Sociedad

OPINIÓN

Crónicas hospitalarias: "No puedo seguir durmiendo"

Reproducimos una crónica del Dr. Juan José Paz, trabajador de la salud de Tucumán perteneciente al área Covid 19 del Hospital del Este, referente regional para el tratamiento de pacientes que presentan complicaciones en la provincia.

Juan Paz

Médico (Universidad Nacional de Tucumán)

Viernes 4 de septiembre de 2020 | 12:17

No pude seguir durmiendo y son las 07:00am de un domingo. Tal vez será porque me acosté temprano luego de ver varios documentales sobre Exoplanetas y Exobiología. Es que la vida y la naturaleza son tan hermosas, y no dejo de pensar en eso aunque la preocupación me invade desde hace varios días cuando comenzamos con los aumentos de contagios.

Quizá me puse a ver eso para relajarme un poco y disfrutar de saber que hay vida en otros planetas y que tarde o temprano la humanidad podrá alcanzarlos para poblarlos. Luego pienso que estamos más cerca de destruir el planeta que a la posibilidad de explorar nuestra galaxia. Ojo, que esto no se trata de una responsabilidad individual de forma exclusiva, como si fuera que no vivimos inmersos en un sistema económico y cultural que degrada nuestro planeta y transforma a la vida humana en una cárcel de angustia, depresión, desesperación, odio, consumismo y perversión. Porque el capitalismo funciona así, y no lo hace de forma inocente, sino porque es uno de los medios para su objetivo final: la mercantilización de la vida.

Para cortar un poco al párrafo quiero mencionar algo, que a mí entender y al de muchos, es injusto. Basta con escribir en el buscador de Google "los más ricos del planeta" y el resultado arroja que son pocos, y que podrían entrar en un colectivo que me lleva al hospital. Esos 26 tienen la riqueza equivalente a 3.800 millones de personas, que durante esta crisis dónde miles son empujados a la pobreza, ellos aumentaron sus ganancias; y eso para la gran mayoría les parece un poco injusto.
Claro está que hay un sector liberal, que cree que la meritocracia es eso, pero mi desprecio a ellos impide que le dedique más palabras en este posteo.

Hoy nos atraviesa una pandemia por un virus que en menos de 8 meses viajó de Whuan a todos los rincones del mundo. Que nos ha cambiado la forma de relacionarnos y de sentirnos amenazades y preocupades por nuestros familiares y amigues. Un virus, que dejando las teorías conspiranóicas de lado, fue producto de la degradación y depredación de la naturaleza, al igual que todos los virus anteriores y que todavía faltan venir si no cambiamos de raíz este sistema.

Mientras me preparo unos mates, preparo el desayuno para mí compañera que estuvo de guardia en la sala de COVID en unos de los hospitales cabeceras de Tucumán. Es que el aumento de casos, el "ascenso disparado de la curva" (cómo dicen los tecnócratas en salud), hace que las guardias sean cada vez más pesadas. No sólo porque les pacientes que ingresan con COVID son más numerosos, lo que aumenta la posibilidad de que desarrollen un mayor compromiso clínico; sino que también, a las afueras del hospital sus familiares se encuentran aislados o muy preocupados ante la posible catástrofe de la mala noticia, y hacia adentro el aumento de riesgo de contagio de les trabajadores ¿Cómo no nos vamos a desgastar anímica y físicamente?.

Desde que comenzó la cuarentena decidimos involucrarnos y formar parte de la primera línea de atención en COVID, aunque tengamos poca experiencia en la atención clínica de medicina interna; pero nos tocó un grupo de compañeras de las cuales aprendemos día a día y nos apoyamos, y nos acampañamos. Y digo compañeras porque desde que se inició el plan de contingencia la mayoría de trabajadores en la primera línea son mujeres.

A medida que pasan los días, las semanas, se nota un clima tenso, y que cuando miro a los ojos a cada compañere noto que hay un ejército de lágrimas reprimidos detrás de los párpados, que los vuelven brillosos aunque te digan "me siento bien". Todes estamos pasando por situaciones de angustia, nerviosismo e impotencia. Es que estamos internando trabajadores de la salud contagiados. Nos enteramos de que tal compañere está afectado, o tal conocido está grave, a punto de entrar en asistencia respiratoria; o que varies fueron aislades y otres esperando sus hisopados.

