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Cómo se explica el poder de Eduardo Cunha en la actual coyuntura política brasileña

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, implementó una vez más una maniobra de dudosa legalidad. Repitiendo lo que ya había hecho cuando se puso en votación el financiamiento privado a las campañas partidarias, logró hacer votar por segunda vez la reducción de la mayoría de edad penal, luego de haber sido rechazada 24 horas antes, con pequeñas modificaciones.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Martes 7 de julio de 2015 | Edición del día

Diariamente el diputado chantajea al gobierno de Dilma, desprecia a sus críticos, propone segundas votaciones, parece todopoderoso. ¿Cómo se explica que un político poco conocido, incluso en su estado natal Río de Janeiro, alcance tamaña prominencia y pareciera “mandar” en el país? ¿Qué explica el ascenso de Cunha?

¿Es solo astucia individual?

La comparación de Eduardo Cunhca con el personaje de Kevin Spacey en la serie House of Cards, que ilustra este artículo, viene siendo hecha por muchos. Pero tal como aquel personaje no podemos atribuir todo el poder del presidente de la Cámara a su reconocida astucia. Evidentemente Cunha, como el Underwood (protagonista) de la serie, se distingue por un buen “kit” de astucias, de las más sórdidas, y cuántos analistas no pagarían por oír los planes de Cunha en aquellas confesiones para la cámara que aparecen en la serie.

Cunha es un político habilidoso, entrenado en las maniobras de la politiquería. Comenzó su carrera política como tesorero en Río de la campaña presidencial de Collor, luego fue agraciado con la presidencia de la empresa estatal TELERJ por designación de nada menos que PC Farias (tesorero de Collor, asesinado a tiros En esa importante empresa estatal de telecomunicaciones actuó preparando las condiciones de su privatización. Desde entonces fue construyendo su camino bajo la sombra de figuras muy influyentes hasta llegar a liderar la bancada del PMDB en la Cámara de Diputados desde 2012 a 2013 (es decir, negociaba las medidas de gobernabilidad de Dilma). En la actualidad está emergiendo como una figura de importancia central en la política nacional.

Estas maniobras y trayectoria no diferencian a este diputado de muchos otros en esa cueva de bandidos, votaciones contra los trabajadores y el pueblo, interminables escándalos de corrupción como es el Congreso Nacional. De tantos “Cunhas” ¿por qué es éste el que cobra notoriedad? No son exclusivamente sus "atributos individuales" los que explican el fenómeno.

¿Ofensiva conservadora?

La primera respuesta, de carácter no individual, sobre las habilidades de Cunha que muchos analistas y militantes plantean para explicar la emergencia de este diputado sería la existencia de una supuesta ofensiva conservadora, de la que Cunha sería un representante y agente.

Esta definición, con la que disentimos, es funcional al petismo (PT) porque oculta que este mismo e innegable conservador era ya el líder del principal partido aliado al gobierno durante el primer mandato de Dilma. Oculta además que Marco Feliciano (reaccionario pastor de la bancada evangélica) asumió la Comisión de Derechos Humanos en 2013 en acuerdo con el PT y muchos otros casos en los que el mismo PT cedió o ayudó a sus aliados conservadores a ganar mayores posiciones institucionales.

Con argumentos sobre un supuesta “ofensiva conservadora” y de que el “problema es el Congreso”, el PT intenta colocarse por fuera y crear un relato de que las Jornadas de Junio abrieron esta ofensiva. Sin embargo, todos sabemos que durante estas jornadas la protesta contra los elementos más conservadores en el régimen y el gobierno también se hicieron sentir.

Sin embargo, si prestamos atención a las votaciones que se vienen dando en el Congreso, obtendríamos una imagen cercana a la de una ofensiva conservadora, de la que sus principales símbolos serían el proyecto sobre la “Cura Gay”, propuesto por un aliado de Dilma antes de Junio de 2013, pasando por la reducción de la mayoría de edad penal y recientemente una serie de medidas contra los trabajadores, la mayoría de ellas originadas en la Casa de Gobierno, como son las Medidas Provisorias (MP-Decretos) 664 y 665.

Esta supuesta ofensiva conservadora choca con la impresión que todos tuvimos de la lucha de clases en el país después de junio de 2013. Las demandas de Junio -sociales y democráticas- no fueron atendidas por el gobierno de Dilma ni por los parlamentarios del PT. Sintieron más miedo a las movilizaciones de Junio, pues avizoraron que era contra ellos, que a los conservadores. Como Junio no avanzó y no existen vacíos en política, los conservadores aprovecharon esta contradicción -un movimiento que no cambió nada y el petismo sin ni siquiera reaccionar para dialogar con lo que sucede en la calles- , y de este modo pasaron al frente en la coyuntura política.

