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Red Internacional

Desde el 7 de diciembre el adiestrador de perros está preso en Mendoza. Con una participación clave en casos como los de Facundo Castro, Micaela Ortega, Aracelli Fules, Marito Salto y otros, se lo acusa de “plantar pruebas” en la causa por la búsqueda de Viviana Luna, desaparecida en 2016. “Quiso desviar la investigación”, dicen el fiscal Pirrello y la jueza Gardey. La defensa asegura que no hay pruebas que demuestren algo. Ya cayó una causa por "estafa" ante la falta de evidencias. Pero el perito está a un paso de ir a juicio. Acá, un pantallazo de una causa con olor a mensaje.

Daniel Satur@saturnetroc

Lunes 18 de abril | 09:12
Foto Diario San Rafael

Como ya informó La Izquierda Diario , desde el 3 de diciembre el adiestrador de perros y perito especializado en hallar restos humanos Marcos Herrero está detenido en Mendoza, en una causa abierta por el fiscal Gustavo Pirrello, titular de la Unidad Fiscal de Homicidios y Violencia Institucional de la provincia. Allí se lo acusa de los delitos de “falsa denuncia”, “falso testimonio”, “usurpación de títulos” y “encubrimiento”.

Vale recordar que el fiscal también estaba muy interesado en acusar a Herrero de “estafa” en perjuicio de la familia de una mujer desaparecida, pero ese cargo ya cayó tanto por falta de pruebas como por la negativa de la propia familia de acusar al perito.

Según las acusaciones del fiscal, Herrero (que con los hallazgos de sus canes tuvo participación determinante para resolver varias causas de trascendencia nacional), intervino en el caso de la desaparición de Viviana Luna para desviar la investigación a través del “plantado” de restos óseos en dos rastrillajes hechos en la localidad mendocina de Potrerillos.

Vale recordar que Luna (47 años) desapareció el 7 de diciembre de 2016 tras salir de su casa, en ese pueblo cuyano, para una entrevista de trabajo. El Poder Judicial lleva cinco años y medio sin darle a la familia una sola explicación de qué le pasó a Viviana, cómo y por qué desapareció y, menos aún, quiénes son los responsables de que no se sepa nada de ella. Por eso la familia de la mujer (a excepción de su expareja) denuncian la inacción de jueces y fiscales, a la vez que califican como una “causa armada” el proceso abierto contra Herrero.

También es importante tener en cuenta que todos los delitos por los que se acusa a Herrero son excarcelables, es decir que por la expectativa de pena podría no estar detenido. A su vez, por su alta exposición pública y por el nivel de “seguimiento” que le hace el Estado desde hace años, el adiestrador tiene muy poco margen de maniobra para intentar fugarse o entorpecer la investigación, que son los dos motivos legales para justificar una prisión preventiva. Sin embargo, Herrero lleva más de cuatro meses tras las rejas del penal de San Felipe.

La “investigación” de los supuestos delitos de Herrero está en manos del fiscal Pirrello y la causa se tramita en el Juzgado Penal Colegiado 2 a cargo de la jueza Mariana Gardey. La familia del perito denuncia que en todo este tiempo el Poder Judicial no llamó a testigos que podrían aportar pruebas de su inocencia (desde la propia familia de Viviana Luna, incluyendo a su expareja, hasta quienes intervinieron en sus múltiples hallazgos, incluyendo policías y funcionarios judiciales de otras jurisdicciones). Y afirman que tampoco produjo nuevas pruebas que lo incriminen, con lo que la situación del hombre de Viedma es, para ellos, producto de una “persecución” por su trabajo positivo en causas (de todo el país) donde estaban involucrados sectores del poder policial, político, económico y judicial.

Un mes de detención “ilegal”

Hasta la semana pasada Herrero llevaba más de un mes detenido de forma irregular, ya que el 6 de marzo se habían vencido los tres meses de prisión preventiva. Por eso su defensa, encabezada por la abogada Julieta Lavarello, había presentado un habeas corpus exigiendo su libertad, pero el planteo fue rechazado por la jueza Carolina Colucci (del Juzgado Penal Colegiado 1) y, tras una apelación de Lavarello, nuevamente rechazado por el juez de Apelación (segunda instancia) Ezequiel Crivelli.

