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Red Internacional

Tras desarrollarse asambleas en las distintas departamentales de la Provincia, el pasado lunes se aceptó la oferta efectuada por Kicillof, que el gremio presentó como "superadora" a pesar de estar por debajo de las proyecciones de la inflación anual. Algunas conclusiones.

Julia PeñalbaTrabajadora social

Martes 22 de marzo | 22:55

Luego de una convocatoria tardía a paritarias y un primer ofrecimiento rechazado en la misma mesa de negociación, el pasado lunes, por decisión de la mayoría de las departamentales, se aceptó la propuesta salarial para los judiciales de la provincia de Buenos Aires.

La misma consiste en un incremento salarial total sobre los básicos que alcanzaría en septiembre el 40%, en 3 tramos de: 16% en marzo, 10% en julio y 14% en septiembre, conjuntamente con un incremento en la bonificación especial / gastos funcionales de 2,7% a septiembre, llevando la misma de 52.7 % a 55.4%, abonado en 2 tramos (marzo 2%, y septiembre 0.7%). Además, se ofreció una cláusula de “seguimiento de inflación” y reapertura en septiembre.

Una propuesta insuficiente, si se tiene en cuenta que las cifras oficiales estimaron un alza mensual de 4,7% en febrero de 2022, con una variación interanual de 52,3%. Es decir, una oferta rechazable, incluso si hubiese sido en una sola cuota. Pero, además, es una propuesta que no resulta retroactiva a los meses enero y febrero, y que se otorga en plazos que implican, ya desde hoy y hasta llegar a septiembre, pérdida notoria de salario, que ya venía muy por detrás de la inflación. Una vez más, los bolsillos de las y los trabajadores continúan afectados. Las cláusulas de seguimiento de inflación y las de reapertura en septiembre son conocidas promesas que se incumplen. En una situación de escalada inflacionaria como esta, la única garantía de no perder poder adquisitivo es que el salario sea indexado mensualmente a la inflación.

Haciendo los deberes del FMI

Estos cierres de paritarias a la baja que Kicillof viene imponiendo con la complicidad de las conducciones sindicales en docentes, estatales y judiciales son a medida del plan económico del FMI.
Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que viene a traer más ajuste al pueblo trabajador, mientras los grandes grupos económicos continúan enriqueciéndose.
La inflación y los salarios a la baja, son la vía de ajuste, para que al gobierno le cierren las cuentas que le prometieron al Fondo.
La plata está, pero lejos de ir para el pueblo trabajador, se va para los pagos de una deuda ilegitima y fraudulenta. Prioridades.

AJB: nueva conducción, viejas mañas

El secretario general de la AJB ha declarado las últimas horas “…valoramos como muy importante este primer acuerdo paritario, que nos permite en un escenario económico muy difícil llevar cierta certidumbre a nuestros compañeros y compañeras…”

Lejísimos de ello, en realidad nos encontramos en un contexto de mucha incertidumbre y preocupación, en el que los sueldos siguen deteriorándose, con cientos de compañeros por debajo de la línea de pobreza.

Lamentablemente año tras año los judiciales vemos cómo la conducción de nuestro gremio promueve la aceptación de paritarias a la baja, desalentando cualquier lucha colectiva. Las conducciones cambian, la subordinación a los gobiernos de turno, no.

Este año tanto en judiciales como en el resto de los gremios oficialistas, se vienen presentando acuerdos paritarios por debajo de la inflación como maneras de “llevar certidumbre”. SUTEBA, ATE y la AJB vienen siendo de gran ayuda para que el gobierno de Kicillof sea el mejor alumno del Fondo.

En Judiciales, la nueva conducción ya demostró que su rol es poner al sindicato al auxilio de los planes del gobierno.

De igual manera, representantes de la antigua conducción verde/naranja, manifestaron que había que aceptar la propuesta y preparar una lucha "para julio, cuando quedemos 5 puntos por debajo de la inflacion" (SIC).

Los trabajadores judiciales tenemos que organizar la bronca que se empezó a ver en las asambleas, para enfrentar el ajuste que venimos soportando hace años y que se va a profundizar con este nuevo acuerdo con el Fondo.

Asimismo, debemos impulsar formas de organización democráticas, como el cuerpo de delegados, que permitan la circulación de información, en relación a cada situación que vivimos en nuestros lugares de trabajo, con un claro objetivo de garantizar la participación de todas y todos en los espacios sindicales, llevando adelante nuestras demandas.

La bronca y la fuerza para enfrentar este ajuste brutal esta, en todos los sectores de trabajadores que somos sostén de hogar y no estamos dispuestos a dejar pasar esta estafa brutal. Venimos de movilizar contra esta gran este pacto de sumisión al FMI. Tenemos el gran desafío de lograr que trabajadoras/es de todos los sectores, desde ya con nuestras compañeras y compañeros tercerizadas/os, e inclusive con todos aquellos sectores desocupados que se encuentran luchando por trabajo genuino, tierra y vivienda, nos organicemos contra el ajuste brutal que comienza a imponerse, y mostrar que las fuerzas las tenemos las y los trabajadores, y las vamos a imponer en las calles.




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