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Red Internacional

La crisis del coronavirus profundizó lo que ya era estructural.Conurbano bonaerense: el problema del hacinamiento es un resultado del capitalismo

Miles de familias haciendas en casas precarias salen a luz en medio de la epidemia de Coronavirus. El gobierno y los medios las quieren usar para justificar la militarización de los barrios. La izquierda propone una reforma urbana integral que de una salida de fondo a este problema de décadas.

Miércoles 1ro de abril de 2020 | 19:41
Una postal que muestra la realidad matancera

“Vi incontables multitudes, condenadas a la oscuridad, la inmundicia, la pestilencia, la obscenidad, la miseria y la muerte prematura”.
Dickens, «A December Vision», 1850

“En los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas, las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, […] listas para la vendimia”.
‘Las uvas de la ira’, de John Steinbeck, 1939

En una nota del diario La Nación titulada “Hacinadas y empobrecidas: el cruel desamparo de las villas ante el coronavirus” Horvart plantea que “Lo común es que vivan varias generaciones de una familia dentro de una habitación de pocos metros cuadrados. Para atravesar una pandemia como la del coronavirus, este es el peor escenario posible. En estas condiciones, los lineamientos para evitar el contagio se convierten casi en un absurdo. A la compleja situación sanitaria, se le agrega, además, el impacto crudo que el aislamiento obligatorio, que se mantendrá hasta que termine Semana Santa, tiene en la economía de esta población, en su gran mayoría compuesta por trabajadores informales”.

El futuro ya llegó: Los investigadores del Observatorio Urbano de las Naciones Unidas advertían ya en 2004 que hacia el año 2020 «la pobreza urbana del mundo podría alcanzar al 45-50 por 100 del total de población residente en las ciudades».

El hacinamiento y el alquiler como regla, la casa propia como excepción

Mientras el drama de la vivienda y los tarifazos atraviesa la vida cotidiana de millones, un puñado de empresarios ven crecer sus ganancias. Los gobiernos kirchneristas dejaron un déficit de más de 3,5 millones de viviendas. Algo que bajo el ajuste macrista no hizo otra cosa que empeorar. Son 14 millones de personas, con problemas que van desde la carencia total de vivienda, pasando por condiciones inadecuadas (hacinamiento, precariedad), hasta la falta de servicios básicos.

Un trabajador en blanco con sueldo promedio necesita más de 100 salarios para comprar una vivienda. Por eso el sueño de la casa propia se aleja. Por eso, en la Argentina hay más de 6 millones de inquilinos. Y cada vez más. Desde el 2003 a 2019, los inquilinos pasaron del 23% al 35% en la capital porteña. Gastan más del 50% de sus salarios al alquiler.

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Carencia de servicios básicos, un agravante frente a la pandemia

Y a su vez, el Renabap en 2018 (Registro Nacional de Barrios Populares), identificó 4228 barrios populares en ciudades de más de 10 mil habitantes de todo el país. Se estima que viven allí alrededor de 3,5 millones de personas (800 mil familias). El 93,81% de ese total no cuenta con acceso formal a la red de agua corriente. El 98,81% no posee acceso formal a la red cloacal. El 70,69% no dispone de acceso formal a la red de energía eléctrica. El 98,49 no accede a la red de gas natural. El 30,80% se calefacciona con energía eléctrica.

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La situación en la provincia de Buenos Aires y en La Matanza

Según estima el diario Infobae el municipio está preparando la asistencia para a los “más de 2 millones 400 mil vecinos, que lo necesiten”. Es el partido más poblado de la provincia, un conglomerado sólo superado por la Capital y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe y es el segundo partido con más villas de la Provincia.

Según datos de 2017 del Registro Público de Villas y Asentamientos bonaerense, hay 420 mil familias viviendo en 1.585 villas y asentamientos ubicados en territorio provincial. En el Conurbano está la mayor concentración con el 72 por ciento de los asentamientos. Por su parte, La Plata es el partido que encabeza la lista, con 129 barrios carenciados, seguida por La Matanza, con 114 barrios populares o asentamientos de emergencia, en los que viven unas 220 mil personas. En la zona Oeste del conurbano, Hurlingham tiene 33 barrios carenciados, Ituzaingó 18 y Morón 15.

El “problema del conurbano”: precariedad y desempleo

En este marco, los medios de comunicación, los voceros del gobierno y la oposición patronal no dejan de agitar el peligro del conurbano, y en particular de los pobres urbanos que ante esta epidemia del COVID 19 viven hacinados en casas precarias, sin agua potable, ni cloacas, ni servicios como gas y luz.

