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Red Internacional

Si Evita los viera... ¡mamita! Cristina y Pérsico se arriman el bochín y miran juntos al 2023

Después del ataque de CFK a los movimientos sociales y al Movimiento Evita en particular, y tras años de relaciones tensas, durante el macrismo y aún dentro del Frente de Todos: Cristina Kirchner y Emilio Pérsico rompen el hielo. ¿Qué cambió?

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Martes 29 de noviembre de 2022 | 12:44
Emilio Pérsico y Cristina Kirchner

Recapitulando. "Si Evita los viera... ¡mamita!" -tiró Cristina Fernández Kirchner en aquel discurso de junio donde atacó a los movimientos sociales. El palo había sido para el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, que ya comenzaba a disputar el territorio de La Matanza.

Pero el motivo fue más amplio: apuntar a que intendentes y gobernadores recuperen el control directo sobre los pobres; quitarles, a las organizaciones de trabajadores desocupados y de la economía informal, la potestad de administrar planes sociales.

Vuelta la página. Para sorpresa de muchos: Cristina Kirchner y Emilio Pérsico se reunieron la semana pasada y coincidieron en trabajar juntos para las elecciones del 2023. Ahí también intercambiaron figuritas de gendarmes, policías y cámaras de seguridad; un kit de campaña recomendado, entre demagogia de derecha y necesidad de control social.

A la par, se acercó también Máximo Kirchner, sobre todo luego de que una patota del intendente Fernando Espinoza agrediera militantes del Evita por pintar “Patricia Cubria 2023”. La esposa de Pérsico disputa el territorio con más densidad de votos de la provincia de Buenos Aires y La Cámpora optó por jugar a dos puntas en La Matanza.

¿Por qué sorprende este acercamiento?

La relación entre el kirchnerismo y la agrupación de Pérsico viene mal hace mucho. En 2015 el Evita apostó a la candidatura (intrascendente) de Florencio Randazzo y le quitó el apoyo a Cristina. La relación se mantuvo tensa también durante el macrismo, y aún dentro del Frente de Todos.

Mientras el kirchnerismo ensayaba su extraña oposición al Gobierno que integra, el Movimiento Evita -con funcionarios en Desarrollo Social- se quedó del lado del presidente Alberto Fernández. Al igual que la conducción de la CGT, siempre en tregua y garantes de la contención social.

Un dato para dar color. A la base del Movimiento Evita le resulta detestable La Cámpora. Unos en los barrios populares, otros en cargos del Estado. Aunque puede que esta diferencia se empiece a matizar…

Barajar y dar de nuevo

Máximo Kirchner pasea con Fernándo Espinoza, además de reunirse con El Evita
Máximo Kirchner pasea con Fernándo Espinoza, además de reunirse con El Evita

“Sin rencor”, Cristina dijo en su primer acto en la UOM, que gran parte del peronismo -no solo el Evita- le dio la espalda en las elecciones presidenciales donde ganó Mauricio Macri. Pero en su acto en La Plata, CFK se mostró como la protagonista de un armado peronista de unidad hacia el 2023.

Por su parte, los líderes del Movimiento Evita ambicionan puestos de mando de algunos barones del conurbano; no solo la esposa de Pérsico. Mariel Fernández (vice del PJ bonaerense) ya lo consiguió en Moreno y va por la reelección. El diputado Leonardo Grosso, que votó las leyes del FMI en el Congreso, va por la intendencia de San Martín. Y en Lanús, Agustín Ballardes quiere la silla de Grindetti. Para esto defendieron las PASO.

Todos contra los movimientos sociales

El ataqué que lanzó CFK en junio, fue el primer dardo de una campaña de criminalización a las organizaciones sociales y a los trabajadores más pobres y precarios, que fue transversal a todo el arco del régimen político.

La derecha arremetió con allanamientos a comedores populares y causas judiciales infundadas a dirigentes sociales, no solo de la oposición de izquierda, también oficialistas.

Y el fiscal Marijuan volvió a hacerse un festín con las auditorías que mandó Juan Zabaleta y continuó Victoria Tolosa Paz; después de un año de dar la espalda al reclamo de las organizaciones de trabajadores desocupados y de la economía informal (opositores) que durante todo el año se movilizaron contra el hambre, el ajuste del FMI y por trabajo genuino con derechos laborales.

Fuertes con los más golpeados y débiles con los poderosos. La ministra de Trabajo, Raquel “Kelly” Olmos, propone desindexar del salario mínimo el valor de la precaria contraprestación laboral llamada Potenciar Trabajo: que da un ingreso de menos de $30.000 a más de 1 millón de trabajadores pobres. Y el presidente cerró por decreto los cupos para acceder al mismo.

La disputa estratégica

Al día de hoy, queda claro que la principal armadora del peronismo, sigue siendo Cristina Fernández de Kirchner.

Su discurso en junio fue avanzar sobre la relativa autonomía de las organizaciones sociales y recuperar el control directo de los pobres en manos de los representantes del régimen político.

Hoy le toca negociar con los grandes movimientos sociales oficialistas, que tienen el “mérito” de haber garantizado la contención social en el conurbano bonaerense, mientras el gobierno del Frente de Todos ajustó para el FMI y manejó la economía en beneficio de los grandes empresarios.

Con un contrato electoral maltrecho y sin nada que ofrecer a las mayorías populares -ni trabajo, ni comida, ni educación- al kirchnerismo no le queda otra que seguir apoyándose en pactos parciales con el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC).

El desarrollo de estas roscas está abierto.


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