Sociedad

Coronavirus: el preocupante informe de comité científico que hizo cambiar de estrategia a Boris Johnson

El informe sostiene un pronóstico inquietante: las medidas de distanciamiento social deberían ser mantenidas hasta encontrar una vacuna.

Juan Duarte

Redacción Ciencia y Tecnología | tw: @elzahir2006

Miércoles 18 de marzo | 13:49

Investigadores del Imperial College de Londres dirigidos por el investigador Neil Ferguson presentaron este lunes 16 un informe planteando que las medidas deberían ser sostenidas hasta encontrar una vacuna, aún aplicando medidas de aislamiento similares a las que adopta aquí el gobierno argentino. Por otro lado, estiman el tiempo en hallar una vacuna en un mínimo de 18 meses.

El estudio, que lleva por título "Report 9: Impact of non-pharmaceutical interventions (NPIs) to reduce COVID-19 mortality and healthcare demand" [Reporte 9: impacto de intervenciones no farmacéuticas para reducir la mortalidad y la demanda de salud por COVID-19"], fue llevado adelante por el MRC Centre for Global Infectious Disease Analysis [Centro para el análisis de enfermedades infecciosas globales MRC] del Imperial College y se apoya en medidas tomadas por diferentes países en las últimas semanas, en micromodelado matemático de los casos de Inglaterra y EEUU. Como consecuencia de sus resultados, Boris Johnson, el primer ministro derechista de Inglaterra, se vio obligado a cambiar su estrategia inicial, cuyo modelado según el MRC arrojaba arriba de 250 mil muertos.

Dos escenarios posibles

El primer escenario que presentaron, llamado estrategia de “mitigación”, es similar al que había propuesto inicialmente Boris Johnson cuando apuntaba a lograr una “inmunidad de rebaño”. Esta estrategia suponía que el 60 % de la población se infecte y adquiera inmunidad luego de recuperarse, e incluía aislamiento de gente con tos y fiebre por una semana, cuarentena de 14 días para familias en donde algún miembro tenga síntomas para permitir que eventualmente aparezcan otros síntomas y distanciamiento social para mayores de 70. Ese experimento implicaba un número aproximado de 250 mil muertos entre el virus y otras enfermedades debido al colapso del sistema nacional de salud.

El segundo escenario, finalmente adoptado, era el de la estrategia de “supresión”, la cual incluía todas las medidas anteriores pero con aislamiento social para toda la población, tal como se realizó en Corea del Sur, y el cierre de escuelas y universidades. Este es el camino que tomó ahora el gobierno derechista de Johnson, aunque todavía no ha llamado a cerrar escuelas ni universidades. Esto es similar a la estrategia propuesta por el gobierno de Argentina, que apunta a “achatar la curva” del desarrollo del virus y evitar así el colapso del sistema de salud.

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Extensión indefinida a la espera de una vacuna

Según el estudio presentado, incluso en el mejor escenario y siguiendo con todas estas medidas por cinco meses, la disminución de la tasa de contagio se espera recién para julio o agosto. Aun así, el virus puede volver a resurgir una vez que se frene el contagio, dado que solo una porción de la población se habrá infectado, recuperado y sería inmune. Esto significa que deberían introducirse rápidamente las mismas medidas de “supresión” sostenida hasta que aparezca una vacuna.

Gráficos de los dos escenarios previstos, en los que se prevee un rebote y colapso del sistema de salud de no sostenerse las medidas hasta encontrar una vacuna.-

Sobre la gravedad de la situación

El informe, que fue evaluado positivamente por numerosxs científicxs en Inglaterra, comienza planteando que “la amenaza que representa para la salud pública es la más grave en un virus respiratorio desde la pandemia de influenza H1N1 de 1918.” Luego de explicar las ventajas de la estrategia de supresión, concluye que “este tipo de paquete de intervención intensiva, o algo equivalente en eficacia para reducir la transmisión deberá mantenerse hasta que esté disponible la vacuna (potencialmente 18 meses o más)”. Finalmente señalan que “aunque la experiencia en China y ahora Corea del Sur muestra que la supresión es posible a corto plazo, queda por ver si es posible a largo plazo y si pueden reducirse los costos sociales y económicos de las intervenciones adoptadas hasta ahora.”

Este informe se suma a numerosas críticas de la comunidad científica a la estrategia adoptada por el gobierno de Boris Johnson. Una carta abierta firmada por 250 científicos sostenía que las medidas adoptadas hasta el momento era insuficientes y medidas más restrictivas debían ser tomadas inmediatamente para reducir la curva de crecimiento. De manera similar se pronunció la Sociedad Británica de Inmunología, que además exigió conocer el modelado matemático en el cual el gobierno basaba sus decisiones. Científicos sociales, por su parte, indicaron en otra carta abierta que no existía evidencia sobre una supuesta “fatiga social”, invocada por el gobierno para justificar sus medidas de contención más laxas. Johnson no estuvo solo: Trump también tuvo que pasar de decir que el coronavirus era un “hoax” (información falsa) y decir que desaparecería "por milagro" a reconocer la pandemia y tomar medidas drásticas. Bolsonaro, por su parte, parece seguir sosteniendo su posición negacionista, incluso anunciando que festejará su cumpleaños.

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Un panorama catastrófico para la economía capitalista mundial

Si tenemos en cuenta que la crisis económica mundial desatada por la pandemia está montada sobre la raquítica recuperación pos 2008, con quiebres de sectores enteros de la economía ya en curso, con una crisis de deuda a nivel mundial y acuciante en países como Argentina, el sostenimiento de las medidas puede tomar un carácter catastrófico de magnitud histórica. Esto ya es avizorado com una realidad desde los think tanks de la burguesía imperialista, como muestra esta nota de Martin Wolf para el Financial Times.La pregunta que asoma a la vuelta de la esquina es entonces ¿quién va a pagar los costos de esta crisis?

Ya suponiendo lapsos cortos de medidas, la pandemia está desnudando las consecuencias sociales de las políticas neoliberales en las últimas década y de ajuste y austeridad pos 2008: incluso se hacen impracticables, dado el arrasamiento de los sistemas públicos de salud y el nivel de precarización del trabajo, si no es tomando medidas como la unificación de los sistemas públicos de salud pública y privada, recursos para pruebas para cada persona que las requiera, respiradores, pago de días por licencia, etc. Y eso con costos enormes a nivel humano que los estadistas burgueses naturalizan como inevitables.
Pero con los tiempos que plantea este informe, los efectos de la aplicación del conjunto de medidas de supresión y distanciamiento social le da un carácter aún más catastrófico, planteando una encrucijada estratégica para el conjunto de lxs trabajadorxs. Como sucedió en 2008 con el salvataje de los bancos y el desguace de la salud pública (“el paciente cero de la pandemia”, como dicen en Europa), los gobiernos ya están apuntando a rescatar empresas y descargar la crisis sobre lxs trabajadorxs. Por otro lado, la crisis es una excusa para las salidas autoritarias con medidas de control social biopolíticas, que van a ser herramientas represivas abiertas si se agudiza la crisis. Frente a esto, también es necesario, junto con poner todos los recursos de los sistemas científicos para acelerar los tiempos de una posible vacuna y plantear la reconversión de la industria para producir los insumos necesarios, exigir comisiones de especialistas y profesionales de seguimiento de la crisis que puedan brindar información veraz a la población en todo momento, así como mantener la independencia política respecto a la “unidad nacional” promovida por los gobiernos, para poder cuestionar todas las contradicciones y falencias de su gestión de la crisis.







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