¿Cómo se pasó del cuestionamiento a la policía en 2013 a un seguidismo a las fuerzas represivas, expresado en el tema de la reducción de la mayoría de edad penal? Las acciones del PT y del gobierno de Dilma, por omisión o por capitulación, dieron un triunfo por “WO” a los conservadores. Este movimiento por derecha para negociar medidas contra la juventud queda claro cuando el PT y el gobierno abren mano de una oposición firme a la reducción de la mayoría de edad penal negociando medidas represivas y adoptando el proyecto de Serra (PSDB), que aumenta el tiempo de reclusión en hasta 10 años.

En el campo “económico y de los derechos”, se da lo mismo. La CUT y una autodeclarada izquierda del PT se oponen a los cambios en el sistema previsional, pero ahora todos asumieron las modificaciones como bandera. Es decir, se pierden batallas sin siquiera darlas; asumen posiciones que teóricamente serían de los conservadores, de los tucanos (PSDB). Este “giro” del gobierno y de los parlamentarios no es acompañado por un giro similar en la juventud y la clase trabajadora. Por el contrario, crece la insatisfacción y el desprestigio de todas las instituciones, centrado en el gobierno de Dilma.

Cómo fue que el PMDB se hizo tan poderoso y lo que esto implica para el régimen político es otro aspecto crucial de la reflexión que ayuda a entender a este Underwood fluminense.

Crisis del PT, débil fortalecimiento del PSDB y espacio político

El principal factor que explica cómo este astuto político ganó protagonismo es la crisis del PT y del gobierno de Dilma. Golpeado por las Jornadas de Junio, después de ser electo en apretadas elecciones, y sufriendo un enorme desgaste a partir de las medidas de ajuste que está implementando y las denuncias diarias de corrupción, el PT cedió cada vez más a la única forma de sustentarse en el poder sin enfrentarse con este régimen: más "fisiologismo", o sea, más política oportunista sin acuerdos ni principios.

El PSDB que junto al PT es otro pilar de régimen brasilero, se fortaleció en las últimas elecciones pero no lo suficiente como para imponerse. Presionado entre mostrarse más “social” para conquistar parte del electorado antes identificado con el PT y una nueva derecha, permanece preso en debates internos sobre cuánto avanzar y cuánto conciliar. Y más, no se arriesga en ninguna maniobra que no pueda acordar con el PT y el PMDB, de quienes también dependería si quisiera gobernar.

Es en este “empate” entre la crisis del PT y del gobierno y el débil fortalecimiento del PSDB que emerge el PMDB de Eduardo Cunha. Los débiles resultados electorales del PMDB paulista, liderado por el vicepresidente Temer y el ostracismo de la principal figura del PMDB carioca, el ex gobernador Sérgio Cabral, abrieron espacio a este representante del bajo clero, del "fisiologismo", de las privatizaciones y no solo del conservadurismo. Eduardo Cunha se preparó hábilmente para este papel, haciendo un doble juego en las elecciones de 2014, postulándose para el actual cargo en caso de que ganara Dilma o Aécio. Su “astucia”, sin embargo, solo puede emerger en esta coyuntura específica.

En un régimen fisurado -con las principales instituciones políticas (Ejecutivo y Legislativo) desgastados frente a la opinión pública- el único mecanismo “ordenador” de las diversas fracciones solo puede ser más "fisiologismo", más “pequeña política” (intrigas, intereses de grupos, etc. ) y un “sálvese quién pueda”. La novedad que introduce este nuevo presidente de la Cámara no es el ascenso de alguien del bajo clero, en pleno lulismo vimos a Severino Cavalcanti asumir la presidencia de la Casa, la diferencia es que ahora, fruto de la debilidad del resto de los actores quien parece dar las cartas es Cunha y en cierta medida, también Renán (PMDB) que preside el Senado.

Para la clase trabajadora y la juventud, el ascenso de un personaje hasta ahora desconocido como Cunha es señal no de una “imparable ofensiva conservadora” sino que tiempos más decisivos, de mayores enfrentamientos comienzan a plantearse. Este “empate” tiene que romperse. ¿Se romperá por acción de las elites, los conservadores o por la izquierda, los trabajadores y la juventud? Para romper el empate por izquierda es necesario derrotar no solo a los conservadores sino también a aquellos que los alimentaron durante todos estos años, el PT y todas sus maniobras por izquierda, como la creación del “Grupo Brasil”, que acaba de ser lanzado.







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