y los fuertes sectores empresarios, en el cual se decidió juzgar a esos siete policías ante tantas pruebas irrefutables, pero a la vez se tomó la decisión de salvar a la empresa”. De allí el interés del poder y sus voceros por lograr que el caso pase al olvido.

“Nosotros comprobamos que Expofrut le robó a Daniel $ 32.000 en un año y, como a él, a otros 400 obreros; hay incluso un dictamen de la Secretaría de Trabajo de Río Negro que lo acredita”, dice Aparicio. Pero aclara que “a la empresa nunca se la tocó”.

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Aparicio agrega: “Tampoco se hizo nada con otras denuncias de trata, de desapariciones forzadas de otras personas y de narcotráfico. Se ha denunciado con pruebas y testimonios que se trasladaba droga desde Aguas Blancas (Bolivia), pasando por Orán (Salta) y llegando al puerto que Expofrut tiene en San Antonio Oeste (Río Negro), desde donde salía para Europa”. Delitos que, probablemente, nunca hayan dejado de producirse.

¡Daniel Solano Presente!


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