Internacional

DESEMPLEO, CRISIS Y CINISMO DEL PT

Crisis en Petrobras: ¿lo peor ya pasó?

Poco se sabe aún, solo cálculos estimativos, sobre el monto desviado a través de las prácticas corruptas en Petrobras. Lo que es seguro es que los trabajadores pagaremos la cuenta.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Miércoles 29 de abril de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE

Fotografía: EFE

La mayor empresa de Brasil publicó el jueves pasado su balance de los dos últimos trimestres de 2014, en el que se anuncia las primeras pérdidas desde 1991 por un valor de 21.587 mil millones de reales (más de 7.000 millones de dólares). Según la mayor federación sindical de los petroleros, la poderosa Federación Única de los Petroleros (FUP), el primer desafío ya habría sido superado y ahora sería el momento “de dar vuelta la página”. Estos dirigentes ligados al PT se hicieron eco de las declaraciones de la presidenta Dilma, la semana pasada, de que todo lo que había que investigar en Petrobras ya se había hecho. Nada más lejos de la verdad: poco se sabe aún sobre cuánto fue desviado pero es seguro que todos los trabajadores pagaremos la cuenta.

Cómo se explican gigantes pérdidas

El resultado se debe, según la empresa, a la corrupción y a "descuentos sobre sus activos." Este segundo factor sería a cuenta de la desvalorización que algunos activos han sufrido por los cambios en los proyectos, en las perspectivas sobre los rendimientos financieros y a la caída del precio del petróleo.

Hechos en absoluto accidentales pues fueron planeados, de punta a punta, según cálculos irracionales ligados a la corrupción e intereses empresariales. Como por ejemplo, construir una refinería de petróleo pesado (Complejo Petroquímico de Río de Janeiro-COMPERJ) frente a un área que está realizando prospección de petroleo liviano (Cuenca de Santos y campos de pre-sal) o construir refinerías en Ceará y Maranhão donde la producción es reducida y pequeño el mercado consumidor.

El orden de estas correcciones además de las que fueron nominalmente atribuidas a la corrupción (R$ 6 mil millones) suman más de 40 mil millones. Solo de dos proyectos, la Refinería Abreu y Lima en Suape, Pernambuco y el COMPERJ en Itaboraí, Río de Janeiro, serán sacrificados R$ 30,7 mil millones según un comunicado de la empresa, es decir, además de los R$ 6 mil millones desviados, la irracionalidad de estos proyectos supera 5 veces los de la corrupción.

Estos dos proyectos, ya muy avanzados para volverse atrás, demorarán décadas para poder ser pagos, si llegaran a realizarse, y hasta entonces solo habrán servido al enriquecimiento de Paulo Roberto Costa, Youssef, contratistas y partidos involucrados en el escándalo. Bajo la condición de delación premiada, a pesar de estos millonarios desvíos, estos corruptos y corruptores pasarán poco tiempo tras las rejas.

Se mantiene la crisis financiera, se multiplican los despidos y avanza la privatización

En otro artículo escrito hace algunos meses, antes de las denuncias de corrupción, decíamos que la crisis financiera de la empresa se debía a un súper endeudamiento destinado a realizar obras impagables e irracionales desde el punto de vista logístico.

Esta irracionalidad privatista -de mega obras injustificables, que bajo los gobiernos del PT permitió que Petrobras sea utilizada para el enriquecimiento legal e ilegal descomunal de empresas como Odebrecht, Camargo Correa, OAS, entre otras- le da aire a otro sector también privatista liderado por los grandes medios y sectores tucanos (PSDB). Este otro sector argumenta que el endeudamiento irracional de Petrobras debería ser combatido aumentando la participación privada en las áreas de pre-sal, cambiando el modelo de participación en la concesiones, reduciendo el retorno financiero al Estado brasilero. Aún bajo diferentes modelos, todos los sectores coinciden en que esta cuenta deben pagarla los trabajadores e, incluso con diferencias sobre qué privatizar, ambos están de acuerdo en la privatización de Petrobras.

Con la crisis de la empresa como telón de fondo, se anunció que varios navíos de la empresa serán vendidos como parte de un plan de privatización, eufemísticamente denominado por la empresa como “desinversión”, por un valor que puede alcanzar, según la misma, 14 mil millones de dólares. Se plantea también que Petrobrás vendería varias plataformas a un banco ingles y luego los alquilaría. Medidas como estas pueden dar recursos inmediatos a la empresa pero sacrifican su futuro y drenan recursos nacionales a empresarios extranjeros.

La FUP expresa en sus comunicados que se estaría “dando vuelta la página”, sin casi mencionar la privatización en curso. Señalan que hubo 10 mil despidos en los astilleros del país y que se producirán otros 30 mil. Sumando a la familias más de 100 mil personas ya sufren las consecuencias de esta crisis. En sus notas la federación oficialista afirma que seguirán “adelante en la campaña en defensa de la empresa y de Brasil, movilizando las centrales sindicales clasistas y los movimientos sociales que siempre sostuvieron la defensa de la soberanía y los intereses nacionales”. Nada concreto. Ninguna medida de fuerza, ninguna movilización en preparación. Nada.

En Itaboraí (COMPERJ) hasta TV Globo, en reportajes especiales, pone en claro el sufrimiento de miles de trabajadores que perdieron sus empleos, sin seguro ni vivienda, pues las empresas dejaron de pagar sus alojamientos y muchos ni siquiera tienen recursos para volver a sus hogares o regiones de origen.

Esta es la actual realidad de Petrobras: endeudamiento y pérdidas, bajo el impacto de miles de trabajadores que ya perdieron o perderán sus empleos por la vía de retiros voluntarios iniciados en la gestión de Graça Foster, las condiciones laborales se agravarán, sea por la falta de personal, por la falta de mantenimiento - sector gravemente afectado por los planes de retiro o despidos- con el consecuente aumento de riesgo de accidentes laborales. No faltan rumores sobre despidos, fusión de sectores y despidos de tercerizados, utilizando el Proyecto de Ley 4330 entre otros.

Es necesario organizarse para enfrentar esta crisis y esto pasa por la lucha contra los proyectos privatistas de todo tipo y por organizarse de forma independiente de la cúpula de la FUP y sus sindicatos. Estos dirigentes, a pesar de los miles de despidos y la creciente privatización del sistema de Petrobras, se limitan a declaraciones de confianza de que lo peor “ya pasó” y se niegan a poner en acción toda la fuerza de los sindicatos petroleros para la lucha consecuente en defensa de los empleos y de una Petrobras controlada por los trabajadores.







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