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Crisis y reclamos de los trabajadores del cine

Las consecuencias de la pandemia han puesto en estado de emergencia el sector audiovisual y surgen reclamos desde los trabajadores

Sábado 30 de mayo | 20:04

Las consecuencias de la pandemia han puesto en estado de emergencia el sector audiovisual. Salas cerradas, rodajes detenidos, trámites congelados, con el resultado de miles de puestos de trabajo que se pierden, proyectos que caen, ajuste y crecimiento de la desocupación.

Grandes productoras como Polka o las grandes cadenas de exhibición, muestran la disposición de las patronales a descargar el ajuste entre los trabajadores del sector.

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La gestión del Incaa realiza declaraciones de emergencia, pero en los hechos debate el problema con la mirada puesta en las grandes productoras y lejos de las necesidades de quienes sustentan día a día con su trabajo esta actividad. La reunión realizada con Suar, Tinelli y Puenzo en Casa Rosada es una muestra en este sentido.

Los trabajadores de la industria cinematográfica se encuentran desde el comienzo de la cuarentena sin recibir ningún ingreso. La industria del cine argentino es una actividad que produce ficciones para el mercado cinematográfico argentino, y para el exterior; además de cortos publicitarios para la televisión argentina y extranjera.
Durante las últimas dos décadas, esta industria ha atravesado períodos de alzas y bajas en la actividad. En la actualidad hay aproximadamente 5000 trabajadores técnicos en la industria cinematográfica nacional. A esto debemos sumar un número importante de trabajadores que lo hacen para pymes que prestan servicios durante los rodajes.
Los trabajadores de la industria de cine argentino tienen la característica de ser en su inmensa mayoría “free lance”. Es decir, se los contrata por el tiempo que dure la producción y rodaje de un determinado producto. Si es un comercial para televisión, los plazos de contrato son breves, y van desde algunos días hasta dos o tres semanas, dependiendo del área de trabajo. Si se trata del rodaje de una ficción, los plazos de contratación son más largos, y pueden ir desde algunas semanas hasta varios meses, dependiendo de la envergadura de la producción. Esta modalidad de contratación, hace que los técnicos de cine tengan intermitencia en su trabajo, atravesando períodos de mayor volumen laboral, y meses de escasos ingresos.

Desde que comenzó la cuarentena, se paralizó toda la actividad de rodajes, tanto cinematográficos como televisivos. Hace dos meses que la mayoría de los técnicos de cine no tienen ningún ingreso. Nunca antes en la historia se había producido una paralización de la actividad tan larga y profunda.
Un censo hecho hace semanas atrás por los propios trabajadores, reveló que casi la mitad de los mismos no posee vivienda propia. Es decir, pagan alquiler para poder vivir.

Las políticas dispuestas por el estado nacional, tales como IFE o similares, no sirven para los técnicos de cine.
Aunque la mayoría intentó acceder, el sistema de Anses rechaza las solicitudes. Esto es debido a que para el estado nacional, los técnicos de cine son personal en relación de dependencia, lo cual es cierto, pero sólo mientras haya rodajes. En tanto no haya ningún rodaje, como sucede en la actualidad, los técnicos son sencillamente desocupados.

Esto hizo que desde hace algo más de un mes, la inquietud crezca entre los trabajadores, fundamentalmente entre aquellos con situaciones económicas más apremiantes.
Desde hace un mes se vienen sucediendo pequeñas asambleas virtuales de cada área de trabajo. La preocupación de los técnicos es muy grande, y el nerviosismo también. Algunas familias ya no tienen para pagar alquileres.
La comisión directiva del sindicato que nuclea a los técnicos cinematográficos (SICA) ha hecho muy poco hasta la actualidad.

Los técnicos siguen esperando una respuesta que les permita tener un ingreso de emergencia mientras dure la cuarentena. Las cámaras empresariales que agrupan a los productores quieren volver a los rodajes. Elaborando un “protocolo de seguridad” específico del área, tal como se ha hecho en otros países, los empresarios del cine quieren volver al filmar aunque por ahora sea riesgoso. Debido al número de casos de covid-19 todavía alto, la posibilidad de un retorno al trabajo se encuentra aún lejana.

Debido a esto, y a la falta de respuestas de la comisión directiva del sindicato, varios trabajadores están realizando acciones para visibilizar la problemática, y para solicitar una respuesta por parte del gobierno. Elaborando videos para la difusión de la problemática, los técnicos cinematográficos exigen que se los escuche y les den una solución a su falta de ingresos.

Múltiples reclamos audiovisuales

A su vez se suman una incontable cantidad de trabajadores del sector precarizados, contratos en negro en distintas productoras, sitios web y canales de tv, estudiantes de cine con pasantías y contratos basura. Productores audiovisuales para distintas instituciones, comercios privados, eventos y plataformas que se ven imposibilitados de realizar su actividad y con una perspectiva que se muestra extensa. En las últimas semanas también han comenzado a organizarse en asambleas de Trabajadores audiovisuales precarizades y movimientos del sector reclamando un ingreso de 30.000 con sustento en base a un impuesto progresivo a las plataformas OTT.
Ante el planteo de Netflix, avalado por la Academia y el INCAA, para repartir un “fondo solidario” se expresó desde distintos espacios que es una “migaja” o “limosna”, que alcanza a muy pocos exigiendo condiciones restrictivas para anotarse y que significa un aporte muy menor y por única vez con respecto a su facturación.

Por otro lado distintas asociaciones de realizadores han difundido sus reclamos y pedidos a la gestión del Incaa. Desde la conducción de DOCA (Documentalistas de Argentina), exigen ser escuchados y convocados a reuniones en el Incaa, el Colectivo de Cineastas ha difundido un planteo con medidas para el sector y decenas de voces de realizadores del cine independiente se suman con pedidos y exigen respuestas.







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