Sociedad

IGLESIA Y ABUSOS SEXUALES

Crearán una red latinoamericana de víctimas de curas pedófilos

Lo confirmó Julieta Añazco tras su participación en la conferencia internacional de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico que acaba de llevarse a cabo en Washington.

Julián Maradeo

Periodista

Lunes 3 de agosto de 2015 | 09:07

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Finalizada la conferencia anual de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico, los representantes de víctimas de la región lanzaron una propuesta: crear un colectivo regional, para no sólo fortalecer las demandas ante las jerarquías católicas de cada país sino también ante el Vaticano.

Entre los expositores estuvo la argentina Julieta Añazco, quien entregó once casos locales a la presidente del SNAP, Barbara Blaine. La platense narró los delitos cometidos por los curas Ricardo Giménez, Jorge Luis Morello, Justo José Ilarraz, Luis Brizzio, Rubén Pardo, Osvaldo Ramírez, Félix Alejandro Martínez, Nicolás Bruno Corradi, Alejandro Squizziatto, Raúl del Castillo y José Rohr.

Uno de los principales disertantes fue el exsacerdote mexicano Alberto Athié, quien renunció a su ministerio en el 2000. Athié se opuso a la canonización de Juan Pablo II por encubrir los delitos de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo.

Justamente ante la llegada de Francisco, explicó que “tenemos información, incluso directa del mismo Vaticano -nosotros recibimos todo el archivo de la Congregación de Religiosos- en donde con más de doscientos documentos y más de seiscientas páginas nos estaba dando a conocer que el caso del Padre Maciel se conocía desde los años cuarenta, y no como estuvieron informado, tanto el mismo papa Ratzinger (Benedicto XVI) como la Congregación para la Beatificación del Papa, de que no había material relevante que el Papa Juan Pablo II debió conocer para tomar una decisión respecto al caso Maciel”.

Ante las ruidosamente celebradas reformas en este tema, Athié sostuvo que con la creación del tribunal, ordenada por el Papa, “no existe otra finalidad más que la de proteger la imagen de la institución y de los ministros, pues no tiene que ver con la reparación del daño a las víctimas y la destrucción de las vidas de los miles de niños que fueron confiados a los sacerdotes”.

Catorce puntos de reclamo al Papa

Víctima de abusos de un cura a los 12 años, la estadounidense Barbara Blaine fundó SNAP, en 1988. Actualmente, forman parte de esta ONG alrededor de 20 mil víctimas de todo el mundo. En entrevista con este medio, Blaine detalló lo que le reclaman al Sumo Pontífice.

"Esto es lo que pensamos que la jerarquía católica debe hacer:

1. Ordenar a los obispos que constituyan y financien un "fondo para el denunciante" bajo la finalidad de recompensar a personas de la Iglesia, cuyas denuncias conducen hacia acciones penales o condenas por abusos actuales o pasados por parte de sacerdotes.

2. Insistir en que los obispos publiquen definitivamente los nombres, fotos y paradero de los curas culpables de abusar sexualmente de niños ​​(incluyendo sacerdotes de órdenes religiosas) en los sitios web diocesanos y parroquiales.

3. Exigir que los obispos contraten personal idóneo e independiente, en lugar de curas, para albergar y monitorear a los clérigos que abusaron sexualmente de niños y no pueden ser acusados ​​penalmente, debido a los plazos de prescripción. Deben ser alojados en instalaciones seguras y alejadas, para mantenerlos lejos de los niños.

4. Instruir a los obispos para que utilicen únicamente terapeutas con licencia (no sacerdotes o monjas) para hacer frente a las víctimas de abuso.

5. Comunicar a obispos que sólo deben utilizar a antiguos policías (no clérigos) para investigar los casos de abuso que no pueden ser perseguidos por la policía.

6. Convocar y financiar una conferencia mundial de legisladores seculares que trabajan para reformar las leyes seculares arcaicas, arbitrarias y que favorecen a los abusadores (como la ley de prescripción).

7. Hacer una urgente y fuerte petición pública a todos los empleados y miembros de iglesias, rogándoles que den información y sospechas sobre los sacerdotes abusadores fugitivos a las autoridades civiles, para que los sacerdotes puedan ser procesados, manteniéndose alejados de los niños.

8. Ordenar a los obispos que eviten el uso de lenguaje que minimiza los abusos sexuales del clero. Como, por caso, cuando dicen que "es sólo un pequeño porcentaje de sacerdotes"; o cuando desvían la culpa expresando que "el abuso también ocurre en otros entornos"; o las fallas de las denuncias como cuando se afirma que "estas acusaciones son de hace 25 años"; o procurando apaciguar por medio de asistentes eclesiásticos, señalando que "él no está acusado de abusar sexualmente en esta parroquia"; o alabanzas a acusados asegurando que "él es un sacerdote muy popular" o generando sentimientos de culpabilidad, marcando que "ha trabajado incansablemente para ayudar a los pobres".

9. Que la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), o archivos de la CDF, entregue los casos de sacerdotes abusadores a la policía local en los países donde los presuntos delitos tuvieron lugar, insistiendo para que el jefe de cada diócesis y órdenes religiosas hagan lo mismo con sus registros de abuso.

10. Enseñar a los feligreses cómo responder de manera adecuada en los casos de abuso para que las víctimas, testigos y denunciantes no se sientan intimidados o sin esperanza.

11. Insistir en que los sacerdotes den inmediatamente sus pasaportes a sus obispos cuando surgen acusaciones de abuso, para no puedan huir al extranjero.

12. Remover y denunciar al menos a una docena de obispos cómplices, entre ellos el obispo Robert Finn de Kansas City Missouri, que ha sido penalmente condenado por negarse a reportar sospechas de delitos sexuales contra menores.

13. Rechazar encubrimientos actuales y futuros, castigando públicamente a prelados (como el cardenal Roger Mahony y otros) que están ocultando o han encubierto los delitos sexuales contra menores.

14. Detener el rechazo de los agentes seculares y empezar a dejar que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en Polonia y República Dominicana arresten y enjuicien al arzobispo Jozef Wesolowski (acusado de abusar sexualmente de un niño), en lugar de que los funcionarios católicos sean los encargados de investigar a sacerdotes."







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