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Red Internacional

Macri se reunió con Xi Jinping en Washington. Anunció la posible revisión de acuerdos con China y una profundización de los lazos con ese país. Hidroeléctricas y energía nuclear en la mira.

Lucía Ortega@OrtegaLu_

Sábado 2 de abril de 2016 | Edición del día

Fotografía: Presidencia de la Nación

El presidente Mauricio Macri logró una nueva foto. Esta vez, con su par chino Xi Jinping en una reunión de 30 minutos en la ciudad de Washington, a la que asistió para participar de la Cumbre de Seguridad Nuclear. Según trascendió, el resultado del encuentro es la revisación de los acuerdos bilaterales firmados con la República Popular China durante el mandato de Cristina Kirchner.

“China no se mostró molesta en revisar los acuerdos, como pedimos, porque lo ven como parte de un proceso donde las relaciones se ampliaran en lugar de achicarse”, dijo Macri al concluir su bilateral con Xi. ¿A qué acuerdos se refiere? Según El Cronista, la propuesta del gobierno argentino fue suspender las inversiones para construcción de represas de Santa Cruz, cuyo primer desembolso implicó inicialmente 300 millones de dólares.

A cambio, Macri habría propuesto financiar la construcción de tres centrales nucleares, que podría implicar mayores niveles de inversión. A principios de septiembre del presente año el presidente argentino visitará el país asiático donde se prevé la realización de anuncios conjuntos. Queda entonces todo un camino de negociaciones que recorrer, cuya concreción implicaría redireccionar los 15.000 millones de dólares que se habían pactado con el gobierno anterior.

Los acuerdos de Cristina

Hace poco más de un año, la gira de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner a China estuvo acompañada de una fuerte polémica respecto a los acuerdos consumados en materia de energía eléctrica, hidrocarburífera y nuclear, junto con la queja de varios industriales por las inversiones ferroviarias previas y el trato preferencial de contrataciones sin licitación. En aquel momento se firmaron 15 convenios bilaterales que se sumaron a los 20 suscriptos en el encuentro del 18 de julio de 2014 en Buenos Aires.

Los mismos preveían intercambios en el ámbito de comunicaciones, cultural, la construcción de dos reactores nucleares y la cooperación en las áreas de las telecomunicaciones y aeroespacial, entre otros. No obstante el que despertó mayor novedad fue aquel referido a la construcción de la cuarta central nuclear en la Argentina, Atucha 4, totalmente a cargo de capitales y tecnologías chinas. Proyecto que el actual presidente estaría considerando continuar y hasta agregar una nueva construcción nuclear. Mientras en el país la crisis energética está siendo descargada sobre los bolsillos de los usuarios con aumentos exponenciales en electricidad y en gas natural (así también un recorte de subsidios en otros servicios públicos como el transporte), el interés por ampliar la capacidad nuclear sin ningún plan energético preestablecido se envuelve en un mar de interrogantes.

La conversión en ley de dichos convenios de cooperación se había tratado en la primera sesión del Congreso Nacional en el año 2015, en el que asimismo se incorporó el tratamiento de la instalación de una estación espacial china por 50 años en la provincia de Neuquén, con grandes conseciones impositivas, desgravaciones y bajo la legislación que rige en el país asiático, como denunciaron en su momento los diputados del Frente de Izquierda. No parece ser este tipo de acuerdos los que el macrismo se propone revisar.

Si bien millones de dólares entran hoy al país en concepto de exportaciones primarias a China, la balanza comercial de la Argentina con dicho es país es deficitaria. El Presidente Macri afirmó ayer que la postura oficial en el encuentro con Xi Jinping fue “que hay que hacer algunos ajustes en la relación, como ampliar la balanza comercial a favor de Argentina y venderles productos con valor agregado”, lo que sin más precisiones augura una profundización de los lazos de dependencia con dicho país, sin una transformación sustancial del carácter de la relación. A esto se agrega que las proyecciones de desaceleración del crecimiento chino a 6,5 % en 2016 no son buenas noticias para la orientación agroexportadora argentina y de américa latina.

El esquema de convenios negociados y legislados por la gestión kirchnerista en el último período de gobierno profundizaba un modelo de entrega que responde principalmente a las necesidades del país asiático de proveerse de recursos primarios y ampliar su capacidad de influencia en la región. Esta “herencia” es favorable a los planes del macrismo, que con algunos cambios buscará sostener, en perspectiva de conseguir las prometidas -y ya más claramente ilusorias- inversiones.




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