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CÓRDOBA/ELECCIONES

Córdoba: el PJ y el kirchnerismo, cortados por la misma tijera

La pelea por el corte de boleta en Córdoba despertó la “creatividad” del Frente de Todos, que denuncia los males de un gobierno provincial al que hasta hace pocos meses llamaba a votar.

Luis Bel

@tumbacarnero

Miércoles 7 de agosto | Edición del día

“No sé si confiaría en Schiaretti, en 2015 no cumplió lo pactado con Zannini y terminó jugando para Macri”, la frase pertenece a Horacio Verbitsky quien, ante el entusiasmo de sus compañeros de El Destape radio al enterarse de la noticia de que el kirchenrismo cordobés había bajado la lista encabezada por Pablo Carro en las pasadas elecciones provinciales en favor de la "unidad", le quitaba un poco de euforia a la maniobra política orquestada desde Buenos Aires por el núcleo duro que rodea a CFK.

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Eran tiempos de lograr un “gran frente patriótico” para enfrentar a Macri a toda costa, sin importar mucho el tamaño de los sapos a tragar. Eran tiempos en que estos gestos abundaban desde Tierra del Fuego hasta Jujuy, y la mandíbula K era tan flexible que no importaba si los batracios que se iban sumando eran talle “S” o “XXXL”.

Pero debemos reconocer que la decisión anunciada el sábado 23 de marzo al filo del plazo de cierre de listas por Twitter (se ve que es un día en el que les gusta hacer gala del verticalismo y la poca democracia partidaria por las redes sociales) fue un cimbronazo que sacudió a las bases kirchneristas que venían aguantando en la provincia que siempre les fue más hostil, los pocos trapos que les quedaban sin perder. Los más orgánicos tuvieron que salir a convencer de que el enemigo “verdadero” era Macri, e incluso desde el medio afín Nuestra Radio dedicaban largas editoriales para persuadir a los todavía indecisos de que votar a “Juan” era la mejor forma de “combatir” a Cambiemos.

“Pero, ¿cómo?”, se preguntaban mientras cruzaban miradas. “¿Acaso no estábamos contra la autovía de montaña? ¿Contra los desmontes? ¿Contra el modelo agrotóxico que llena pueblos enteros de glifosato y cáncer? “.

Es feo decir “te lo dije” con el diario del lunes, como dicen los periodistas deportivos, pero es que ésta fue la crónica del lunes más anunciado de la historia.

Desde este medio y desde todo el Frente de Izquierda nos cansamos de decir que Juan, el que “hacía y sabía”, era en realidad Schiaretti, uno de los mejores amigos del Gobierno nacional, el mismo que votó con sus legisladores y legisladoras nacionales el robo a los jubilados, el pago a los buitres, el blanqueo de los fugadores seriales, el presupuesto de miseria y ajuste de 2019 y que les negó a las mujeres el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo de manera gratuita y en un hospital público, condenando a la clandestinidad y a la muerte a decenas de mujeres. La diputada Alejandra Vigo, esposa del gobernador, directamente presentó un proyecto para brindar asistencia económica a mujeres embarazadas producto de una violación.

También era y sigue siendo el Schiaretti de las fotos con Macri, esas llenas de sonrisas y abrazos mientras la provincia se sostiene con una pobreza estructural de alrededor del 40 por ciento, mientras medio millar de personas duermen todas las noches en la calle.

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En ese momento nos transformamos en “troscos funcionales” que “no entendemos nada”. Ni siquiera cuando su “Juan” salió a decir que él no le había pedido a nadie que se bajara, el discurso polarizador desde ambos lados los llevó a emitir el voto con un broche en la nariz. Incluso Gabriela Estévez directamente había llamado a votarlo en una entrevista realizada en La Voz del Interior.

Recién cuando Juancito, con el 70 % de la legislatura provincial atada, llamó a cortar boleta y anunció que no apoyaba a ninguna fórmula presidencial recordaron de dónde provenía el mal sabor de boca que traían desde el 12 de mayo pasado.

Entonces Juan pasó a ser Schiaretti de nuevo, tanto en las redes como en las editoriales radiales.

Lo mismo, y a pesar de todo esto, Alberto Fernández logró conseguir la tan ansiada foto con el "Gringo", y hasta una vez terminada la reunión declaró frente a los medios “Tenemos una visión muy parecida de lo que está pasando y de lo que debemos hacer”.

También se juntó con Roberto Urquía, uno de los hombres más ricos de la Argentina y representante de las patronales del campo. Sí, esas que el kirchnerismo decía enfrentar allá por el 2008.

Tanto se pasó de "buena onda" con el PJ local, Fernández, que casi no hizo campaña por los candidatos a diputados por su propio espacio. Incluso el diario Alfil hizo circular la versión de que en Río Cuarto la agrupación albertista, Parte, habría repartido volantes llamando a cortar boleta en favor de Schiaretti.

Por eso resulta risible que a cuatro días de las PASO difundan un spot llamando a votar la boleta completa del Frente de Todos denunciando lo que los “funcionales” denunciamos siempre, todo lo que el gobernador y el PJ de Córdoba representan: ajuste, represión, muerte y hambre para el pueblo trabajador.

Por el momento, cambiaron broche por tijera y ahora andan que corte de boleta sí, que corte de boleta no, un episodio más de una campaña en la que se ha producido mucha rosca y debatido pocas ideas.

De aquella batracia y vergonzosa relación de la que nadie se hace mucho cargo (menos que menos Schiaretti) y de la que ninguno quiere hablar, les quedó un pequeño sapito que creció y creció hasta transformarse en el símbolo del kirchenrismo cordobés, el niño Carlos Caserio, conocido por sus andanzas como senador por UPC en el Congreso Nacional y experto en votaciones antipopulares.
Ávido, ahora espera ver cómo sigue la cosa y el coso en el reino para saber hacia dónde dar su próximo salto.

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Mientras tanto, desde el Frente de Izquierda – Unidad seguimos llamando a votar a la única opción electoral que viene resistiendo en las calles, que pone sus bancas al servicio de los trabajadores, de las mujeres y la juventud, y que siempre estuvo del mismo lado.

Un espacio político donde a los sapos los cuidamos porque regulan el equilibrio del ecosistema y son un indicador de un medioambiente sano, y a los broches los usamos para colgar la ropa y los trapos, aquellos que siempre mantuvimos bien altos.







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