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Red Internacional

Entre mayo y noviembre llega el viento norte y agudiza, la ya constante, suspensión de las partículas en el aire provocando la sedimentación de las mismas. Los efectos en la salud en medio de la pandemia y la falta de respuesta de los gobiernos municipales.

Sebastián PalmasProfesor de Geografía | Militante de La Marrón Docente en Ensenada

Agustina AyestaránEstudiante de Antropología. Facultad de Ciencias Naturales y Museo | UNLP

Sábado 29 de mayo | 14:39

El pasado 15 de marzo se presentó el Informe Final Polvo de Carbón en La Región del Gran La Plata, Provincia de Buenos Aires que consistió en una importante recopilación de información hecha por un grupo ad-hoc de referentes convocados por la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del Conicet. El informe fue solicitado por la Asamblea de vecinos autoconvocados, vecinos contaminados de Berisso, Ensenada y La Plata y por la Municipalidad de Berisso.

La planta de Oxbox Copetro es categoría 3, (que implica un riesgo a la salud y no debería estar en un área urbana) se encuentra ubicada en barrio campamento en la ciudad de Ensenada y afecta con material particulado de coque a las ciudades de Berisso, Ensenada y La Plata. Esta empresa de capitales norteamericanos comenzó a operar en el año 1979 en la zona a partir de un decreto del dictador Jorge Rafael Videla.

Copetro es la única planta del país que calcina y exporta carbón de coque, un subproducto de la destilación de petróleo, proveniente de la Refinería de YPF de La Plata. Algunos vecinos y vecinas lo llaman “la cocina del paco de los hidrocarburos” porque es el residuo de la destilación del petróleo, y se exporta para otros usos. Nada se tira, todo se comercia sin importar todo lo que contamina.

Según datos del informe: El material particulado atmosférico o aerosoles se define como una mezcla de sustancias en estado sólido y/o líquido. Según su tamaño, las partículas pueden ser sedimentables (> 100 µm), partículas en suspensión (< 100 µm), partículas respirables o gruesas MP10 (< 10 µm), partículas finas MP2,5 (< 2.5 µm) y partículas ultrafinas (< 0.08 µm). Esta emanación de humo no solo afecta a los pulmones de los trabajadores y vecinos de la zona que respiran esos metales pesados, sino que cae en forma de “lluvia” sobre la ropa, los patios, los alimentos y el agua. Además del olor que producen los hidrocarburos que se vuelven insoportables.

“Lluvia de carbón de coque” así lo llamaron y denunciaron en una publicación de Instagram los vecinos organizados en la asamblea contra Copetro.

¿Qué respuesta dan los gobiernos, la empresa y los organismos estatales?

Desde los municipios de Ensenada y Berisso no solo no dan respuestas ni brindan información, sino que están en connivencia con estas empresas que recaudan millones en la región, recibiendo incluso prebendas y donaciones que se utilizan en diversas obras públicas de la ciudad. Como por ejemplo el pedido de dinero del intendente Mario Secco (FdT) para ampliar el polideportivo de Ensenada, que Copetro donó “solidariamente”. O el absurdo del Intendente Cagliardi (FdT), que mientras solicita junto a los vecinos que se investigue la calidad del aire, tiene un equipo medidor y equipos nuevos guardados que se podrían usar para obtener esos mismos datos y avanzar en la investigación sobre la contaminación.

Por otro lado, tanto el municipio como la empresa no cumplen con la ley de acceso a la información pública. Son centenares las denuncias que no reciben respuesta. Claramente no hay intención política en cuidar la salud de los vecinos y vecinas de la zona.

El propio informe publicado por Conicet plantea que la traba más grande fue la falta de información brindada: Como mayor limitación del informe se destaca la falta de respuesta ante la solicitud de información al sector público provincial (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible-OPDS) y de empresas del Estado (YPF).

El OPDS es quien debería encargarse de “ejecutar la política ambiental de la provincia, para mejorar y preservar la diversidad biológica de su territorio y la calidad de vida de sus habitantes”, según enuncia su página. Curiosamente quién debería controlar el daño ambiental que genera la empresa tampoco brinda información si esto se cumple, demostrando que está totalmente integrada a la lógica empresarial.

¿Qué dice la empresa a través de sus abogados? Qué el hollín se diluye en el agua y no afecta a la salud. Una mentira que se cae viendo la recopilación de otros informes e investigaciones científicas del aire, del agua y la salud en ciudades contaminadas por empresas de este tipo. También se ve en las maniobras que hacen para no brindar información y saber bien su impacto en la salud de las personas.

Respirar hollín en tiempos de pandemia

Según la investigación publicada en la revista especializada Cardiovascular Research, “la contaminación del aire podría aumentar el riesgo de morir por covid-19, en aproximadamente un 15% de promedio en el mundo". También la exposición constante a la respiración del hollín puede llevar a desarrollar enfermedades crónicas, como antracosis pulmonar, sobre las cuales no se ha realizado un trabajo sistemático en la zona.

Como se menciona en el informe del Conicet: “En especial no disponemos de información del impacto sobre poblaciones susceptibles (niños, ancianos, inmunodeprimidos, entre otros) debido al consumo de alimentos producidos y/o almacenados en la región de Berisso, Ensenada y La Plata”.

Copetro, es una de las tantas grandes empresas que conforman uno de los polos petroquímicos más importante del país, considerados peligrosos por el riesgo para la salud de la población y los daños al medio ambiente. Estas empresas contaminan y precarizan la vida de los que vivimos en los alrededores, y en especial de los sectores populares que viven en las periferias de las ciudades. A los empresarios no les importa lo que respiramos porque ellos tienen sus oficinas y casas lujosas en otros lados, e incluso fuera del país.

Necesitamos respuestas inmediatas de los municipios y organismos estatales que son los responsables de que las empresas operen con total impunidad. Que el Estado realice estudios epidemiológicos actualizados para poder cuantificar los efectos en la salud de los niveles de contaminación actual en el Gran la Plata.

Por esto, es necesario avanzar en la unidad y coordinación del movimiento ambientalista, las y los estudiantes comprometidos en la defensa del medio ambiente, las y los trabajadores que luchan por mejores condiciones, vecinos afectados por la contaminación, investigadores y todos los sectores que vienen luchando y organizándose .

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