Géneros y Sexualidades

IDEAS DESDE LA UNIVERSIDAD

Cupo laboral trans: ¿y después?

Este año se decretó el cupo laboral trans en la administración pública de todo el país mediante el Decreto N° 721/2020 publicado en el boletín oficial que establece un cupo para personas trans no inferior al 1% de los cargos en el Sector Público Nacional. ¿Cuánto cambia la realidad para las personas travestis y trans? ¿Cómo va a aplicarse en la universidad?

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Martes 6 de octubre | 22:51

Ludmilem

“Yo sólo quiero mi absolución para poder estudiar”.
Luz Aimé Díaz

El caso de Luz Aimé Díaz, una travesti de 23 años, con problemas en la vista y que llegó de Salta para poder estudiar pero se topó con la furia de la Ciudad de Buenos Aires, teniendo que prostituirse para vivir como el 90% de las personas travestis y trans, son ejemplo de la desigualdad que aún hay ante la ley. De ella contrataron sus servicios y al irse la acusaron de un homicidio que no cometió. La semana pasada se logró su absolución en un juicio plagado de prejuicios por el hecho de elegir una identidad travesti.

El cupo laboral trans fue sancionado por primera vez en la Provincia de Buenos Aires, a lo que posteriormente se le sumaron cuatro provincias más y decenas de municipios. La iniciativa la tuvo la travesti Diana Sacayán. Sin embargo, la implementación de esta medida a nivel nacional se encontraba en debate en comisiones informativas convocadas en la Cámara de Diputados, donde hay presentados 11 proyectos de distintos legisladores. El oficialismo que preside la Comisión de Mujeres y Diversidad de esa cámara, dictaminó un proyecto que es la “Ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travetsis, transexuales y transgénero”, que se llama “Diana Sacayán y Lohana Berkins”, en honor a las dos activistas históricas del movimiento LGTBI de Argentina.

Esta medida es un avance, que se suma a la legislación modelo que tenemos en nuestro país, como la Ley de Identidad y la Ley de Matrimonio Igualitario pero que en el marco de la pandemia, se hace necesaria la inmediata aplicación del cupo laboral como medida elemental para un sector que sufre estructuralmente la falta de acceso al trabajo, la educación, la salud y la vivienda.

¿Cuántas travestis o personas trans fueron tus cumpañeres?

La crisis que provocó la pandemia del Covid- 19 dejó expuestas las enormes dificultades del colectivo travesti y trans para subsistir, quienes tenían la posibilidad de estudiar han tenido que dejar o mismo se han atrasado Detrás de las innumerables urgencias y necesidades alimentarias y sanitarias, las dificultades para acceder a un empleo se han vuelto más difíciles.

Sin embargo, algunas personas han podido estudiar con alguna que otra dificultad. Pao Lin nos contó que terminó de cursar la Maestría en Estudios y Políticas de Género en la UNTREF (sic), pero a la hora de anotarse no había hecho aún mi cambio de DNI, por lo cual tuvo bastantes problemas con la administración, ya que estos insistían en usar los datos del DNI para el papeleo. “Con muchos reclamos y cartas logré rectificar mi papeleo de clase (listas de asistencia), pero fue difícil con las facturas. Eso generó incluso tensiones entre el personal de administración, entre las no docentes que se negaban a registrar mi nombre y las que pedían disculpas por la actitud de sus superiores. Se resolvió haciendo mis facturas sólo con el apellido. Cuando cambié mi DNI siguieron haciendo mis recibos con apellido solamente. El director de la Maestría se ha burlado en repetidas ocasiones de la identidad trans de sus estudiantes (éramos un montón, incluyendo una mujer trans, un varón trans y dos personas no binaries que recibimos gran parte de su violencia cisexista). En el programa se mencionó algo de ESO, pero siendo posgrado el enfoque fue más técnico que pedagógico.”

También tenemos el testimonio de Mariano, quien estudió Derecho: “Me anoté con mi antigua identidad y recién hice los trámites para cambiar todo cuando terminé la facultad porque tenía miedo de que me reprueben por eso, es una provincia muy conservadora. Tuve varios encontronazos con profesores por no ser "femenina" y se re metían en la vida de uno. Por ejemplo, me acuerdo que un profe nos reprobó a mi y a otras dos compañeras para mansplainearnos en el recuperatorio. Nuestros exámenes estaban muy bien, pero él insistía en que EL LIBRO QUE NOS HABÍA DADO PARA ESTUDIAR ESTABA MAL (??). En el recuperatorio nos dio cátedra sobre cómo ser "mujer", según su criterio yo no era “femenina”. Entonces yo nunca quise cambiar DNI ni nada durante la carrera. Mis papás tampoco me lo permitían hasta que me recibiera así que si quería hacerlo me tendría que haber ido de mi casa, con lo que eso conlleva”.

Tanto Pao Lin como Mariano lograron terminar sus estudios, aún con toda una burocracia de por medio que no respetaba la Ley de Identidad N° 26.743 y con mucho esfuerzo para poder tener otro futuro. ¿Cuál es la constante? La falta de aplicación efectiva de la Ley de Educación Sexual que está vigente desde el 2006 y que debería aplicarse en todos los colegios, terciarios y universidades. Sin embargo, el Gobierno de Alberto Fernández, así como todos los anteriores, a la vez que decreta el cupo laboral trans, sigue privilegiando financiar a la Iglesia.

