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Red Internacional

Con motivo del Día de la Tierra se llevó a cabo de manera virtual la Cumbre de Líderes por el Clima convocada por el gobierno de Joe Biden, donde se comprometió a reducir las emisiones de carbono de Estados Unidos hasta en un 52% para 2030, promesas ambiciosas pero sin un plan real para llevarlas acabo.

Jueves 22 de abril | 18:52

El presidente Joe Biden inauguró este jueves 22 de jueves una cumbre climática virtual a la que asistieron otros 40 líderes mundiales, con miras a poner de nuevo a Estados Unidos en el centro del esfuerzo global para abordar la crisis climática, se comprometió a reducir las emisiones de carbono en un 52% para 2050.

En su discurso de apertura de la cumbre, Biden expuso su visión de una "economía más verde" en la que el cambio climático "se tome en serio en todos los sectores y genere más puestos de empleo para los trabajadores".

Con un total de 40 dirigentes internacionales, entre los cuales estuvieron el ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, celebró el jueves los compromisos adquiridos en la cumbre climática liderada por Estados Unidos como un punto de inflexión para proteger el medio ambiente, pero instó a tomar medidas inmediatas, pues declaró que "la naturaleza no esperará a los políticos".

Las aseveraciones del presidente de las Naciones Unidas son ciertas, sin embargo pese a las promesas de los políticos, la crisis climática no será resuelta por los gobiernos y las empresas que la ocasionaron, la solución debe venir de manos de la clase trabajadora, los pueblos originarios y los científicos.

Biden, a pesar de que simpatizantes lo han calificado como seguidor del "Green New Deal" -que busca una "transición verde" dentro de los marcos del capitalismo y que no va más allá de ciertas políticas y regulaciones-, la realidad es que una vez afianzada la presidencia, señaló que, si bien era necesaria una transición alejada del petróleo y el gas, no podría deshacerse de los combustibles fósiles por mucho tiempo.

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Xi Jinping, líder de la nación más emisora de gases de efecto invernadero anunció que China “alcanzará el tope de emisiones en 2030 y la neutralidad en 2060”, aunque no anticipó ninguna medida concreta sobre cómo piensa lograrlo, su discurso priorizó es la continuidad de los negocios de la grandes empresas, “reduciendo” sus prácticas contaminantes para que puedan seguir generando ganancias.

Mientras tanto el negacionista Jair Bolsonaro de manera cínica se comprometió a acabar con la deforestación en el Amazonas para el 2030, olvidando que en su gobierno se decretó la apertura a la industria extractiva y al agronegocio, menospreciando las advertencias científicas y de los pueblos originarios a principios de su mandato.

El motivo de esto es la financiación que el mismo Biden ha anunciado de 10 000 millones de dólares para ayudar a preservar la Amazonia, una cifra que supera con creces el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil en los últimos años, es por esto que en su participación, Bolsonaro hizo un discurso mentiroso y omitió datos importantes sobre las políticas de preservación ambiental y la lucha contra la deforestación en los bosques brasileños.

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Por otro lado, en su conferencia matutina, el presidente de México, López Obrador propuso impulsar un plan masivo de reforestación, a través de los apoyos gubernamentales de Sembrando Vida, que se extienda por el sur de México y Centroamérica "para combatir el cambio climático, generar empleos" y así frenar el problema migratorio, dicho programa no es una medida real para la crisis climática pues se centra en la productividad agrícola y no en la restauración de ecosistemas.

A su vez, este programa ha sido denunciado por organizaciones ambientalistas en México desde el 2019, pues Sembrando Vida no tiene como objetivo prioritario la restauración forestal y tampoco la reforestación, sino que se enfoca en la productividad de la tierra. Por tanto no puede ser considerado como una política ambiental en México, uno de los 10 países con más altos niveles de deforestación, según la ONG Forest Watch.

Líderes juveniles como Greta Thunberg, la mexicana Xiye Bastida y el colombiano Francisco Javier Vera llamaron a no solo prometer compromisos, sino a llevar a cabo acciones reales para frenar la crisis climática, la cual afectará mayormente a las generaciones futuras.

La cumbre continuará este viernes 23 de abril, donde se espera que se concreten acuerdos con los líderes mundiales para acciones de mitigación del cambio climático. Joe Biden desde su campaña electoral se había comprometido a poner como eje principal de su gobierno el tema ambiental. Sin embargo, sus promesas están lejos de ser suficientes para frenar la crisis climática, de la cual cada vez más son evidentes sus efectos, afectando a los sectores más vulnerables.

La crisis climática y ecológica no puede resolverse sin cambiar el sistema. En el 2019 el movimiento Fridays For Future lo demostró en parte, movilizando a millones de personas alrededor del mundo, sumando a vastos sectores sociales quienes han empezado a cuestionar cuál es la salida a este reto, que no vendrá de parte de los políticos ni los grandes capitalistas.

Para conquistar estas demandas, los movimientos contra la crisis climática deben unirse con la clase obrera, que, junto con científicos y los pueblos originarios son capaces de hacer funcionar una economía planificada que sea capaz de hacer que los humanos nos relacionemos de manera racional con el medio ambiente.

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