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Crisis climática: 2018 alcanzó un nuevo récord en la concentración de gases de efecto invernadero

Según la Organización Meteorológica Mundial, la última vez que se dio en la Tierra una concentración similar fue hace unos tres millones de años: “El nivel del mar estaba entre diez y veinte metros por sobre el actual”.

Roberto Andrés

Periodista | Editor de la sección Ecología y medioambiente | [email protected]

Jueves 5 de diciembre de 2019 | 09:47

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración de gases de efecto invernadero que retienen en la atmósfera el calor solar alcanzó un nuevo récord. La información recabada por el organismo en su último Boletín, publicado el pasado 25 de noviembre, indica que en 2018 el dióxido de carbono atmosférico alcanzó las 407,8 partículas por millón (ppm), rompiendo el récord de 2017 de 405,5 ppm. Por otro lado, el gas metano (CH4) alcanzó en el mismo año el valor máximo de 1.869 partes por mil millones (ppb), mientras que el óxido nitroso (NO2) alcanzó las 331,1 partículas por mil millones (ppb).

La última vez que se dio en la Tierra una concentración de CO2 comparable fue en el Plioceno, época geológica que antecede al Pleistoceno y cuyas temperaturas se usan para modelizar los posibles cambios que nos esperan si las actuales temperaturas siguen aumentando. “Fue hace unos tres y cinco millones de años”, explicó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas. “En ese entonces, la temperatura era de 2 a 3 °C más cálida y el nivel del mar entre diez y veinte metros por sobre el nivel actual”.

Se entiende por emisión la cantidad de gas que se libera a la atmósfera y por concentración la cantidad que se queda en la atmósfera después de las complejas interacciones que tienen lugar entre la atmósfera, la biosfera, la criosfera y los océanos. Aproximadamente una cuarta parte de las emisiones totales son absorbidas por los océanos y otra cuarta parte por la biosfera.

Desde 1990 ha habido un incremento del 43 % del forzamiento radiativo total —que tiene un efecto de calentamiento del clima— provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración producidos por la quema de combustibles fósiles y otras actividades industriales y agrícolas. Según las cifras proporcionadas por la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos que se citan en el Boletín de la OMM, el CO2 contribuyó en casi un 80 % a ese incremento.

“No hay indicios de que se vaya a dar una desaceleración, y mucho menos una disminución, de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a pesar de todos los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París sobre el cambio climático”, manifestó Taalas. “Tenemos que plasmar los compromisos en acción y aumentar el nivel de ambición en aras del bienestar futuro de la humanidad”, afirmó.

Esta tendencia continua a largo plazo significa que las generaciones futuras tendrán que hacer frente a unos efectos cada vez más graves del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, unos fenómenos meteorológicos más extremos, un mayor estrés hídrico, la subida del nivel del mar y la alteración de los ecosistemas marinos y terrestres.







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