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Red Internacional
La Izquierda Diario

El informe de Virginia Créimer, perita de la familia del joven muerto en agosto del año pasado en Santiago del Estero, demuestra que no es real la hipótesis del accidente de tránsito. La Policía de Gerardo Zamora cada vez más en evidencia y un Poder Judicial cómplice y revictimizante.

Miércoles 10 de marzo | 21:28

La parita forense Virginia Créimer acaba de redactar un informe en el que deja en claro que son muchos los elementos que permiten pensar que la muerte del joven Franco Isorni (ocurrida el 26 de agosto de 2020 en Santiago del Estero) no fue un simple accidente vial.

Según el informe de autopsia realizado por la perita de la familia de Franco, el cuerpo presenta a simple vista, entre otras heridas, “una lesión compatible con el roce de un proyectil de arma de fuego“ y un “degüello por arma blanca”.

El caso pone cada vez más en el foco la actuación de la Policía del gobernador Gerardo Zamora, quien desde el primer momento decidió ponerse del lado de sus subordinados dándole la espalda a la familia Isorni.

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El informe de la doctora Créimer está realizado en base a más de cien fotografías del cuerpo, y allí se descarta la muerte por accidente vial. Las conclusiones de la pericia de parte hacen deducir que Franco sufrió torturas y fue asesinado. Y por ello, es urgente y necesaria la realización de una nueva autopsia.

“Las lesiones fatales que llevan a un shock hipovolémico y que desencadenan la muerte, no son compatibles con la mecánica de una colisión de vehículo a motor. Las características de las lesiones no fatales responden a traumatismos de distintos tiempos evolutivos con distinto mecanismo lesional”, dice el escrito al que tuvo acceso La Izquierda Diario.

Vale recordar que Créimer ya había presentado un escrito a la fiscal del caso, en el que cuestiona la cantidad de “irregularidades” cometidas en la autopsia del cuerpo, que la fiscal dispuso ante la presión de la familia. En diálogo, con este diario, la médica expresó su “consternación por la forma medieval en que se llevó adelante la pericia, en un acto aberrante de humillación y revictimización de Franco y de su familia”.

“No se hizo en un lugar acorde sino colocando el cuerpo de Franco a un lado de su propia tumba, abriendo la bolsa mortuoria, cortando en forma inapropiada las prendas y no enviándolas a analizar, no tomando muestras de órganos para análisis complementarios como anatomo-patológicos, toxicológicos, genéticos, etc”, detallo Créimer.

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La conclusión de ambos informes es que “la realización de una reautopsia se impone como imprescindible” frente a las numerosas falencias e irregularidades de la primera operación de autopsia, teniendo en cuenta su urgencia, “ya que los procesos tanatológicos siguen avanzando restando chances de obtener datos fehacientes para el esclarecimiento del mecanismo y causa de la muerte de Franco Isorni, sugiriendo su inmediata exhumación y colocación en cámara fría con la correspondiente cadena de custodia, faja y precinto de seguridad hasta la consumación de la tarea pericial requerida”.

Desde el Comité de Lucha Contra la Violencia y la Impunidad de Santiago del Estero, que integra entre otras madres y familiares Patricia Isorni, convocan para este viernes a una nueva marcha para denunciar los múltiples casos de violencia estatal y pedir que el Poder Judicial provincial sea intervenido. Un Poder Judicial que hasta ahora solo garantizó el encubrimiento de sus responsables, materiales y políticos.
“Como venimos sosteniendo desde un primer momento, la Policía de Santiago del Estero y el Poder Judicial tienen que rendir cuentas por su accionar”, dijo a este diario Patricia Isorni, mamá de Franco.

¿Qué se sabe de la muerte de Franco?

El 26 de agosto de 2020 dos oficiales se presentaron en la casa de Patricia Isorni para comunicarle que su hijo había fallecido en un accidente de tránsito. Esa madrugada, según los dichos de la Policía, el joven circulaba a gran velocidad por la Avenida Lugones de la capital provincial y habría perdido el control de la moto, golpeándose la cabeza con el guardarrail en la rotonda de la intersección con Solís. La muerte de Franco había sido inmediata.

Días después, una de las amistades que Patricia supo cosechar en su paso como administrativa en la División de Antecedentes Personales de la fuerza, le aseguró que las cámaras de la zona se “habrían borrado” entre la 01:40 y la 01:50 de esa madrugada. “Esos diez minutos del video no están”, le dijeron.

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La madre de Franco se acercó a hablar con el fiscal a cargo de la causa, Martín Silva, quien ya había cerrado la investigación, basado solamente en el relato de los oficiales, sin una autopsia del cuerpo y sin mirar las cámaras de seguridad municipales.

Érica Leguizamón, la fiscal del caso que reemplazó a Silva, corroboró que era verdad que las filmaciones no estaban. Este sería el principio de meses de lucha contra la impunidad y también contra un sistema judicial podrido, que funciona como encubridor del aparato represivo y su accionar sobre las clases populares.




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