Colucci ya rechazó varios pedidos de la defensa de Herrero, tanto respecto a la producción de pruebas como a su situación procesal. A principios de marzo la defensa llegó a presentar una denuncia ante el Procurador General de la provincia, Alejandro Gullé, que hasta el momento tampoco fue respondida. Básicamente se oponen, por un lado, a la elevación a juicio de la causa, en virtud de considerarlo una arbitrariedad ante la inexistencia de elementos de prueba que lo ameriten. Por otro lado, remarcan que la situación de “detención ilegal” en la que está Herrero hace imposible convalidar la continuidad del expediente.

Pero nada de eso fue tenido en cuenta y finalmente el 6 de abril, en una audiencia convocada por la jueza Gardey a pedido de la Fiscalía, se le rechazó a la defensa cualquier planteo (incluyendo el de prisión domiciliaria) y se dictó tanto la elevación a juicio como la prórroga de la prisión preventiva. La defensa de Herrero ya apeló a la decisión de la magistrada de convalidar la elevación a juicio.

La jueza Gardey acompañó sin matices todo lo planteado por el fiscal Pirrello. Si bien no está al frente de la investigación y en teoría debe evitar cualquier opinión antes de firmar un fallo, fuentes del caso aseguran que ella dice estar “segura” de que Herrero fue a Potrerillos directamente a plantar pruebas “para desviar la investigación” sobre la desaparición de Luna.

¿Qué está probado?

Uno de los fundamentos del fiscal para sostener su hipótesis se basa en un informe pericial que obtuvo a poco de iniciada la causa respecto a los restos óseos que Herrero halló en un hotel abandonado de Potrerillos. El informe está firmado nada menos que por Miguel Marino, director del Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizadas del Ministerio Público Fiscal de Mendoza. Allí se plantea (aunque con expresiones ambiguas y sin definiciones excluyentes) que habría cierta compatibilidad entre los huesos hallados en Potrerillos y los hallados por el mismo Herrero en Río Gallegos.

Más allá de la firma de Marino, la defensa tiene muchas dudas sobre ese análisis genético de los restos óseos hallados por los perros. De hecho la Fiscalía hasta el momento nunca volcó en el expediente información certera sobre los perfiles comparados, especialmente lo supuestamente indubitable de la semejanza genética entre huesos encontrados a 2.800 kilómetros de distancia unos de otros. Podría pensarse que así le está impidiendo a Herrero la posibilidad de que obtenga elementos para su defensa a partir de la intervención de un perito genetista de parte.

Hay un hecho no menor, que juega a favor de Herrero. Ni él ni los familiares de Viviana Luna que lo acompañaron en sus rastrillajes dijeron nunca que los huesos hallados por su perro eran de la mujer buscada, sino que los pusieron a disposición del Poder Judicial para que fueran analizados. La propia familia de Luna relató que, al momento de llegar al lugar rastrillado, el fiscal Pirrello los apartó a ellos y al perito y les impidió observar sus diligencias. Por eso Herrero sospecha del informe genético.

Andrea Tolosa, su compañera, dice a este diario que “si esos huesos no son de Viviana Luna, a lo sumo se deberían desestimar como de interés para la causa, pero no acusar a Marcos de plantar pruebas ni mucho menos de pretender desviar la investigación de la búsqueda de Luna”.

La defensa de Herrero le planteó al fiscal que, por más que él diga un montón de cosas para instalar su hipótesis en la opinión pública, no hay ninguna prueba de que Marcos haya plantado esos huesos. Saben que el fiscal infiere supuestas acciones irregulares del perito a partir de la declaración testimonial de Laura Ballester y audios de llamadas y mensajería donde ésta supuestamente dice haber visto “que Marcos plantaba pruebas”.

