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Córdoba: las aguas del Río Suquía bajan turbias

Esta semana se publicaron datos sobre la calidad del agua del Río Suquía. El estudio indica, entre otras cosas, que el punto de máxima contaminación es la zona aguas abajo del vertido de la Estación Depuradora (Edar) “Bajo Grande”.

Miércoles 29 de junio de 2016 | Edición del día

Análisis encargados por el diario La Voz del Interior al Centro de Química Aplicada (Cequimap) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) arrojaron resultados alarmantes.

Los cinco sitios muestreados del río indican presencia de la bacteria Escherichia coli, entre otros contaminantes, en concentraciones mayores que la permitida por la normativa vigente. Los resultados del estudio plasman en datos concretos la problemática que todos los cordobeses sabemos que acarrea el Río Suquía en su paso por la zona urbana. El estudio además da cuenta de que el punto de máxima contaminación es la zona aguas abajo del vertido de la Estación Depuradora (Edar) “Bajo Grande”.

La ciudad drena todo al río

En la ciudad hay unos 50 desbordes diarios de la red de cloacas y los efluentes terminan siempre en el Suquía o en el arroyo La Cañada, que también desemboca al río. Este problema, que parece no tiene solución, se ha naturalizado en el paisaje cotidiano de los cordobeses.

El colapso de la red de cloacas de Córdoba no tiene otra explicación más que la explosión de la construcción por la especulación inmobiliaria y la falta de inversión (por décadas) en infraestructura que pueda absorber semejante demanda.

La problemática anterior responde a una lógica del urbanismo en el sistema capitalista que dice que las ciudades más concentradas son las más económicas porque aprovechan la capacidad instalada de infraestructura. Pero si no se limita semejante crecimiento de la ciudad por mera especulación, y además las obras de infraestructura continúan esperando el más que prometido financiamiento externo, lejos de economizar costos sólo logra magnificar los problemas ambientales. Y estos, existen a pesar que tanto el gobierno municipal o provincial cierren los ojos.

Lo mismo sucede con las aguas de drenaje de la ciudad, que actualmente no son tratadas, como sí se hace en otras ciudades. Así, todos los elementos contaminantes que haya en el pavimento y las veredas son arrastradas por la lluvia hacia el río, que es el bajo natural de la topografía de la ciudad.

El municipio quiere responsabilizar a los trabajadores

Ante la complicada situación, el municipio quiere eludir responsabilidades y junto a la Justicia provincial quiere responsabilizar a los trabajadores de uno de los problemas ambientales más importantes de la ciudad.

El año pasado, el Municipio de Córdoba denunció a 53 operarios de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (planta Bajo Grande) por desatender las unidades depuradoras, y este año el fiscal Carlos Matheu pidió elevar a juicio la causa en la que imputó a ocho empleados municipales de la planta. Les atribuye la presunta contaminación ambiental dolosa continuada del Río Suquía durante varios días de asamblea.

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Los mismos trabajadores que hoy son denunciados, en varias oportunidades han manifestado ante los medios los componentes de la planta que se encuentran en mal funcionamiento por falta de mantenimiento, y además, la falta de insumos, repuestos y herramientas para poder realizar correctamente sus tareas. También el Centro de Estudios y Tecnología del Agua de la Universidad Nacional de Córdoba presentó un informe en 2012 que indica la falla mecánica de distintas componentes de la planta y déficit en el tratamiento.

El resultado de estas fallas es que la planta actualmente trata sólo el 70 % del afluente. Si a eso se le suma que el caudal de líquidos residuales que llega a Bajo Grande (cerca de 3 m3/s) representa el 30 % del caudal propio del río (unos 10 m3/s), es evidente que cualquier problema en el tratamiento genera un alto impacto ambiental sobre el curso receptor. Todo ello sin considerar los desbordes cloacales que se nombran más arriba.

Los trabajadores imputados han reclamado al Municipio y a la Justicia que bastaría realizar una nueva medición cualquier día a la salida de la planta para verificar que la contaminación se repite a lo largo del año. Los resultados de los últimos análisis permiten comprobar no sólo el grave estado del Río Suquía, sino también que el reclamo de los trabajadores de Bajo Grande es legítimo, y la total desidia de las gestiones municipales como la de Mestre y los gobiernos del PJ provincial.







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