El problema no se reduce a la falta de aplicación de la ley desde una perspectiva no biologicista, es decir que no asociará los genitales con la identidad, sino que también lleva a reflexionar sobre la necesidad de la implementación en todos los niveles educativos incluyendo la universidad, y desde una perspectiva de género y diversidad sexual. Pese a que el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género fueron promulgadas luego de sancionada la ESI, estos contenidos no son parte ni siquiera de la ley.

Los hechos ocurridos el año pasado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en la cátedra I de “Medicina Legal” en la cual se proyectaron diapositivas que decían que “la homosexualidad es un delito” ponen sobre el tapete la inminente necesidad de repudiarlos y abrir el debate sobre los límites de la ESI en cuanto a diversidad sexual.

Otra muestra de la escasa importancia que tanto el gobierno anterior como el actual le dieron a la efectiva implementación de la ESI es la cantidad de horas cátedra dedicadas a abordar la temática, siendo en promedio 2 horas por año (63% de los casos), según UNICEF. Por otro lado, lo que adquiere un carácter alarmante es la drástica falta de capacitación a los docentes, que terminan siendo las y los responsables de hablar sobre temas de sexualidad con las pocas o nulas herramientas que brinda el Estado. Esto lo plantea muy bien el filósofo recibido en la Facultad de Filosofías y Letras de la UBA, Blas Radi: “Yo creo que la perspectiva de géneros no puede ser un área temática o una etiqueta administrativa que garantice el presupuesto. Porque cuando esto ocurre, se multiplican los análisis (muy necesarios y eruditos) que no se dejan atravesar por sus propias categorías. Es decir, se asegura una profusa producción de discursos sobre qué es el género, cuántos hay, la homosexualidad en Grecia antigua, el sadomasoquismo de Foucault, la performatividad del género aplicada a las travestis del Gondolín. En ellos, mediante este juego de presencias y ausencias, hay quienes somos introducidos como temas, casos paradigmáticos o ejemplos privilegiados de teorías que rara vez tienen como objetivo mejorar nuestras condiciones de existencia -ni siquiera la existencia académica-”.

A lo que apunta Blas Radi es a cuestionar la forma en que nos enseñan los conceptos y cuál es la realidad por fuera de las puertas universitarias. Si hablamos de identidad una de las autoras más leídas y renombradas es Judith Butler. Para la filósofa y autora de El género en disputa, el género y la sexualidad son construcciones culturales que nos imponen y que están en contra de los roles biológicos. Por ejemplo, ser hombre o mujer son “categorías” que pertenecen a la “heteronorma” y por lo tanto excluyen a otras identidades. La heteronorma a su vez es avalada por distintas instituciones como la Iglesia Católica, la medicina, etc.

Según Butler, sería necesario cambiar constantemente de identidad, mediante prácticas performativas, para trastocar las categorías de cuerpo, sexo, género y sexualidad, y subvertir así las identidades impuestas. A esta visión le responde muy bien Andrea D’ Atri en “Igualdad y Diferencia. El feminismo y la democracia radical... mente liberal”: “la autora subestima el potencial subversivo de la performance con relación a la constitución de los sujetos generizados o las identidades de género al punto de no plantearse la reestructuración total de ese orden simbólico hegemónico que tiene su fundamento en un orden social históricamente determinado de exclusiones, apropiaciones y opresiones materiales”. Una crítica que se le puede sumar es que para Butler, el horizonte es una democracia radical pluralista; y esto es un problema porque mientras exista la democracia, existirá también un Estado de clases.

¿Entonces qué hacemos?

Dada la situación de cuarentena está en suspenso el inicio de clases, pero lo que no pudo suspender el Covid-19 es la solidaridad de las y los trabajadores con la juventud. ¿Cuál debería ser el rol de los centros de estudiantes ante esta situación?

Hoy a todo lo que describimos en la nota se le suma la falta de vivienda digna como expresaron varias tomas de tierras a lo largo del país. Como vimos en estas páginas la situación de Guernica pone de manifiesto que en esta crisis las empresas y los Gobiernos ganan pero todo un sector pierde. More, es travesti y está tomando una parte de tierra para poder vivir. Ella no pudo estudiar, tampoco trabajar y ahora está resistiendo gracias a la solidaridad de estudiantes y obreros que están codo a codo batallando contra el tiempo, ya que el desalojo está pactado para el 15 de octubre.

Se hace necesaria la exigencia a todos los centros de estudiantes para que se pronuncien y tomen cartas en el asunto. La unidad de los que peleamos día a día a favor de los derechos de las personas trans, ya seamos nosotros, los estudiantes, o los docentes en lucha, los trabajadores que se levantan contra los despidos, son una guía para pelear contra el ajuste en curso y por todas nuestras reivindicaciones.

Cómo militante y estudiante que fui la organización me resultó fundamental a la hora de pensar la lucha por nuestros derechos. Demostramos el potencial que tenemos cuando desde el CEFyL hicimos una campaña por Sabrina, una compañera de Filosofía y Letras que se quedó libre porque no respetaron la ley de identidad puertas adentro de la facultad, desde el mismo centro de estudiantes recaudamos donaciones cuando fueron las inundaciones de la Plata, o en el 2014 cuando apoyamos a los trabajadores de Lear y de Madygraf. Somos los mismos estudiantes de distintas facultades que estamos dando una mano en Guernica, dando clases, poniendo postas sanitarias y llevando donaciones. Porque no se puede pensar aislada la defensa elemental del cupo laboral trans con las necesidades estructurales que reclamamos año tras año y Gobierno tras Gobierno. La crisis no la generamos nosotros, la deuda externa no es nuestra y no hay que pagarla, que toda esa plata vaya a nuestras prioridades: salud, educación y vivienda.







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