Política

LA LUCHA ES AHORA

Cuanto peor, mejor: la miseria de millones y las especulaciones electorales del peronismo

En el día de la lealtad peronista, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, dijo que quiere que Cambiemos llegue al 2019 para que se vea lo "malos que son gobernando".

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Jueves 18 de octubre de 2018 | Edición del día

“Hoy a la noche en la República Argentina de Macri, va a haber cientos de miles de argentinos que se van a ir a la cama sin comer. Y mañana, en el país de Macri, los que tengan la suerte de tener clases, muchos de esos niños se van a descomponer de hambre en el primer recreo porque desde el día anterior no comen si no lo hacen en la escuela. En el país de Mauricio Macri mañana va a haber cientos de miles de argentinos que con su esperanza en el bolsillo van a salir temprano a la mañanita, a buscar laburo y van a volver a la medianoche apesadumbrados a darle la mala noticia a sus familias de que hoy tampoco consiguieron laburo”.

La descripción corrió por cuenta del discurso del intendente Gustavo Menéndez, en el acto del día de la lealtad peronista este miércoles en Merlo. El hombre hizo bien en señalar una realidad que se hace cada vez más dura para cientos de miles o para millones en el país.

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“Hoy a la noche”, “mañana por la mañana”, “mañana a la medianoche”. Lo que parece signar su preocupación es la urgencia. Sin embargo este tramo de su discurso fue antecedido por una frase que da qué pensar. “El año que viene no solo se va a estar definiendo un cambio de gobierno, sino que se va a estar definiendo lo que para muchos va a ser de vida o muerte”. El año que viene. Ok. O sea que esos pibes que hoy se descomponen del hambre en la escuela van a tener que esperar un año para empezar a comer todos los días. La gente que no consigue trabajo va a tener que seguir pateando puertas durante alrededor de 365 días más. En todo caso, convendría que gasten menos energía y se queden en sus casas, total para que aparezca una solución a sus problemas hay que esperar un nuevo gobierno.

Faltan doce meses para las elecciones generales de 2019. Falta un largo camino. Falta según la visión de Menéndez, que el peronismo resuelva algunas cositas y logre unirse, por ejemplo. Los que necesitan tiempo son ellos para ver cómo resuelven su rosca. Siguen especulando con candidaturas, lealtades y traiciones, mientras hablan de una situación de vida o muerte para cientos de miles.

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“Queremos que lleguen al final de su mandato y que demuestren lo malos que son para gobernar, para que después ningún argentino vuelva a elegirlos”, sostuvo Menéndez en su discurso. Después de haber hecho tanto hincapié en la situación que pasan trabajadores y trabajadoras, el intendente expresó su deseo de que pasen por lo peor. Que Cambiemos demuestre hasta el final qué tan mal le puede hacer a las familias obreras y populares. Ya que el problema es de vida o muerte, quizás habrá quien tenga que morir de hambre para que la gente escarmiente bien y piense dos veces antes de votar el año que viene.

Todavía falta lo peor

Un jubilado vende curitas en la línea H con un cartel colgado del cuello. Intenta explicar por qué salió a recorrer vagones en el subte y se quiebra en el intento. “A veces siento que no tengo fuerzas”. Cualquiera que recorra la Ciudad de Buenos Aires con un poco de atención, puede notar que mucha de la miseria que circula por las calles o por la puerta de los Mc Donald’s, es miseria nueva. Mendigos que suben a los vagones del subte y no repiten su discurso con la cadencia de quienes están condenados a una situación de exclusión desde hace años.

Hay gente que está empezando a salir, que se desarma en explicaciones y jura y perjura a los pasajeros y pasajeras que se cansó de buscar trabajo. “Les pido por favor, que si alguien tiene un dato sobre un trabajo no dude en pedir mi teléfono”, dice una chica en la línea B mientras deja lapiceras Bic de distintos colores en las faldas de las personas. “Tengo que pagar una pensión y les juro que por más changas que hago no me alcanza, les juro que no me alcanza”, dice otro joven con un bebé en brazos.

La miseria se está extendiendo y alcanza nuevos sectores. Se viralizó la noticia del chico desesperado que entregó un CV redactado a mano. La historia de un padre de La Plata que se hartó de buscar y publicó un mensaje en Twitter también se hizo viral. Estas anécdotas no hacen más que corresponderse con las cifras, las estadísticas, el último dato de la inflación que se sintió más fuerte en los alimentos que en resto de los ítems.

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Ahora ya ni siquiera el Gobierno puede decir que lo peor ya pasó. Lo peor está por venir y llega de la mano del Presupuesto 2019 que se está cocinando entre Cambiemos y el peronismo en el Congreso, en función de los designios del FMI.

La frialdad de Macri en aquel discurso que emitió cuando se conocieron los últimos datos de la pobreza, no tiene mucho que envidiarle al cálculo electoral que hace el peronismo con la miseria y la urgencia de tantas personas.

“Para ustedes los troskos, cuanto peor mejor”. Esta cronista y probablemente muchos militantes de izquierda, se habrán topado en más de alguna discusión con ese tipo de chicana, como si en lugar de sentir bronca y conmoverse, la militancia trotskista viese en el sufrimiento de la clase trabajadora una oportunidad con alguna finalidad mezquina. ¿Cuál sería?

Menéndez pudo haber hecho un discurso muy visceral, pero más allá del estilo, cuando habla de la pobreza y del plato que falta, está calculando, especulando, tratando de pensar en lo mucho que va a escarmentar la gente y lo mucho que va a poder capitalizarlo el peronismo en las elecciones de 2019. Cuanto peor, mejor. ¿A quién le cabe esta lógica entonces?

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El FIT convoca a movilizar con todo el día que se trate el Presupuesto. Desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas, impulsado por el PTS, trabajadores y trabajadoras independientes de más de 60 gremios, se vienen exigiendo asambleas para preparar una gran jornada de lucha y rodear el Congreso, con la perspectiva de impedir que se vote ese proyecto de entrega y ajuste brutal sobre las condiciones de vida de millones.

Además exigen a las centrales sindicales que cesen su tregua y convoquen un paro general con movilización al Congreso este 24 o el día que se trate el presupuesto. La CGT juega abiertamente en la rosca peronista, tal como se vio con la presencia de Daer y Acuña en el acto encabezado por Manzur en Tucumán. El moyanismo que se dice combativo, hizo su propio acto en el SMATA, pero en vez de llamar a enfrentar el presupuesto en las calles, llama a peregrinar a Luján este sábado para "abrazar" al Papa Francisco.

Lejos de naturalizar los sufrimientos y que amplias capas sigan pasando hambre de acá a un año, la izquierda y el sindicalismo combativo sostienen que este saqueo se puede frenar y que el plan de ajuste se puede derrotar ahora. No hay que permitir que pase lo peor.







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