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Red Internacional

El femicidio de Ursula Bahillo y la palabra que nombra la violencia patriarcal. Columna de Géneros y Sexualidades en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario que se emite los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos, 89.9.

Celeste Murillo@rompe_teclas

Viernes 12 de febrero | 10:37

Escuchá acá la columna completa

· Ursula hizo 18 denuncias. Este es un denominador común: la mayoría de las mujeres asesinadas denunciaron antes a su agresor. 


· Esto es importante porque escuchamos declaraciones de funcionarias y funcionarios sobre “problemas culturales” y se hacen programas con nombres importantes, pero aunque no se puede terminar con la violencia patriarcal con una ley, sí se pueden prevenir los femicidios. No es solo un problema del poder judicial, además de denunciar, las mujeres necesitan una casa adonde ir, apoyo económico. Y de hecho, existen proyectos como el presentado por Myriam Bregman y Nicolás Del Caño, diputados del Frente de Izquierda, que no llegaron siquiera al recinto por la negativa e dlos bloques mayoritarios.

· El femicida Matías Martinez es un policía. No es un caso aislado: la Correpi (Coordinadora contra la represión policial e institucional) estimó que hasta fines de 2020, 1 de cada 5 femicidios fue perpetrado por un miembro de las fuerzas represivas con su arma reglamentaria.

· Si las mujeres que denuncian son silenciadas, cuando el agresor es un policía hay una institución que lo encubre, cuentan con la complicidad judicial y aval de la conducción. 

· El ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, dijo que este caso no tenía nada que ver con la Policía. El miércoles 10 encabezó un acto, donde destacó la vocación de servicio de la fuerza al lado de un gobernador que no abrió la boca, más impunidad no se consigue. 

¿Quién dijo la palabra femicidio?

· En las marchas que se realizaron, “Basta de Femicidios” y “Ni una Menos” son carteles que se repiten. Femicidio es una palabra que estamos acostumbrados a leer y escuchar pero no sé si conocen la historia. 

· El término femicide (en inglés) tiene antecedentes ya en el siglo XIX, pero el concepto se desarrolló y comenzó a instalarse en los años ‘70.

· ¿Qué pasaba en esos años? El feminismo y los movimientos de mujeres eran parte de los movimientos contestatarios que estaban en las calles de muchas ciudades del mundo. 

· Lo subrayo porque es importante cuándo aparecen las palabras para nombrar problemas existentes pero naturalizados como la violencia patriarcal. 

· En 1976, la activista feminista Diana Russelll utilizó la palabra femicidio en el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres que se hacía en Bruselas. Lo definió como “el asesinato de mujeres perpetrado por varones motivado por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de la mujer”.

· La idea se instaló como parte de una lucha más general que instaló el movimiento feminista de los años ‘70: desnaturalizar problemas que eran considerados personales o individuales y entenderlos como sociales.

· La palabra terminó de consolidarse en 1992, cuando Diana Russell publicó el libro Femicidio: La política de los asesinatos de mujeres.

Los asesinatos de Ciudad Juárez y el feminicidio

· Esta historia tiene un capítulo latinoamericano. En México, durante los años ‘90 se empiezan a ver muchos asesinatos de mujeres, sobre todo en Ciudad Juárez

· Se habla poco de por qué en esa ciudad. ¿Existe alguna relación entre la extensión de las grandes fábricas maquiladoras y el crecimiento de los femicidios? Yessica Morales Castro reflexiona sobre esa convergencia en el suplemento Ideas de Izquierda de México. Aunque las condiciones de la maquila son malas, las mujeres empiezan a tener cierta independencia y eso despierta la reacción de sectores conservadores. Nadie llama a asesinar mujeres pero es un trasfondo en el que se reproduce la violencia machista. No es casual que la mayoría de las víctimas de femicidio y las madres de las desaparecidas sean obreras. 

· En este contexto, la antropóloga mexicana Marcela Lagarde reflexionó sobre los asesinatos y señaló que no se podían reducir a un homicidio particular. Por eso decidió utilizar la palabra feminicidio para hablar de todo lo que conducía al asesinato de una mujer por su género.

· Hoy, en la mayoría de los países usamos la palabra femicidio para decir que no es un problema individual sino social y que las consecuencias del asesinato de una mujer actúan sobre todas las mujeres. 

· Con esa idea se intensificó el debate sobre qué hacía el Estado para prevenir o terminar con los femicidios. Por eso otra de las consignas que sonó estos días es “El Estado es responsable”.

· Algo de este debate se ve en las críticas a funcionarias del gobierno, especialmente a las que se dicen feministas. Se pueden decir cosas correctas pero en las políticas públicas que impulsa o deja de impulsar un gobierno se juega literalmente la vida de muchas mujeres. 

· Pueden existir incluso medidas que en sí mismas no son malas, pero son parte de una agenda que en general mantiene intactas las desigualdades en las que se reproduce la violencia machista. 

El otro lado de la historia

· De alguna forma, la idea Ni una Menos también nació en Ciudad Juarez. La escritora y activista Susana Chávez hizo de su voz y sus poemas un emblema de la lucha contra los femicidios. Susana fue asesinada cuando tenía 37 años, la asesinaron por ser mujer.

· Muchos de sus versos se transformaron en carteles, encontraron nuevos significados hasta convertirse en un grito que vuelve a la calle “Ni una muerta más, ni una mujer menos”.




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