Pero en contra de todo pesimismo trágico, y a pesar que no contamos con una vacuna, hoy contamos con evidencias científicas de herramientas terapéuticas que disminuyen la mortalidad del COVID-19, como lo son la Dexametasona, el Plasma Convaleciente, el uso de Heprarina y el Prono Activo. Esto significa que no estamos en la misma situación de incertidumbre como en marzo, y eso es algo positivo pese a que no hay una cura o una vacuna.

La realidad es que hoy todes les trabajadores están en la primera línea, y es algo que iba a suceder ante la circulación comunitaria pero que al parecer no fue prevista por las autoridades sanitarias. Como trabajadores vamos concientizándonos de que nos iremos enfermando tarde o temprano, y espero que más tarde que temprano.

Porque desde el inicio de la cuarentena se fortalecieron sólo dos hospitales con EPP, y al resto les dijeron "aquí no se va a atender COVID" a pesar de organizar en ellos los consultorios de "Febriles Respiratorios" para la consulta de pacientes con síntomas de COVID. Y el Sars-Cov2 no perdona, se propaga a todos los rincones, y desde ahí a todos los hospitales y sanatorios que no están preparados al nivel de los hospitales cabeceras de COVID y que atenderán casos positivos con diferentes niveles de preparación.

Algo inherente a eso es el Pluriempleo de les trabajadores de la salud. Son escasas las personas dedicadas exclusivamente a un hospital o sanatorio, porque tenés que salir de un hospital y entrar a otro, o a un sanatorio, para que puedas mantener a tu familia, y eso aumenta las posibilidades de contagio. Es verdad que somos los peores pagos ante el riesgo que implica estar expuesto, pero a la vez tenemos que saber que hoy miles de personas se quedan sin laburo o están siendo precarizados de formas brutales. Evitar su exposición al virus y la desesperación por no poder llevar el pan a la mesa, también tiene que ser nuestra bandera.

Entiendo que muches de mis compañeres están tristes, angustiados y con bronca. Algunes reaccionan molestos y culpan a las personas en general desde una visión individual del "yo no haría lo que ustedes hacen". Reclamamos el individualismo desde nuestro individualismo. Pero no podemos culpar de forma exclusiva a la población por el aumento de casos, porque pasó en todo el mundo y porque de antemano tuvimos la certeza de que no estábamos preparados, ni estructuralmente, ni culturalmente, ni económicamente, para enfrentar una pandemia de esta magnitud. Porque más allá de nuestras visiones y juicios individuales, existen grupos de personas que toman decisiones políticas para que las cosas sean como hoy lo son.

Estamos en presencia de un virus que se disemina muy rápido y que pese a los cuidados individuales que se tienen, igual existe la posibilidad de contagio, y si a eso le sumamos la gran informalidad y precarización laboral que les permite a los patrones obligar a trabajar a personas aún con síntomas de COVID, porque sino no les pagan, y si le agregamos que no hay inversión en EPP de calidad y en cantidad para el conjunto de trabajadores, la combinación es explosiva. Cómo sucedió en distintas fábricas y lugares de trabajo de la provincia.

¿Y los bares con gente aglomerada? La gran cantidad de bares no tienen mucho espacio para circular, ni siquiera la gran mayoría de los sanatorios tienen mucho espacio para circular, pero habilitarlos sin garantizar las medidas de bioseguridad es una decisión política. Postergar la declaración de Circulación Comunitaria del virus es una decisión política. No desarrollar capacidad para testar masivamente a la red de contactos de un caso positivo, también es una decisión política. Que tengamos que comprar nuestros propios EPP porque no hay en los lugares de trabajo, también es una decisión política. Que la gran mayoría de casos de COVID sean manejados en la medicina estatal y no en la medicina privada, también es una decisión política. No reorganizar la industria para satisfacer las demandas de alcohol y EPP, es una decisión política. Mantener la precariedad laboral también es una decisión política.