Ballester es una de las integrantes del grupo mendocino de perros de rescate Kunti K-9, integrado por más de una decena de personas de las que Herrero fue instructor y colaboraron con él en los rastrillajes mendocinos. De todo el grupo, ella fue la única testigo que declaró contra Herrero. Del resto no sólo nadie declaró en contra sino que todos hablaron bien del accionar de Herrero e incluso se acercaron a la familia del perito para explicarles que no tenían ninguna sospecha ni nada contra él.

Según pudo reconstruir la defensa a partir de varios testimonios, los audios de Ballester habrían sido grabados a propósito, con el fin de ser incorporados al expediente por el fiscal Pirrello. De allí que, después de escuchar a su abogada, la familia de Herrero está confiada en que no puede esperarle otro destino que el sobreseimiento. Y si finalmente logran llevarlo a juicio, la absolución. Creen que si en los cuatro meses de detención la Fiscalía no presentó nuevos elementos que pudieran afianzar su hipótesis, llegado el juicio no habrá más que exigir la nulidad del proceso por todos los “horrores jurídico-legales” que tiene el expediente.

Tolosa dice que la única “prueba” indiscutida que produjo la Fiscalía fue el rechazo de la familia de Viviana Luna a acusar a Herrero de “estafa”. Ése es uno de los delitos por los que el fiscal Pirrello imputó al perito, pero al no contar con el aval de los supuesto estafados, se quedó acusando en soledad y terminó dictando el sobreseimiento. “Lo único que hasta ahora se va demostrando es un ensañamiento de los funcionarios judiciales hacia Marcos”, sentencia.

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Algunos de los casos que Herrero ayudó a resolver: Micaela Ortega, Facundo Astudillo Castro, Marito Salto, Araceli Funes y Carlos Rubillar
Algunos de los casos que Herrero ayudó a resolver: Micaela Ortega, Facundo Astudillo Castro, Marito Salto, Araceli Funes y Carlos Rubillar

Apoyos

Como ya informó La Izquierda Diario, Marcos Herrero recibió el apoyo incondicional de las familias de Micaela Ortega, de Araceli Fulles, de Facundo Castro, de Marito Salto y otras en las que el trabajo del perito y sus perros fue determinante para hallar cuerpos y evidencias de crímenes sobre los que parecía posarse la impunidad del poder.

Herrero también está recibiendo apoyo desde Río Gallegos de parte de la familia de Marcela López, la mujer desaparecida en mayo de 2021 y para cuya búsqueda contrataron al perito y sus canes. Al igual que en el caso de Luna, en diversos rastrillajes los perros encontraron fragmentos de esqueleto que, si bien fueron descartados como pertenecientes a la buscada, la familia le reclama al Poder Judicial que se analicen a fondo para determinar de quién son.

Las hijas de López se ofrecieron como testigos para relatar cómo trabajó Herrero en Santa Cruz, dando fe de que todo lo hizo con testigos presenciales y con el seguimiento de funcionarios judiciales y policías, lo que demostraría la nula posibilidad de que el perito hubiera plantado algo allí. Menos aún huesos que también plantaría meses después en Potrerillos.

La familia de Herrero agradece esos apoyos, además del la familia de Viviana Luna, tanto como lamenta que determinados organismos de derechos humanos a los que acudieron les hayan retaceado solidaridad y colaboración. Andrea Tolosa asegura que hay organismos que “podrían intervenir” en favor de la liberación de Marcos pero hasta ahora “dieron la espalda”. Ni hablar de la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro (de donde es Herrero), donde le dijeron que no podían intervenir por el momento salvo que la situación “pase a mayores”.

Tolosa transita estos meses convencida de la inocencia de su compañero, pero a la vez está tensionada por el devenir de una causa en la que, confiesa, no saben qué novedades pueden aparecer mañana. Además se siente hostigada por el fiscal Pirrello, quien irónicamente ha llegado a ponerle “me gusta” a posteos realizados por ella en la cuenta de Instagram “Libertad a Marcos Herrero”.

