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Red Internacional

Un día como hoy de 1974 se estrenaba en cines Boquitas pintadas, basada en la novela homónima de Manuel Puig y dirigida por Leopoldo Torre Nilsson. Te contamos todo sobre su realización y sobre el destino de una de sus actrices, asesinada por la ultraderecha.

Domingo 23 de mayo | Edición del día
Marta González y Leonor Manso en un fotograma de la película Boquitas pintadas.

"Deliciosas criaturas perfumadas, quiero el beso de sus boquitas pintadas", cantaba Carlos Gardel a mediados de la década del ´30 en su famoso tango “Rubias de Nueva York”. Fue esta frase la que definió el título de la que sería una de las novelas más icónicas del siglo pasado en Argentina: “Boquitas pintadas”

Curioso o no, esos fueron los años que Puig eligió para ambientar la que quizás sea su novela más famosa, publicada en 1969 y escrita en formato de folletín con 16 entregas. Puig, proveniente de un pueblo de la provincia de Buenos Aires, condensó presiones, tabúes, sexo, envidia, corrupción, abuso de poder, prejuicios y un relato de la vida a la que eran condenadas las mujeres luego del matrimonio.

"Te veía a ti pasar y pensaba: ‘Si yo no fuera tan tímido y me animara a hablarle a este hombre, que parece tan agresivo y tan grandote’. Quería acercarme y no me animaba", declaró tiempo después el escritor tras conocer a Leopoldo Torre Nilsson. A partir de entonces, ambos elaboraron el guion de la película que se estrenó en 1974 y que tuvo a Leonor Manso, Alfredo Alcón, Cipe Lincovsky, Luisina Brando y Marta González.

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Posiblemente sea la película que más fiel retrató la historia de Juan Carlos y Nené, si bien Puig no quedó tan satisfecho con la obra total. “Boquitas pintadas” fue invitada al festival de San Sebastián en 1974, obtuvo la Concha de Plata y el Premio Especial del Gran Jurado y el Premio de los Escritores Cinematográficos de España.

Por la fecha en la que se estrenó la película, Argentina atravesaba una época de gran agitación política y social. Aunque el presidente Juan Domingo Perón estaba a poco tiempo de fallecer, las bandas fascistas paramilitares que actuaban con connivencia del gobierno y de las fuerzas policiales y que hostigaban, perseguían y asesinaban ya eran una realidad en el país.

Este fue el caso de la actriz Luisa María Corica, quien además de participar en algunas escenas de “Boquitas pintadas”, era también estudiante de la Facultad de Humanidades, trabajaba en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y empleada por reunión en el Hipódromo, donde había sido elegida delegada gremial por sus compañeros. Por su militancia en la Juventud Peronista, en 1975 fue secuestrada y asesinada por la Concertación Nacional Universitaria, una organización que luego se fusionará con la Triple A y participará de los Grupos de Tareas de la última dictadura militar.

Torre Nilsson, quien ya era un reconocido director para la época del estreno de la película, supo sentenciar alguna vez que "el cine debería servir para lograr una identificación del hombre con un momento sociológico, para plasmar costumbre y metafísica. El artista cinematográfico está con las amas de casa, con el pueblo que trabaja demasiado y gana poco y con la injusticia peculiar del ser humano, la infelicidad o la incomunicación; es un quejoso, un hombre que se queja siempre".




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