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Red Internacional

El secretario general de la CGT reconoció que muchos “acuerdos paritarios fueron superados por la inflación”. Crece la decepción de los trabajadores con el Gobierno y sus sindicalistas. ¿A dónde está, que no se ven?

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Viernes 25 de junio | 14:25

“Que el Ministerio de Trabajo abra la negociación de los acuerdos paritarios que fueron superados por la inflación”. Fue la respuesta de Héctor Daer a una pregunta del diario Clarín.

No fue un tiro al aire. El mensaje surge luego de varias novedades en materia salarial.

  •  El Indec confirmó una inflación que acumula 21,5 % en solo cinco meses y 48,8 % en los últimos doce.
  •  Bancarios reabrió su paritaria y abrochó un 43,5%. Camioneros acordó 45% y Legislativos el 40%, pero la inmensa mayoría quedó varado en los 30-35 % en cómodas cuotas que llamamos "cláusula FMI".
  •  Funcionarios del Gobierno se pusieron en modo electoral y prometieron que “este año los salarios le ganan a la inflación”.

    Decepción

    Estos hechos y declaraciones no hacen más que poner en evidencia todas las contradicciones de la propia CGT y de la relación de la clase trabajadora con el Gobierno.

    La promesa de “recuperar lo perdido” durante el macrismo se tiene que enfrentar a la prueba electoral y la realidad es durísima. Los salarios reales acumulan en los últimos años una pérdida del 40% en el sector estatal, mucho más para los informales, y llega al 30% en el sector privado. Hay millones que directamente pasan hambre.

    En el Frente de Todos especulan con algún “alivio” hasta pasar las elecciones, aunque el plan para los próximos años es de ajuste como analizamos con datos indiscutibles en esta nota.

    Ese malestar, esa decepción, se nota en todos los lugares de trabajo. Sergio Palazzo pudo reabrir las paritarias porque los bancos ganaron 430 millones de pesos por día en plena pandemia. Es un vuelto. De paso, con los Moyano, le metió presión a la conducción cegetista en la interna de quién dirigirá la central el próximo año.

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    Y más decepción

    En otros casos la cosa está más complicada. El caso más simbólico es el gremio de Sanidad que conduce el propio Daer. Tiene trabada su paritaria por el chantaje de los mercenarios de la Salud Privada. Tuvo que convocar un paro luego de 17 años para que los empresarios paguen la paritaria 2020. Ahora el Ministerio de Trabajo, ese al que Daer le pide ayuda, convoca audiencias inútiles donde las empresas de salud no se mueven del “aumento 0”.

    Ante semejante "descanso", el gremio tuvo que difundir un comunicado titulado “Plan de lucha”. Sin embargo, en clínicas y hospitales no hizo asambleas para preguntarles a las y los esenciales cuánto necesitan ganar y cuál sería el “plan de lucha”.

    Hay más. La bronca de los choferes del interior hizo que el Gobierno salve a la UTA y las empresas poniendo millonarios subsidios. En otros lugares está más picante. Como venimos reflejando, hubo cortes y paro en La Salteña para reabrir las paritarias, también en el Hospital Garrahan contra el acuerdo salarial de UPCN y ATE, igual que en el Sindicato de Prensa de Córdoba, los controladores aéreos de todo el país toman medidas este sábado, gremios docentes de Chubut se declararon en estado de alerta y los médicos de esa provincia cumplen 96 horas de huelga, hubo paro en el Hospital Provincial de Merlo y hay medidas en distintas dependencias estatales (Niñez GCBA, Parques Nacionales Neuquén, etc).

    El Movimiento de Agrupaciones Clasistas viene apoyando estas luchas como parte del sindicalismo combativo y promoviendo su coordinación.

    ¿A dónde está, que no se ven?

    Los conflictos son aislados, sin la intensidad de principios de año, es cierto. Esto se explica en parte porque los procesos de autoconvocados obtuvieron varios triunfos y las conducciones se apuraron en cerrar la mayoría de las paritarias. Pero también son aislados porque ni la CGT ni la CTA convocan medidas comunes. Ni Palazzo ni Moyano salieron a plantear la situación del resto de la clase trabajadora. Hugo Yasky pidió una suma fija de 5000 pesos (un "bono de campaña") y Hugo "Cachorro" Godoy le mandó una carta al Presidente porque se dio cuenta que lo firmado hace solo un mes era poco.

    La CGT y la CTA le piden al Estado, el mismo que impuso un techo salarial miserable a sus trabajadoras y trabajadores, que haga una reapertura general de paritarias. ¿Es raro, no?.

    Si quieren defender el salario de millones lo que tendrían que hacer es sencillo: convocar un plan de lucha de todo el movimiento obrero. Por un aumento de emergencia hasta que los salarios cubran la canasta familiar, actualizado automáticamente por la inflación, por trabajo genuino para los desocupados y el pase a planta de los tercerizados.

    Lo demás es chamuyo y campaña electoral.




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