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Red Internacional

Déficit habitacional. Límites estructurales para alcanzar el derecho a la vivienda. Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos, 89.9. En audio y texto.

Pablo Anino@PabloAnino

Viernes 23 de abril | 11:05
  • Este martes 20 el presidente, Alberto Fernández, junto al ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, anunció el lanzamiento de los créditos Casa Propia.
  • Existen dos variantes para estos créditos. Una es para la construcción de una vivienda nueva de hasta 60 metros cuadrados sobre un terreno propio. Este no es un detalle menor: es muy difícil tener un terreno propio en la Argentina.
  • Esta línea se orienta a atender el déficit cuantitativo. Es decir, a la cantidad de viviendas que faltan con relación a la cantidad de hogares que existen en el país.
  • Se anunciaron solo 22 mil créditos hipotecarios para la construcción con un monto hasta $ 4 millones a pagarse en 30 años.
  • La otra variantes es para refacciones. Está orientada al déficit habitacional cualitativo. Es decir, cuando la vivienda que se habita tiene algún problema o carencia a solucionar. En este caso se van a otorgar 65 mil créditos personales de entre $ 100 mil y $ 240 mil a pagarse en 36 meses.
  • En ambos casos, se implementa un sistema llamado Hog.ar que tiene tasa de interés fija: en estos créditos la tasa es de cero por ciento. No obstante, el capital adeudado se ajusta en función de la variación salarial.
  • Los dos tipos de créditos son para quienes tienen un empleo formal o tienen una ocupación independiente formal con una antigüedad de al menos 12 meses.

¿Qué se dijo durante el anuncio?

  • Ferraresi afirmó que trabajan para que “la vivienda no sea más una cuestión de especulación financiera, sino que sea un derecho”.
  • La grandilocuencia de Ferraresi contrasta con la realidad. En la actual coyuntura el sector de la construcción está creciendo mucho, pero vinculado con proyectos de obras privadas donde lo importante es la valorización inmobiliaria y no atender el déficit habitacional.
  • Además, hace poco el Congreso aprobó una serie de incentivos impositivos muy generosos para la construcción de proyectos privados y un blanqueo de capitales para quienes inviertan en la construcción de obras nuevas.
  • Este combo tiene una alta dosis de “especulación financiera”.
  • Pero la grandilocuencia de Ferraresi también contrasta con la escasez del anuncio.

¿Alcanzan los créditos Casa Propia para atacar el déficit habitacional?

  • De ninguna manera. Según el Censo Nacional de 2010, el déficit habitacional alcanza 3,5 millones de viviendas: comprende a 1,3 millones de viviendas faltantes (es decir, déficit cuantitativo) y 2,2 millones de viviendas que no proveen a quien la habita las condiciones mínimas para mantener un nivel de vida digno (es decir, déficit cualitativo).
  • Estos números son de hace una década. Algunas estimaciones más recientes indicaban que no variaron mucho hasta 2018/2019. Pero, con la crisis social y sanitaria es probable que se hayan ampliado.
  • Los créditos anunciados cubren apenas el 1,7 % del déficit cuantitativo y el 3 % del déficit cualitativo.
  • Por lo cual, se necesitarían más de 50 años para terminar con el déficit habitacional cuantitativo, o sea para construir la cantidad de viviendas que faltan en relación con la cantidad de hogares que existen.
  • Claro que la condición es que la población no crezca, se mantenga estable. Un desatino.
  • El oficialismo podrá decir que existen otras políticas como el Plan Pro.Cre.Ar. Pero la verdad es que aún así todas las políticas públicas están lejísimo de garantizar el derecho a la vivienda.
  • Guernica y otras tomas de tierras del año pasado pusieron en evidencia esa realidad.

¿Cuáles son los problemas estructurales que limitan el acceso a la vivienda?

  • Un problema central es la caída del poder de compra del salario. En la historia reciente, comenzó en 2018. Pero la tendencia histórica al deterioro del salario real, con oscilaciones, se observa desde la década desde 1970. En estas condiciones, es muy difícil acceder a la vivienda.
  • Esto se combina con la casi inexistencia de crédito hipotecario en el país: los datos del 2019 indican que el stock de créditos hipotecarios alcanzaba al 1,1 % del PIB (es decir, lo que produce el país en un año). Esta cifra está muy por debajo, no solo de los números de las potencias económicas, sino de otros países de América Latina.
  • Veamos qué paso con la experiencia reciente. La iniciativa que tuvo el macrismo con los créditos UVA terminó con cientos de miles de deudores hipotecarios ahogados, una situación que sigue muy crítica hasta hoy.
  • Además, la mayoría de las iniciativas públicas para la vivienda tienen por población objetivo a la que tiene un empleo formal o es independiente formal, como monotributistas o autónomos.
  • De este modo, queda afuera al menos un tercio de la población que tiene ocupación no registrada, informal.
  • La creación de un Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat no cambió esta cruda realidad: el derecho a la vivienda sigue siendo un sueño eterno.



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