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Red Internacional

Fue este jueves y viernes. Tuvo importante repercusión en los medios de comunicación de la provincia. Reclamaron medidas urgentes ante la inflación, la remarcación de precios en los alimentos y contra los formadores de precios. Exigieron la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados.

Alejandra AyduhCorresponsal Córdoba

Sábado 28 de mayo | 11:42

Jueves, comenzaban a llegar desde distintos puntos de la ciudad de Córdoba cientos de familias, en su mayoría mujeres. Carpas en mano, frazadas, ollas y las banderas bien en alto exigiendo medidas ante la remarcación de precios de los alimentos, medidas efectivas contra la inflación, el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados y la reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana con salario acorde a la canasta familiar y vivienda digna entre otras cosas.

Con una importante columna del Frente de Organizaciones en Lucha acompañado por la Asamblea por Trabajo y Vivienda y Pueblo Fuerte, comenzaban a movilizar por la avenida circunvalación, a las afueras de la ciudad, para instalarse en lo que serían dos días de acampe y olla popular cómo parte de una medida de lucha nacional.

El hambre se siente fuerte en los barrios, ya no alcanza ni para comer bien. Los formadores de precios especulan constantemente y remarcan, el gobierno que podría tomar medidas contra la inflación no las toma, o más bien las que toma solo benefician a los empresarios. Ni hablar del precio del boleto que se fue a $70, las tarifas de servicios y un largo etcétera de la lista de preocupaciones que tiene una familia tipo en esa Argentina de 17 millones de pobres. Mientras tanto, ellos, los que se quedan con toda la torta, disfrutan de los beneficios de un gobierno que solo anuncia medidas de cotillón como un bono de emergencia que no alcanza para nada y deja afuera a millones de trabajadores precarizados.

Esa misma mañana llego el apoyo desde adentro. Trabajadores del grupo Arcor, una de las multinacionales más grandes del país acababan de sacar un comunicado dejando en claro de qué lado están.

“Es que la unidad entre ocupados y desocupados es fundamental para pelear por una vida donde nos podamos permitir soñar, porque pareciera que ya ni eso podemos. Acá estamos todos en la misma lucha” decía una compañera de la Asamblea por trabajo y vivienda.

Y así, durante el día, la patronal intentó funcionar como siempre. Es decir garantizar su ganancia a toda cosa. A costa de los operarios que, cada vez más precarizados tienen que matarse haciendo horas extras para llegar a fin de mes, sufriendo las enfermedades laborales, y un largo etc.

Quisieron mover los primeros camiones con mercadería, luego amenazaron con mayor endurecimiento policial, y así se armó una primera asamblea para bloquear la puerta. “Bagley es una de las 20 empresas que más ganó en estos tiempos a costa nuestro” decían mientras se veía cierta tensión con la Policía.

Policía intenta sacar bolsas de mercadería

Sin ir más lejos, el gobierno provincial con Schiaretti a la cabeza anunció junto a la Fundación Mediterránea (impulsada entre otros por el propio Pagani, dueño de Arcor) mayores beneficios para estas empresas que buscan nacionalizar.

Ya con el sol empezando a bajar, el jueves a la noche se llenó de música. Trabajadoras docentes de la Agrupación Docentes de Base en el MAC se acercaron con sus guitarras para acompañar la lucha y solidarizarse.

Viernes por la mañana, las y los compañeros del Frente de organizaciones en lucha, la Asamblea por trabajo y vivienda y Pueblo fuerte se mantienen firmes. Y empiezan a llegar más apoyos.

Se acerca ni más ni menos que el Coco Luna, un clasista, parte de esa enorme tradición del sindicalismo combativo de Sitrac Sitram que se marcó a fuego en el Cordobazo, esa gran gesta obrera de la que se cumple un nuevo aniversario en días. Se acerca para transmitir solidaridad y experiencias de esa lucha. Entre esas experiencias, la toma de la fábrica con rehenes que terminaron ganando, “peleando por que ninguno de los burócratas de la UOM fueran reconocidos” dice el Coco mientras habla de esa enorme tradición antiburocrática, clasista, marcando un camino de unidad entre ocupados y desocupados. Las palabras del Coco fueron recibidas con un aplauso enorme, acercándose en ese momento los delegados de la planta a escuchar.

El sol empieza a bajar de nuevo, y a jornada termina. Pero la lucha sigue, contra un ajuste que una vez más nos van a querer hacer pagar. La unidad entre ocupados, precarizados y desocupados marca el camino para dar una pelea contra las burocracias sindicales y de los movimientos sociales oficialistas que buscan dividir a las y los trabajadores. La única forma posible de hacerle frente a un enemigo común: las grandes patronales dueñas del país y los gobiernos que ajustan para cumplir con el mandato del FMI. Este es el camino a continuar.




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