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Red Internacional

Conferencia. Cristina Kirchner en Chaco: separarse del ajuste sin comprometer la unidad del Frente de Todos

La vicepresidenta habló en la Universidad Nacional del Chaco Austral. Durante su discurso volvió a insistir en la utópica y gastada promesa de regular el poder del capital financiero internacional, señaló el crecimiento de la desigualdad y remarcó que "el poder económico concentrado también es mediático" y busca "manejar el sentido común". Intentando despegarse del rumbo de ajuste del Gobierno, dijo que al interior del oficialismo "no hay pelea sino debate de ideas", y reivindicó la decisión de que Alberto Fernández encabece la fórmula presidencial como "un acto inteligente".

Viernes 6 de mayo | 20:20
Foto: Télam

Cristina Fernández de Kirchner recibió esta tarde el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional del Chaco Austral (Uncaus). En un acto encabezado por el rector y el vicerrector de la universidad, Germán Oestmann, y Manuel García Solá, la vicepresidenta volvió a hablar en público luego de su última aparición en EuroLat.

Durante una hora y media, dio una conferencia a la que tituló "Estado, Poder y Sociedad: la insatisfacción democrática". Allí profundizó sobre algunas de las definiciones que había dado en la 14° Asamblea Parlamentaria Euro Latinoamericana, y también se refirió a las internas en el oficialismo. Sobre esto último, aseguró que "no hay peleas sino debate de ideas" y mientras buscó separarse del ajuste dejó en claro que la unidad del Frente de Todos no corre peligro, al menos por ahora.

"Lo que está pasando en el poder Ejecutivo no es una pelea" enfatizó varias veces y destacó que la decisión que había tomado en 2019 de que Alberto Fernández encabece la fórmula presidencial había sido "un acto inteligente".

A lo largo de su discurso, Cristina Kirchner volvió a insistir la que fue su principal idea hace tres semanas, aseguró que el capitalismo es "el sistema más eficiente" y que se ha "independizado de la ideología" y remarcó: "Cuando uno tiene ideas acerca de la justicia social y de la distribución del ingreso, y le dicen ’zurdo’ o ’comunista’... por favor encuentren una mejor argumentación porque eso se terminó". Contraponiendo el neoliberalismo con un modelo de Estado que pueda regular al "poder económico concentrado", destacó que "en la pandemia el discurso neoliberal, que dice que el estado molesta y no sirve, quedó demostado en toda su ineficiencia" pero destacó que "el avance de la desigualdad y la carencia de instrumentos por parte de los Estados Nacionales para dar cuenta de las nuevas realidades y de los nuevos actores sociales -económicos, mediáticos, tecnológicos- están poniendo en crisis la democracia".

"Hay un salto tecnológico sin precedentes y también el surgimiento de nuevos poderes por arriba de los Estados Nacionales, con conectividades y con intereses, desde monopolios, oligopolios y fondos de inversión que con apretar el ’enter’ cambian de un país a otro y producen una devaluación y millones pasan a la miseria", señaló. "Esta suerte de concentración de la riqueza, la pandemia, el neoliberalismo, el endeudamiento, provoca hoy en nuestro país pero también en el mundo lo que se denomina ’la insatisfacción democrática’, la falta de respuesta por parte de los Estados Nacionales a las distintas demandas de las sociedades" dijo, y remarcó que a esa situación se suma en Argentina un nuevo fenómeno, el de los "trabajadores pobres, algo que nunca había pasado".

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La vicepresidenta se volvió a ubicar así al igual que hace tres semanas atrás, cuando había afirmado que "la gran discusión que se va a dar es si este proceso capitalista que se da en todo el mundo lo conducen las leyes del mercado o las leyes de los Estados", dejando en claro que para ella hoy esos mismos Estados "carecen de herramientas para hacer frente a esta realidad". Pero esa idea tiene un velo que oculta que los Estados capitalistas, precisamente, están estructurados en función de los intereses sociales de ese "poder económico concentrado" al que hace referencia. O dicho de otra manera: lejos del imaginario que presenta al Estado como un árbitro y regulador del bienestar social, la función social del Estado es garantizar la rentabilidad de la clase capitalista y sostener los pilares que han hecho crecer la desigualdad en los últimos años, en Argentina y en el mundo.

