Economía

PANORAMA ECONÓMICO

Cuesta abajo: tercer año de retroceso del poder de compra del salario

Los salarios de toda la clase trabajadora corrieron detrás de la inflación hasta noviembre de 2020. Es lo que se deduce del Índice de salarios que publicó el INDEC este viernes 29.

Pablo Anino

@PabloAnino

Viernes 29 de enero | 22:32

Los salarios de toda la clase trabajadora corrieron detrás de la inflación hasta noviembre de 2020. Es lo que se deduce del Índice de salarios que publicó el INDEC este viernes 29. Con el año estadístico casi completo (sólo faltan publicar los datos salariales de diciembre), 2020 será el tercer año consecutivo de caída del poder de compra del salario.

El salario real expresa el poder de compra de los ingresos laborales luego de comparar su evolución en relación a la inflación. En la observación puntual de noviembre de 2020 el salario real del conjunto de las trabajadoras y trabajadores se ubicó 1,2 % por debajo del nivel del mismo mes de 2019. Cuando se observa el promedio salarial entre enero y noviembre de 2020 versus el promedio de 2019 la caída es más pronunciada: 3,7 %.

El Índice de salarios que publica INDEC se desagrega en tres categorías: sector privado registrado; sector público; y sector privado no registrado. En los dos primeros casos, las series estadísticas comienzan en noviembre de 2015; en el último caso (no registrado) el organismo de estadísticas expone cifras desde octubre de 2016. El análisis de cada uno de los desagregados exhibe realidades distintas.

El salario real del sector privado registrado en la observación puntual de noviembre de 2020 se ubicó 1 % por debajo del nivel que tenía en el mismo mes de 2019. Pero el promedio del salario real entre enero y noviembre de 2020 versus 2019 mostró una caída de mayor proporción: 2 %.

Este segmento de la clase trabajadora es el mejor pago y tiene cierto resguardo por las paritarias. Aun así, acumuló una caída de 20 % durante el Gobierno de Mauricio Macri (noviembre de 2019 en comparación con noviembre de 2015). La mayor parte de ese retroceso se observó desde mediados de 2018, coincidente con el regreso del FMI al país.

En los primeros meses de 2020 se registró una recuperación a causa de los bonos establecidos apenas asumió el Gobierno de Alberto Fernández. Estos bonos, no obstante, quedaron bien lejos de recomponer aquel 20 % perdido en la era Cambiemos. Pero, desde marzo del año pasado se reinició la caída del poder de compra para terminar en noviembre casi 21 puntos porcentuales debajo de noviembre de 2015.

Para tratar de simplificar, se puede decir que quien en noviembre de 2015 con su salario compraba un kilo de pan (1000 gramos), en mismo mes de 2020 pudo comprar un poco más de tres cuartos de kilo (más precisamente, 790 gramos).

Estos números del sector privado tal vez no expresen plenamente la realidad en tanto no se puede saber en qué medida reflejan el acuerdo para suspender trabajadores y reducir salarios que firmaron la CGT y la UIA con el visto bueno del Ministerio de Trabajo, conducido por Claudio Moroni.

Es que, según explicaron técnicos del INDEC a La Izquierda Diario, las cifras de este segmento del Índice de Salarios se construyen en base a encuestas a empresas a nivel nacional, pero por secreto estadístico no se puede saber si la muestra comprende empresas que operaron bajo el acuerdo de reducción salarial o no. Es decir, la realidad podría ser más grave que lo que la estadística refleja.

En el sector público se observó una caída más dramática del poder de compra: en el dato puntual de noviembre de 2020 se registró un retroceso del 6 % en relación al mismo mes de 2019. Esto se suma a la caída de 24 % durante la presidencia de Macri (noviembre de 2019 versus noviembre de 2015).

La baja acumulada implicó que en noviembre de 2020 el poder de compra se ubicara un 29 % debajo en relación al nivel de noviembre de 2015: el empleado público que al principio del período compraba con su salario un kilo de pan, en noviembre de 2020 compró menos de tres cuartos de kilo (más precisamente, 710 gramos).

Estos números sintetizan la realidad del empleo público nacional, provincial y municipal. Pero en el caso de la administración pública nacional, la caída es más aguda: por ejemplo, en algunas categorías del convenio SINEP, la reducción del poder de compra alcanza al 50 % en los últimos años.

En el sector de trabajadores del sector privado no registrado, el más desprotegido en tanto la informalidad impide el más mínimo resguardo de las leyes laborales, en el dato puntual de noviembre de 2020 se registró un alza llamativa del 7 % en el poder de compra.

El comunicado oficial del INDEC aclaró que los resultados de este segmento se obtienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y “se han visto afectados por las restricciones del aislamiento social, preventivo y obligatorio”.

De todos modos, el promedio del período que va desde enero hasta noviembre de 2020 exhibe un notable retroceso: 6 %.

Como se mencionó, las estadísticas para el sector privado no registrado comienzan en octubre de 2016. En noviembre de 2020, el poder de compra era un 20 % inferior en relación a aquella fecha. Es decir, tuvo una caída similar a la observada en el sector registrado, pero en un período de tiempo más corto.

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Los números hasta acá reseñados dejan a las claras que la inflación, una suerte de paritaria de toda la clase capitalista, le sacó varios cuerpos de ventaja a los ingresos de todos los segmentos de la clase trabajadora hasta noviembre del año pasado.

La inflación de diciembre y enero siguió elevando la temperatura al calor de la remarcación insaciable de los sospechosos de siempre. Incluso, cuando se mide el rubro alimentos y bebidas el índice inflacionario se aproxima al 50 % anual, con algunos productos, como las carnes, superando ese porcentaje.

Pero la carestía de la vida también se observa en otros datos. La Junta Interna de ATE del INDEC informó que en diciembre un hogar constituido por una pareja con dos hijes en edad escolar necesitó $ 82.086 para llegar a fin de mes. Esta organización gremial aclara que su estimación de la “canasta de consumos mínimos” no es un óptimo ni un ideal a alcanzar. No obstante, se aproxima más a lo que necesita una familia para llegar a fin de mes en tanto contempla, por ejemplo, el pago del alquiler, algo que no ocurre en la canasta de pobreza calculada por el organismo estadístico.

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En octubre de 2020, la remuneración promedio neta (en mano) de trabajadoras y trabajadores registrados fue de $ 56.839. En una mirada más amplia, la EPH, que contempla a todas las realidades laborales (formales e informales), exhibe que en el tercer trimestre (julio-septiembre) del año pasado, el 50 % de los hogares obtuvo ingresos totales familiares menores a $ 50 mil. Si bien son datos de unos meses previos, aun así, queda claro que, por donde se los mire, los ingresos laborales están bien lejos de la “canasta de consumos mínimos”. Sobran los motivos para dar vuelta esta historia.







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