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Red Internacional
La Izquierda Diario

En el brindis que realizaron para despedir el año las y los jóvenes de la fábrica plantearon que van a pelear codo a codo en defensa de La Terre, porque allí le dieron trabajo a la juventud. Son alrededor de 50, la mayoría mujeres, que ingresaron a la fábrica cuando empezó a funcionar como cooperativa.

Miércoles 6 de enero | 16:08
Jóvenes trabajadores de La Terre contra el desalojo - YouTube

"La Terre no se entrega" dice convencida Melisa una de las y los 50 trabajadores que entraron a la cooperativa a lo largo de los 8 años en que la misma funciona sin patrones. El resto de los jóvenes, de entre 20 y 30 años, aplauden y cantan: "La Terre es de sus trabajadores y al que no le gusta se jode, se jode". Esta lucha la comenzaron sus padres, madres, tíos y abuelos. Hoy ellos están dispuestos a pelear a la par de los más antiguos, a los que describen como mujeres y hombres muy fuertes, que llevan más de 20 años allí. Se autodefinen como los continuadores de la lucha que ellos iniciaron y quieren "hacerles saber que nunca vamos a bajar los brazos".

Pelean por ellos y por sus propios puestos de trabajo. "Nosotros vivimos de esto", nos dicen; y quieren que se sepa que en La Terre "somos una cooperativa y nos ayudamos entre todos". Para ellos es importante defender la oportunidad que le dieron a la juventud en un lugar donde "nos abrieron las puertas sin condiciones y nos enseñaron todo con la mejor onda" y a las mujeres, muchas madres y sostén de hogar, que no consiguieron trabajo en otro lado por este mismo motivo, pero que en La Terre "nos ayudan con los horarios para que podamos venir, nos apoyan, nos enseñan. Es un grupo bastante lindo".

Saben que es muy difícil conseguir condiciones similares y que las oportunidades de conseguir trabajo son escasas. Su mensaje para las mujeres, los jóvenes y para quienes pelean por educación y en defensa del agua es "que no bajen los brazos, hay que pelear. Si no luchamos vamos a ser comidos por los más grandes, por los más poderosos." Y agregan: "no puede ser que en plena pandemia estén negociando la educación y el agua".

Junto a sus compañeros más antiguos, son más de 100 personas que hacen funcionar cada día esta fábrica de alimentos que ha entregado más de 50 mil raciones a comedores barriales y cuya función social podría extenderse aún más. Por esto, piden que se respete la ley 8874 y se preguntan "¿por qué los legisladores votan una ley si no la van a respetar? Es una burla". Sostienen que la Justicia le quiere entregar su fábrica a Ruggeri "porque es un empresario que tiene plata y no se fijan en el trabajo que nosotros estamos llevando adelante. No piensan en el pueblo ni en la juventud, que necesitamos trabajar".

El día anterior a esta entrevista, La Terre, el Sute y las Asambleas por el Agua marcharon juntos en Mendoza. Sobre esta experiencia los jóvenes plantearon que les gustó mucho asistir y que la gente los apoye, "fue lindo saber que no sólo somos 100 o 200 acá en la cooperativa si no que contamos con muchísima gente". Desde este medio saludamos a los trabajadores de La Terre y a los y las jóvenes que se levantan por sus derechos, y llamamos a toda la sociedad a extender esa red de solidaridad que ya se está poniendo en pie.




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