Consultada para esta nota, dijo que ella no defiende a Marcos porque es su esposo y padre de sus hijos, sino porque “desde el día uno” ella conoce “la forma en la que trabaja y cómo preparó durante años a sus perros. Sé que nunca hizo nada oscuro, todo lo contrario, más de una vez le quisieron para que se callara, cuando las personas desaparecidas fueron víctimas del narcotráfico, por ejemplo, y él siempre me dijo que a sus hijos él no los iba a alimentar con ‘plata sucia’. Yo sé quién es Marcos Herrero y sé cómo se comprometió durante más de veinte años con las búsquedas. En ningún momento se le ocurrió ser corrupto. Todo lo contrario”.

La palabra de Herrero

Precisamente en esa cuenta de Instagram se puede encontrar una conversación grabada el martes 5 de abril entre Herrero, su compañera Andrea y el periodista Nazareno Rovellio, director del sitio PosData.ar. Allí el perito se toma su tiempo para responder a las acusaciones del fiscal Pirrello y para reflexionar por qué se ve obligado a vivir esta situación.

Entre las definiciones más relevantes, el perito afirma que la primera vez que trabajó en el caso, “sin estar imputado de nada” y luego de encontrar los restos óseos, “llegó el fiscal Pirrello y me dijo que en ese momento ‘se terminaban mis instigaciones’ y me dio a entender que el Gobierno iba por mí”. En ese sentido dijo que si le llegara a pasar algo, a él o a su familia, hace “responsables al jefe de la Policía de Río Negro, al ministro de Seguridad, a la actual gobernadora, a mis compañeros de la Unidad de Canes que me amenazaron y, por supuesto, al entorno judicial de Mendoza”.

Recordó que el Poder Judicial mendocino “mandó a pedir un informe sobre la causa de Facundo Castro, donde dice que yo posiblemente habría plantado pruebas. Además de que todo lo que encontramos en esa causa está filmado, yo trabajé junto a la Policía Federal y Gendarmería. La madre de Facundo, Cristina, me llamó para decirme que el nuevo juez de la causa confirmó que todos lo que yo hice en esa causa será tomado en cuenta y no serán dejados de lado. Otro tanto hizo con el caso de Marito Salto, donde los elementos ya fueron analizados, donde hay personas detenidas y un juicio en curso”.

Herrero denuncia “una manipulación judicial” sobre él. “En las propias audiencias me decían ‘Herrero es culpable, es un manipulador, un mentiroso, es un peligro para la sociedad’ y demás acusaciones. Decían delante mío que yo había hecho detener y condenar a muchas personas por mis mentiras y pruebas plantadas, y hasta que yo había tergiversado la desaparición de muchas personas”.

Y destaca que en Río Gallegos encontró restos óseos “que no eran de Marcela López pero sí de mujer. El perito oficial de la Policía de Santa Cruz confirmó ante la familia de Marcela, sus abogados y ante mí que eran de una mujer de aproximadamente 38 años y con una data de muerte de cinco a siete años. Hay otra desaparición en Santa Cruz, de hace unos seis años, de una mujer trans de apellido Chocobar. La misma Justicia de Santa Cruz le dijo a la familia Chocobar que, como biológicamente los restos eran de mujer, no podían hacerle el examen de ADN para saber si se trataba de Chocobar. Es increíble que hasta el día de hoy no se conozca el perfil genético de las placas dentarias de ese hallazgo y que eso le sirva a la justicia mendocina para culparme de plantar dos restos óseos de hombre, uno en Río Gallegos y otro en Mendoza”.

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La familia de Marcela Chocobar confirmó que la Fiscalía les negó el cotejo de ADN de los restos hallados por Herrero porque éstos pertenecían biológicamente a una mujer. También se pusieron a disposición como testigos en favor de Herrero. Sin embargo, el fiscal Pirrello nunca las llamó a declarar y se apresuró a pedir la elevación a juicio de la causa.




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