Además de ser precarias las condiciones de vivienda, también lo son las de empleo. Pues la mayoría de los trabajadores del conurbano son precarios o informales. Son parte de los que, según estimaciones de la consultora Analytica - forman el 64% de los aproximadamente 19 millones de trabajadores de la Argentin. Unos 12,1 millones de personas, que están en riesgo de perder sus empleos.

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Dentro de ese grupo "en riesgo", hay un subgrupo de "muy alto riesgo", unos 5,5 millones de personas que se desempeñan fundamentalmente como trabajadores informales, monotributistas y autónomos. En este universo, se cuentan, sigue el informe, tres millones de trabajadores "no registrados ni bancarizados", un millón y medio de monotributistas, medio millón de trabajadores de casas particulares y otro medio millón de trabajadores autónomos.

Esto no es nuevo, es el mismo capitalismo

Las condiciones mencionadas son estructurales. La crisis por la pandemia del Conoravirus lo que hace es volverlas más evidentes. Ya Engels en 1845 decía en “La situación de la clase obrera en Inglaterra”: “En cuanto a las grandes masas obreras, el estado de miseria e inseguridad en que viven ahora es tan malo como siempre o incluso peor. El East End de Londres es un pantano cada vez más extenso de miseria y desesperación irremediables, de hambre en las épocas de paro y de degradación física y moral en las épocas de trabajo. Y si exceptuamos a la minoría de obreros privilegiados, la situación es la misma en las demás grandes ciudades, así como en las pequeñas y en los distritos rurales. La ley que reduce el valor de la fuerza de trabajo al precio de los medios de subsistencia necesarios, y la otra ley que, por regla general, reduce su precio medio a la cantidad mínima de esos medios de subsistencia, actúan con el rigor inexorable de una máquina automática cuyos engranajes van aplastando a los obreros.”

Y más recientemente Davis en “Planeta de ciudades-miseria. Involución urbana y proletariado informal” decía” “los barrios marginales se están convirtiendo en el modelo para las ciudades del futuro, que, en lugar de estar hechos de vidrio y acero como lo previeron las generaciones anteriores de urbanistas, en su lugar se construyen en gran medida de ladrillo crudo, paja, plástico reciclado, bloques de cemento y chatarra ". Esto se debe, según él, “en gran parte a la "reestructuración neoliberal de las economías urbanas del Tercer Mundo que ha ocurrido desde fines de la década de 1970", lo que quiere decir que es culpa del Banco Mundial y el FMI”. Y agregaba “En efecto, el capitalismo neoliberal ha multiplicado exponencialmente el famoso arrabal de Tom-All-Alone de La casa desolada, de Dickens. Los residentes de áreas urbanas hiperdegradadas constituyen un asombroso 78,2 por 100 de la población urbana de los países menos desarrollados y al menos un tercio de la población urbana global. Extrapolando las estructuras de edad de la mayor parte de las ciudades del Tercer Mundo, por lo menos la mitad de la población de las áreas urbanas hiperdegradadas tiene menos de veinte años”

Un plan integral para acabar con esta crisis

Desde el PTS en el Frente de Izquierda venimos planteando una serie de medidas de emergencia para atacar esta pandemia y sus consecuencias sobre la clase obrera y el pueblo trabajador. Este plan es parte de un programa anticapitalista y socialista que tiene que imponer la clase trabajadora y el pueblo pobre desarrollando la organización en los lugares de trabajo, en los barrios y asentamientos de manera Independiente del gobierno y los partidos patronales.

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En el terreno de la vivienda proponemos: Un Plan de Obras Públicas, infraestructura y viviendas populares bajo gestión de los trabajadores y las organizaciones barriales. Basado en impuestos progresivos a las grandes fortunas y en la expropiación sin pago de las construcciones ociosas en manos de especuladores, las propiedades de la Iglesia y de las grandes fortunas. Derogación de los códigos urbanos que sirven al capital financiero e inmobiliario. Prohibición de desalojos. Que el alquiler no supere el 20% del salario. Establecer un máximo de un mes adelantado, más datos personales como únicos requisitos para alquilar una vivienda. Extender los contratos de 3 a 5 años. Créditos baratos para poder acceder a una vivienda digna, cuya cuota no exceda el 20% de los salarios. Urbanización de las villas y asentamientos en base a un plan de emergencia controlado por los trabajadores y vecinos.




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