Todo es política, y se visualiza más en estos momentos de crisis. La salud es política, aunque muches trabajadores del sector quieran negar o les genere una connotación negativa la palabra "política", porque la asocian rápidamente con "corrupción", "falsedad" y "chantaje". Quizás es lógico entender ésta asociación porque existe una experiencia con la casta parásita de políticos que se enriquece de forma legal e ilegal y a expensas de mantener a las mayorías en la pobreza.

Pero es momento de involucrarnos políticamente porque los conceptos de política nada tienen que ver con el "arte para enriquecerse de forma rápida y eficaz" que desarrollan los partidos tradicionales como el peronismo y el radicalismo que defienden a los grandes empresarios, banqueros y terratenientes. Ya es momento de salir del apoliticismo, porque la crisis sanitaria es el presagio de una crisis económica mucho más profunda que agravará la situación de millones de personas.

Por eso nuestra respuesta tiene que ser política y superadora a ese pesimismo angustiante e impotente del "nada se puede hacer", del "las cosas nunca van a cambiar", del "no te metas". Porque la proeza es salir del individualismo y buscar una respuesta colectiva ante la magnitud de esta crisis. Organizarnos colectivamente en nuestros lugares de trabajo. Por eso tampoco puedo olvidarme de los sindicatos en la salud. Es mentira que son "apoliticos" porque todos tienen una posición política. Ganaríamos mucho si nuestros sindicatos se pusieran a la cabeza de organizar asambleas masivas en todos los hospitales para la discusión política de cómo debemos intervenir en esta crisis, porque la política es una ciencia que nos permite identificar los problemas de la sociedad y tomar las decisiones para resolverlos en pos del beneficio de las grandes mayorías. El COVID demostró una gran capacidad de propagarse, ahora nos toca demostrar que nuestra solidaridad estará a la altura de esa propagación.

Por eso, desde antes que comenzara la cuarentena tomamos la iniciativa de construir una agrupación con trabajadores de la salud, porque vemos la necesidad de establecer una corriente política, antiburocrática, que desarrolle al máximo la democracia de les trabajadores, basados en el método de asambleas para la discusión de los problemas y la resolución de acciones para solucionarlos. Una agrupación que pelee por la más amplia unidad de les trabajadores, hoy fragmentada por la categorización biomédica, la precarización laboral y las direcciones de los sindicatos. Porque somos muchos los que no creemos en los caudillos sindicales, a los que estamos acostumbrados en la provincia y que en tiempos de lucha sobresalen de las bases para contener el espíritu de lucha de las mayorías y adormecerlo cuando sea necesario para su beneficio personal o de la camarilla que representa; y que en tiempos de "paz social" se dedica a apagar ese espíritu por medio de consensos o por disciplinamiento interno.

Pero en el marco de la difícil situación que estamos viviendo, hay algo que me pone contento, y me animo a decirlo corriendo el riesgo de que caiga mal en medio de tanta tristeza y desesperación. Y es la perspectiva de organizarnos con mis compañeros que estamos en la primera línea, intercambiar ideas y experiencias, resolviendo en común cuales son las mejores ideas por las cuales pelear y llevarlas adelante, de manera democrática, independiente del peronismo, la oposición de derecha y el Estado.

No pude seguir durmiendo. No quiero que esto sea una catarsis, sino más bien el deseo de que todavía se puedan hacer muchas cosas como respuesta a estas preocupaciones. Empecé contando algo de los explanteas y luego expresé lo que pienso sobre la situación que nos atraviesa a lxs trabajadores de la salud, sobre todo ahora que todxs estamos en la primera línea frente al COVID. Será porque más allá de ser un trabajador de la salud que confía en su clase, me considero un trotskista convencido de que está realidad puede cambiarse. Que a 80 años del asesinato de Trotsky, hoy su legado ideológico y político sigue vigente para transformar la sociedad y resguardar nuestro hermoso planeta.

P/D: el de la foto es el planeta Kepler 186F de características similares a la tierra, pero a 492 años luz.







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