Internacional

Crisis financiera en Petrobrás

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Jueves 28 de agosto de 2014 | Edición del día

Los medios brasileros vienen publicando una catarata de artículos sobre la crisis general de la empresa Petrobrás. Los medios ligados a sectores que defienden la privatización de la empresa exageran los términos. Quieren hacer parecer como si estuviese todo parado. Existe una crisis interminable de escándalos y su vinculación con las elecciones. Hay también otra crisis, financiera, ligada a los planes de inversión y cómo éstos se relacionan con la política y la producción. Esta crisis financiera, creada por el PT y sus planes en la empresa, significa un aumento en la explotación de los trabajadores y una verdadera ola de accidentes que han recorrido las refinerías.

Una super inversión impagable

Desde la presidencia de Lula, Petrobrás adoptó un agresivo plan de inversiones. Se anunció la creación de cuatro inmensas refinerías. Dos de ellas están casi listas para comenzar a producir: el Complejo Petroquímico de Río de Janeiro (COMPERJ), en Itaboraí, Río de Janeiro, y la Refinería del Nordeste en Suape, Pernambuco. Ambas consumieron muchos miles de millones de dólares más de lo previsto. Por otro lado, existen planes y ya hay gastos, para la ejecución de las refinerías Premium I y Premium II, además del agresivo plan de inversiones en pre-sal.
Graça Foster, presidenta de la empresa, redujo estas inversiones en forma considerable al asumir el cargo. Aunque menores, siguen siendo cifras gigantescas que ejercen una inmensa presión sobre la empresa. Según el plan de negocios 2014-2018 (24/8/14), serán invertidos 220 mil millones de dólares entre 2014 y 2018. Una cantidad inmensa de dinero cuyo 70% se concentra en las áreas de exploración y producción de petróleo, especialmente en el pre-sal.
Poner a producir rápidamente esta extensa área de pozos a miles de metros de profundidad y con grandes movimientos logísticos para desplazar a los trabajadores y el petróleo y gas desde alta mar al continente, se realizarán gastos descomunales.
Esta cifra es aún mayor si consideramos la facturación de la empresa y su producción. La facturación de Petrobrás, según la revista Exame, que publica en Brasil la lista Forbes de las 500 mayores empresas, fue de 104 mil millones de dólares en 2013. Es decir, Petrobrás va a invertir en cuatro años el equivalente a todas sus ventas en dos años.
Es un valor que implica un gran endeudamiento, y no existen ingresos para semejante inversión. Para peor, hay dos cuentas que tampoco cierran con este boom de inversiones. La curva de producción, ascendente, no está creciendo a un ritmo que permita visualizar un desendeudamiento gradual. La producción de petróleo y gas líquido en el país pasaría en este período de 1,93 millones de barriles por día a 3,2 millones de barriles. Un aumento importante que resultará en un aumento de caja a partir de la exportación del excedente de petróleo, pero no de la magnitud necesaria para esta inversión de dos Petrobrás en 4 años.
La segunda cuenta que no cierra es la crisis de importación de derivados. La producción nacional de derivados pasará según el mismo plan de negocios, de cerca de 2 millones de barriles a cerca de 2,75 millones de barriles al día. Suponiendo que este aumento de hecho suceda, lo que no puede asegurarse, aún no supera las expectativas de consumo nacional de derivados. Según la agencia Reuters, Brasil solo será autosuficiente en derivados en 2020.
Para abastecer esta creciente demanda de derivados, Petrobrás los está importando grandes. Es decir, la autosuficiencia de la producción de petróleo declarada por Lula en 2006 solo se convertirá en autosuficiencia en los derivados 14 años después. Mientras tanto, el país deberá exportar petróleo (menor valor) e importar derivados (mayor valor) lo que implicará una salida de recursos del país que aumentará la presión sobre la caja de la empresa.

Aumento en los ritmos y riesgos laborales para hacer caja

Desde su asunción, Graça Foster revisó a la baja los planes de inversiones y adoptó medidas de “control de gastos” que han tenido un impacto negativo en las condiciones de trabajo y seguridad en la empresa.
Una de las medidas más sintomáticas de este “control” fue el Plan de Incentivo a los Retiros Voluntarios que tuvo la adhesión de 8 mil trabajadores. De estos 8 mil, casi 5 mil ya se retiraron o lo harán hasta diciembre de este año. Solo el 60% de estos trabajadores serán reemplazados, lo que agrava la situación. Una de las áreas con menor reposición será mantenimiento. Es decir, con un servicio de mantenimiento precarizado y con menos puestos en diversas áreas, todos los trabajadores que permanezcan en la empresa deberán trabajar más y bajo riesgos en aumento. No es coincidencia el aumento de la cantidad de accidentes en las refinerías y la aplicación de los planes de Graça. Hasta la oficialista Federación Única de Petroleros (FUP) hace esta asociación (25/8/14).







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