Política

EL CÍRCULO ROJO

#CuadernoGate: un terremoto político de consecuencias impredecibles

Escuchá o leé los principales conceptos del editorial de Fernando Rosso en “El Círculo Rojo”, un programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 13 de agosto de 2018 | 07:45

  •  La Argentina está en medio de un terremoto político cuyas consecuencias son difíciles de pronosticar.

  •  La causa de los cuadernos de Oscar Centeno nació con todos los condimentos de una operación política y de los servicios de inteligencia. El chofer de Roberto Baratta -mano derecha del exministro Julio de Vido en el Ministerio de Planificación Federal-, tomó nota durante casi 10 años de viajes realizados entre las empresas de la construcción y las oficinas públicas donde presuntamente se trasladaban bolsos y valijas con pago de coimas de parte de las empresas a los funcionarios. Los sobornos eran para quedarse con los megaproyectos de obra pública.
  •  Los primeros empresarios que se presentaron como arrepentidos, después de estar detenidos o bajo amenaza de detención, confesaron que habían pagado dinero, pero no en concepto de coimas, sino de aportes a la campaña electoral. Siempre según su declaración, estos aportes los habrían hecho bajo extorsión y por miedo a supuestas represalias.
  •  Sin embargo, la confesión de Carlos Wagner -titular de la constructora Esuco y ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción- fue la más significativa de las que lograron el juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli en esta causa.
  •  Según Wagner, la cosa funcionaba así: El "club de la obra pública", integrado por empresarios y funcionarios determinaba cuáles empresas participaban de las licitaciones, fijaba los precios de las ofertas y decidía a dedo quién se alzaría con la contratación. La ganadora debía abonar el retorno a los funcionarios. Las coimas provenían de los adelantos de obra que pagaba el propio Estado, cuyos montos oscilaban entre el 10% y el 20% del total.
  •  Si se toman por ciertas estas declaraciones, implicaría que todos los empresarios que durante la semana pasada declararon como "imputados colaboradores" mintieron al afirmar que los desembolsos eran "aportes voluntarios de campaña". Y si mintieron, los acuerdos por los cuales salieron en libertad bajo la figura de arrepentidos debieran caer.
  •  ¿Será así?... esa es una de las incógnitas.
  •  También fue fuerte la declaración de Luis Betnaza, un hombre muy importante en Techint: dijo que entregó dinero a funcionarios para que el Gobierno intercediera ante la administración de Hugo Chávez en 2008, cuando la gestión bolivariana expropió la empresa Sidor en aquel país. Techint entregó dinero al gobierno argentino para que gestione una indemnización mayor ante el gobierno de Venezuela.
  •  Las declaraciones de Betnaza y, sobre todo, las de Wagner son un salto producido en la causa que venía con muchos papeles flojos. Son afirmaciones que se deberían probar, pero que desnudan lo que llaman la “cartelización” de la obra pública.
  •  Todo estas denuncias son verosímiles porque develan lo que todo el mundo sabe: la corrupción es una realidad y es un secreto a voces que sale por todos los poros del sistema, y así fue durante los años kirchneristas.

    ***

  •  Todo esto es tan cierto como que, hasta ahora, toda la orientación del proceso judicial está claramente definido hacia favorecer a los empresarios más poderosos y al mismo gobierno:
  •  Ángelo Calcaterra, primo de Macri, exdueño de Iecsa, Marcelo Mindlin dueño de Pampa Energía (comprador de Iecsa, una vez que Calcaterra la vendió), el mismo Paolo Roca de Techint y hasta Aldo Roggio (dueño de Metrovías, entre otras empresas), figuraban todos en los cuadernos -que la Bonadío tenía hace tres meses. Y, sin embargo, no salieron a la luz hasta que ellos decidieron declarar. ¿Que quiere decir esto?, que hubo un intento de encubrimiento selectivo de empresarios poderosos y especialmente los cercanos al Gobierno.
  •  Como ya dijimos, la denuncia irrumpió en un momento pésimo para el gobierno: la economía en caída libre, la imagen del gobierno también e incluso cuando ya se hablaba de los riesgos de perder las elecciones el año que viene. Todo eso salió de la agenda para que la ocupen los cuadernos.
  •  Los hechos de corrupción del actual gobierno, como los aportantes truchos no tienen jueces tan ansiosos de justicia y de manos limpias.
  •  Por último, es cierto que tiene elementos de “caja de pandora”, de sorpresas inesperadas que pueden terminar afectando al macrismo (y en cierta medida lo está manchando), pero hasta ahora son más los elementos que lo favorecen o intentan blindarlo.

    ***

  •  Hay una discusión sobre qué significa o cómo deben abordar este proceso aquellos que pelean o que cuestionan el sistema e incluso entre quienes se reivindican de izquierda:
  •  ¿Es verdad que una de las aristas de este escándalo es que revela las relaciones íntimas entre la política tradicional y los empresarios?
  •  Es verdad y es positivo.
  •  ¿Eso significa que este proceso judicial selectivo, encabezado por el Bonadío y Stornelli es progresivo?
  •  No, en lo más mínimo.
  •  Ya sea que está motorizado por el Gobierno en alianza con las corporaciones mediáticas, nada menos que La Nación o incluso más allá, por intereses poderosos como la propia Embajada de EEUU en función de los intereses de aquel país; este proceso lo último que busca es justicia.
  •  Absolutamente todas las experiencias internacionales de estas características apuntaron a llevar los procesos políticos a salidas por derecha.
  •  Sucedió así en el proceso judicial conocido como “mano limpias” o “mani pulite” a principio de los años 90 en Italia, fue contra toda la casta política y abrió el camino a cerca de 20 años de hegemonía de Silvio Berlusconi, con métodos de corrupción iguales o peores que sus antecesores. Pasa en estos momentos en Brasil, donde la operación judicial conocida como “lava jato” se utilizó para sacar del escenario político a un sector de la oposición (el lulismo) y habilitó la emergencia de trogloditas y cuasifascistas como Jair Messías Bolsonaro que, incluso tiene posibilidades en las próximas elecciones. Y en el mismo sentido avanzan en otros países como Ecuador o Perú.
  •  En general, las intervenciones políticas del privilegiado poder judicial como partido, responden a intereses que no son precisamente los de las mayorías populares.
  •  ¿Esto quiere decir que no queda otra que defender a la corporación política y su corrupción como “mal menor”?
  •  De ninguna manera y bajo ningún punto de vista.
  •  Pero el riesgo que se corre es festejar alegre y acríticamente que salga a la luz la descomposición de la política tradicional y terminar ubicados como el “ala izquierda” de La Nación, Clarín y Bonadío.
  •  Es un momento delicado y de salvaje lucha intereses entre los poderes fácticos. Es esencial no quedar entrampado en ninguno de los bandos y pelear con independencia de este festival de coimados y coimeadores, arrepentidos y extorsionadores. Pero también batallar con autonomía de los presuntos hombres providenciales que hacen su negocio y lo quieren vender … como si fuera justicia.





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