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Red Internacional
La Izquierda Diario

Una osadía imprescindible para ir cicatrizando las venas abiertas de América Latina.

Lunes 29 de marzo | 19:30
La imagen corresponde al Festival Cultural Anti-Represivo en la ex Terminal de la Ciudad de San Luis con motivo del 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

"La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan, consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos". Con estas certeras, potentes y dolorosas líneas comienza Eduardo Galeano su célebre libro: Las venas abiertas de América Latina .

"Vine para conmemorar, para recordar", me decía una estudiante de Psicología, oriunda de Neuquén, quién también me decía: "Si me disculpa, no tengo ganas de hablar más, prefiero disfrutar del acto". "Disfrutar", me resonaba ese verbo en la mente. Claro, les contextualizo esas frases de la joven estudiante. Es que había asistido el 24 de marzo, con motivo del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, al Festival Cultural Anti-Represivo en la ex Terminal de la Ciudad de San Luis.

Es que como ya he dicho en otra entrega, este 24 de marzo no era un 24 de marzo más. Tras la pandemia y las medidas de aislamiento obligatorio, que hicieron que el 24 de marzo del 2020 no se pudiera - como la tradición de las organizaciones sociales en lucha manda - no se pudiera salir a movilizar a las calles. Este 24 de marzo nos regaló la posibilidad de elegir, por un lado, bajo la invocación de la "santa prudencia", quedarnos en casa, o bien, por otro lado, bajo la invocación de la "non sancta osadía", salir a las calles.

Me van a tener que disculpar la aparente digresión del inicio, es que si bien la fecha conmemorativa refiere principalmente al infausto Proceso de Reorganización Nacional, inaugurado por la Dictadura Cívico-Militar ese 24 de marzo de 1976, si de construir memoria se trata, en América Latina se viene dando una recurrente continuidad histórica desde esos lejanos episodios que tuvieron como protagonistas a unos aventureros marineros allá por el 1492. Una continuidad histórica de apropiación de territorios y de saqueo y contaminación de sus recursos que se prolonga hasta nuestros días.

Como les referenciaba, el Acto Anti-Represivo fue convocado y organizado por la Corriente Obrera Revolucionaria (COR), el Frente Popular Darío Santillán (FPDS), el Nuevo MAS, el Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS) y el Partido Obrero Tendencia (PO-T). Otras organizaciones, como La Bulla (Comunicación Alternativa) y Socorro Rosa San Luis, así como activistas y militantes independientes, fueron adherentes a la sentida y compartida actividad cultural.

El acto fue convocado bajo la consigna: "Contra la impunidad de ayer y de hoy"; "Ni olvido, ni perdón, ni reconciliación"; "No más Terrorismo de Estado"; "Contra el ajuste y la represión"; "30.400 compañerxs desaparecidxs, ¡Presentes!".

Concurrí con la intención de rescatar en principio las voces de los oradores del acto y, además, rescatar las otras voces, no menos relevantes, de los asistentes al acto. Sin embargo, ese “Si me disculpa, no tengo ganas de hablar más, prefiero disfrutar del acto", me hizo repensar y reformular la intencionalidad originaria, y decidí buscar un lugar para sentarme y observar.

Es que, observando, fui comprendiendo que ese "disfrutar" se correspondía con la afortunada decisión de no quedarse en casa y de salir a las calles, decisión que se dio en todo el territorio del país. Decisión de celebrar la Construcción de Memoria . Un acto cultural acometido en un espacio al aire libre, o sea, un acto megacultural a cielo abierto, no contaminante, sustentable, sostenible desde la resistencia cultural.

Pude observar una gran presencia de la juventud, desde jóvenes familias, concurriendo con sus hijos bebés, con sus hijos jugando en las hamacas, con otros hijos jugando a la pelota o simplemente correteando por el pasto seguidos del correteo de sus mascotas. Me llamó la atención la postura de una de las niñas (de unos 10 años) que subida a un poste de caño, desde la altura, con rostro de abstraída curiosidad, observaba y observaba. Desde ya, también hubo presencia de adultos y de algunos adultos mayores.

Festival al que no le podía faltar una cuequita interpretada por una banda juvenil y cantada por una joven portadora de una voz encantadora y, a la vez, de una potencia sonora y decidora. Otras expresiones artísticas se sucedieron, entre expresiones de actuación individual a actuaciones colectivas, desde expresiones musicales a relatos testimoniales, relatos denunciadores de esas desapariciones perpetradas por los responsables directos del Golpe del ’76 y de sus cómplices.

Observación interpelada desde la intervención de una persona sentada a unos exactos 2 metros de distancia de mi cuerpo, quién me comentara: "Aquí está lindo, es mejor que en la plaza, aquí la gente se puede sentar en el pasto". No podía quedarme solo con esas palabras y le pregunté si asistía a los actos del 24 de marzo. Me contestó que sí, que le gustaba asistir a estos actos, que era importante recordar, conocer, educarse, que hasta para construir una casa hay que usar la inteligencia. Seguidamente me comenta que es un trabajador de la construcción, que trabaja de manera independiente con otros compañeros. Ese conocer, ese educarse de boca de ese trabajador (de unos 65 años), vino a confirmar una tesis mía que, parafraseando a Macedonio Fernández, dice: "No toda verdad es la de los ojos académicos". Conservando la distancia social, seguimos disfrutando del acto cultural, desde las mencionadas expresiones artísticas como también desde las intervenciones de los varios oradores que cual emuladores de los oradores de la Revolución de 1810, en general, concordaron en manifestar las siguientes demandas y reivindicaciones:

"Por el triunfo de todas las luchas obreras y populares"; "Cárcel común y efectiva a los genocidas y sus cómplices civiles y eclesiásticos"; "No al ajuste de los Gobiernos y el FMI"; "No al pago de la deuda externa"; "Libertad a las presas y presos políticos. Desprocesamiento de las y los activistas y militantes"; "Basta de gatillo fácil"; "Repudio absoluto a los ataques y a las acciones neonazis y neofascistas que vienen ocurriendo en San Luis y a nivel nacional"; "Vacunas contra el COVID-19 y salud para todes"; "Basta de femicidios. El Estado, sus Gobiernos e instituciones son responsables"; "Justicia por Florencia Magalí Morales"; "Repudio absoluto al fallo reaccionario de la Justicia puntana contra la implementación y aplicación del aborto legal".

Observando también la omnipresencia de tantos mates como de asistentes al acto, y no pudiendo resistir la tentación, es que antes de la finalización del encuentro me retiré, silbando bajito hacia mi casita para así disponerme a repensar el armado de esta entrega degustando unos amargos con tortas fritas.




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