Deportes

EL CÍRCULO ROJO

Copa Libertadores: entretelones de una definición superclásica y los “goles en contra” de Mauricio Macri

Las finales entre Boca y River serán los sábados 10 y 24 de noviembre a las 17 hs. Los traspiés del Gobierno en sus intentos por intervenir en la fiesta del fútbol. Informe de El Círculo Rojo, programa radial de La Izquierda Diario (domingos de 22 a 24 hs por FM 89.9 Radio Con Vos).

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Lunes 5 de noviembre | 17:33

Esta mañana, tras una serie de consultas, a la CONMEBOL, los presidentes de Boca Juniors y River Plate (Daniel Angelici y Rodolfo D´onofrio) confirmaron los días y horarios de los partidos que definirán al campeón de esta Copa Libertadores 2018: se mantienen este sábado 10 en la Bombonera y el 24 en el Monumental, en ambos casos a las 17 hs.

En la tarde del sábado se conoció la resolución de la CONMEBOL que ratifica que River va a ser el finalista que enfrente a Boca para determinar el campeón de la Copa Libertadores 2018. En un final más cantado que “Despacito” de Luis Fonzi, obviamente no prosperó el reclamo de Gremio de Porto Alegre que pedía revisar el resultado por inconformidad con el uso de la tecnología VAR y por la falta de Marcelo Gallardo (que estaba suspendido en el partido del martes), que tuvo una charla con el plantel de River en el entretiempo de ese partido que finalmente los de Núñez ganaron por 2 a 1. Queda para la anécdota el famoso asterisco de CONMEBOL que aclaraba “* Sujeto a la decisión de la Unidad Disciplinaria”.

Escuchá el informe de Augusto Dorado en el programa El Círculo Rojo, por Radio Con Vos (domingos de 22 a 24 hs por FM 89.9)

El DT de River deberá cumplir 4 fechas de suspensión, por lo que tiene prohibido ingresar a la Bombonera en la primera final y en la revancha del sábado 24 en el Monumental lo tendrá que mirar desde un palco y sin posibilidades de comunicación con sus jugadores. River va a apelar esta sanción contra Gallardo pero parece muy difícil que cambie la decisión de CONMEBOL.

Es una final histórica, por primera vez entre dos clubes de un mismo país y nada menos que Boca-River / River-Boca. El tema de debate en los últimos días de la semana pasada fue la posibilidad de que haya hinchada visitante en estas finales.

El Presidente Mauricio Macri, que no pierde nunca oportunidad para intentar “caer simpático” y “canchero” con comentarios futboleros, se manifestó por Twitter el viernes por la mañana como si se tratara de un problema de estado. Levantó mucha polvareda porque la propia dirigencia de los clubes, incluyendo a un tipo de su entorno más cercano como Daniel Angelici (presidente de Boca y operador judicial del macrismo), están en contra. Los clubes tomaron una resolución: ambos partidos se juegan sin público visitante. Pese a esto, en un comunicado emitido hoy y firmado por los titulares de Boca y River, ambos “valoran y reconocen el interés del Presidente (…) por promover la presencia de público visitante”.

Por si fuera poco, Macri dio la nota con un comentario misógino sobre el superclásico contando que “a mi mujer le pido que no me hable durante los partidos”, el “feminista menos pensado” sigue mostrando su mentalidad cavernícola.

El Gobierno calculó que con esa muestra de “buena intención” por permitir el ingreso de público visitante quedaría bien con el pueblo futbolero. Tal vez el efecto sea el contrario porque se termina mostrando impotente ante un público amplio y menos politizado. Personajes de los medios como Diego Díaz (TyC Sports) o Leo Farinella (que además es director del diario Olé) despotricaron contra Macri y mostraron una extraña preocupación por la economía y los problemas sociales, la desocupación, etc. No se debe a que hayan leído notas de Pablo Anino en La Izquierda Diario o escuchado sus columnas en El Círculo Rojo; más bien es línea del grupo Clarín que está muy interesado en mantener esta resolución de prohibir hinchadas visitantes porque obviamente eso favorece el negocio de la televisación (aunque en este caso los derechos no los tiene Clarín/TyC Sports sino Fox Sports). Recordemos que esta prohibición rige en el fútbol argentino por disposición de Sergio Berni desde junio de 2013, por la muerte de un hincha en un Lanús-Estudiantes, que en realidad sucedió en el marco de una represión policial.

Supuestamente la determinación de que no haya hinchadas visitantes en la Primea División del fútbol argentino es por cuestiones de seguridad y para evitar “violencia entre barras”, cuando las estadísticas marcan que la mayor cantidad de muertes en situación de espectáculos deportivos son por represión policial más que cualquier otro motivo.

La jugada del Presidente terminó en “gol en contra”, habida cuenta de que fue el propio Mauricio Macri como presidente de Boca el que comenzó la restricción al público visitante para poder contar con más localidades disponibles para el club xeneize. Es sobradamente conocido que, en casos como en estas finales, gran cantidad de entradas son vendidas en la reventa, por lo general manejada por las barras: en internet ya podemos ver desde populares a 15 mil pesos hasta plateas a 1000 dólares.

El gesto presidencial se terminó demostrando como una improvisación innecesaria y una crisis, porque desde el propio riñón del macrismo el mensaje terminó siendo el contrario al esbozado por Macri: el subsecretario de Seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Juan Pablo Sassano) anunció anoche que prohibirían (no se sabe cómo) los festejos en el Obelisco, símbolo de triunfo futbolero y lugar elegido por antonomasia para celebraciones populares en Argentina.

La final comenzará recién este sábado, cuando seamos testigos de sus primeros 90 minutos, pero esta definición de Copa Libertadores ya dejó varios capítulos preliminares.







Temas relacionados

Copa Libertadores de América   /    Superclásico   /    Mauricio Macri   /    River Plate   /    Daniel Angelici   /    Boca Juniors   /    Fútbol   /    Deportes

Comentarios

DEJAR COMENTARIO