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El poder y las internas en el oficialismo

Durante su exposición, Cristina volvió a retomar la definición sobre "el poder" y destacó: "¿Qué poder? El poder económico, concentrado y mediático. Hoy no hay poder en ninguna parte del mundo que no esté definitivamente asociado a lo mediático para crear sentido común y hacerle creer a la gente cosas que no son. Y en la Argentina ese poder mediático está mas concentrado que en ninguna otra parte del planeta".

Y se refirió a como desde los medios de comunicación se plantean las internas dentro del Frente de Todos. "Se plantea que hay una pelea en el Poder Ejecutivo. No hay posibilidades de que haya algo bueno en una pelea. Yo no le pegué a nadie, a mi tampoco me pegó nadie, asi que lo que está pasando en el Ejecutivo pelea no es".

"Pelea no hay, hay debate de ideas" dijo y señaló que un debate se trata de "exponer sus ideas, opiniones e intereses", lo que dio inicio a marcar diferencias y críticas a aspectos de la gestión de Gobierno pero reivindicando la unidad y la decisión que tomó en 2019 para crear el Frente de Todos con Alberto Fernández a la cabeza. "El 18 de mayo, el día del censo, se cumplen 3 años de aquel video en el cual comunique la decisión que había adoptado", recordó y dijo que no se trató de "una acción generosa" sino que "fue un acto inteligente". Aunque volvió a apuntar contra el ministro Martín Guzmán: "Sí fue una acción generosa que quien resultó electo presidente con el voto de la ciudadanía pudiera decidir su gabinete económico, todos los hombres y mujeres de ese gabinete económico".

En las últimas semanas, las declaraciones de referentes ligados al espacio de la vicepresidenta recrudecieron contra el ministro de Economía en particular, aunque también fueron blanco de sus críticas el ministro de Producción Matías Kulfas. Cristina también se refirió a este último, sobre quien recordó que "habia escrito un libro contra nosotros". En ese momento, contó una anécdota en donde dijo que le recomendó al presidente "un joven economista que fuera a ver al ministro (Kulfas) para que le explicara cuál era su proyecto en la Secretaría de Comercio. Y cuando fue a verlo el ministro le dijo ’no, nosotros no vamos a hacer lo que hicieron ustedes, esto va a ser diálogo, consenso, ustedes tenían un criterio muy intervencionista’".

Y señaló: “Ahí me di cuenta que cuando algunos decían que volvíamos mejores creían que teníamos que hacer todo lo contrario a lo que habíamos hecho nosotros. Fue porque se tragaron el amague de los buenos modales, y de que nosotros no dialogábamos, no consensuábamos”.

Las críticas públicas y los pases de factura que Cristina llama "debate", cumplen el rol de desmarcarse y diferenciarse del rumbo económico que ha tomado el Gobierno Nacional, atado de pies y manos a los intereses del Fondo Monetario, que hace prolijamente los deberes para congraciarse con el organismo de crédito internacional. Por ese motivo la vicepresidenta volvió a marcar que el principal problema "es la economía", que "la guita no alcanza" y señalar el fenómeno de los trabajadores registrados debajo de la línea de pobreza. Pero al mismo tiempo, al reivindicar la decisión de hace 3 años atrás y marcar las diferencias en la tónica de "un debate de ideas", confirma que la situación está lejos de una ruptura como muchos quieren hacer según los intereses que representen.

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El kirchnerismo, con Cristina a la cabeza, ha mostrado que no tiene intenciones de sacar los pies del plato y que por el contrario cumple un rol de garante del ajuste, con una especie de "apoyo crítico", en donde mientras eleva la voz frente a los micrófonos agacha la cabeza ante los hechos consumados y se niega a poner la fuerza de las organizaciones que influencia, como los sindicatos y movimientos sociales, para pelear por otra alternativa.

Una "estrategia" (si se puede llamar de ese modo) que apunta a contener a los desencantados con el Gobierno bajo la idea de que es posible pelear "desde adentro" por una orientación distinta, y que tiene de fondo la especulación de las elecciones que vendrán. Precisamente por ese motivo es que al cerrar su conferencia, Cristina remató: "Tenemos la obligación de debatir y discutir cómo hacemos para devolverle a la gente la esperanza y los anhelos. Porque esa es mi mayor preocupación y sensación de amargura. La verdad es que creo no le estamos haciendo honor a tanta confianza, amor y esperanza que nos depositaron”.




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