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Red Internacional

Docentes de la agrupación Marrón en SUTEBA nos acercamos a la planta de Bridgestone Lavallol como muestra de solidaridad frente al conflicto más importante del país. A contramano de la campaña patronal de los grandes medios, mostramos la verdadera cara a la lucha.

El jueves no fue un día más para los docentes y trabajadores del neumático. En el marco del paro provincial docente impulsado por los SUTEBA multicolor frente al ajuste del gobierno y el FMI decidimos acercarnos al acampe en las puerta de la multinacional. Llegamos cerca de las 14 horas, con la idea de que la unidad de los trabajadores es fundamental para enfrentar los ataques al conjunto de la clase trabajadora por parte de los que tienen todo pero que aún quieren ir por más. Recordamos que durante los últimos días se vio como recrudecieron los ataques por distintos medios como Clarín frente a la resistencia de los trabajadores que vienen dando una pelea hace más de 140 días. Por otro lado, ayer hubo una avanzada en distintas redes sociales, figuras políticas de la derecha como Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio) o Ramiro Marra (La Libertad Avanza, partido de Javier Milei) salieron envalentonados a apoyar a la multinacional y a atacar a los trabajadores por sus medidas de fuerza. Al ver esto, nos sentimos otra cosa más que bronca y necesidad de unir fuerzas.

Luego de presentarnos, rápidamente la buena recepción se hizo notar, comenzamos una amena charla con ellos en el acampe, montando en los portones de la fábrica, una pares de sillas donde tomamos asiento, bajo una bandera que cumplía la función de toldo, una mesa donde apoyaban los termos y mates, compañeros de estas largas jornadas, flanqueados por las cenizas de fogatas apagadas.

"Trabajar para ganarse el mango, no para dejar la vida en la fabrica"

Bridgestone. Si, esa empresa que vemos que con sus jugosas ganancias ponen mucha plata para auspiciar los partidos de la Copa Libertadores o que vemos en las carreras de automovilismo es la misma que explota sin ponerse colorada a sus empleados.
¿Por qué es importante luchar más allá de una pelea por las horas al 200% los fines de semana? Es una gran pelea por las condiciones de trabajo, "una pequeña retribución" -decían por ahí- por trabajar "semanas que se hacen eternas". Porque el franco nunca llega y cuando al fin pueden disfrutar de "dos días" de descanso, se acaban tan rápido que ni se sienten. Porque no son dos días reales, tu franco empieza cuando cruzas el portón de la fabrica y termina cuando salís de tu casa para llegar a tu siguiente turno. francos que casi no pueden disfrutar con las familias, "vivís acá, te perdes todas fechas familiares", pelear por trabajar menos y tener tiempo de ocio.

Y adentro de la planta ¿qué pasa? Los trabajadores nos contaban en qué consistía esta "vida de fabrica", cómo la falta de inversión se lleva puesta la salud de los laburantes, que cargan tres pisos filtros enormes, para que el humo negro que ya esta esparcido por todos lados no contamine, como todo lo hacen artesanalmente con bolsones y balanzas, con químicos que sus cuerpos absorben o levantan cubiertas pesadas en una tarea repetitiva que destruye espaldas.

Entre charla y charla pudimos ver dos cosas: por un lado, la policía cuidando los intereses de la patronal y vigilando a los laburantes, cumpliendo el rol para lo que fue creada; por otro lado, muchos trabajadores que pasaban por la puerta de la fábrica tocando bocina, (nos quedó la imagen grabada de un repartidor de soda), gritando y agitando la lucha de quienes estaban ahí.

Mientras escribimos estas líneas, nos enteramos la noticia de que el superministro Sergio Massa, quien viene aplicando un fuerte ajuste para pagarle al FMI, lanzó declaraciones diciendo que si para mañana no se soluciona el conflicto, habilitará las importaciones para que las empresas sigan facturando.

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Recordando a los que ya no están pero con espíritu de lucha

Como dijimos antes, los trabajadores nos llenaron de anécdotas acerca de las condiciones terrible en la que los hacen trabajar. Cuando te acercás a la planta, desde afuera da la impresión de que tienen maquinarias de última tecnología. Lejos de eso: los métodos son casi artesanales y el costo que se paga por trabajar es muy alto. No faltaron los recuerdos de viejos compañeros de trabajo que dejaron su vida en la planta o aquellos que aún viven pero que sufrieron múltiples enfermedades o accidentes. Esto que no te cuenta ni Clarín, ni Massa, ni Bullrich, menos los dueños de la empresa.

Por una vida que merezca ser vivida

Este es un conflicto testigo. Por supuesto que tenemos que rodearlo de solidaridad porque si ganan ellos, ganamos todos los trabajadores. Que las centrales sindicales llamen a un plan de lucha y paro nacional contra el ajuste del FMI.
Queremos que los trabajadores rompamos las cadenas de la explotación capitalista. Entonces es pelear porque las máquinas cumplan la condiciones, que la ciencia y la tecnología este al servicio de las mayorías y los trabajadores no pierdan sus vidas en las fabricas. Sin obreros, las patronales, incluso las más poderosas, no pueden producir. Si podemos manejar las fábricas, podemos manejar el país y podemos manejar el mundo, es pelear por una vida que merezca ser vivida.


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