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BRASIL OPINIÓN

Brasil: cómo luchar contra el conservadurismo del Congreso

Iuri Tonelo

Campinas

Viernes 20 de noviembre de 2015 | Edición del día

En el caso de las mujeres, la politización es enorme, y en las últimas semanas se han organizado actos contra las medidas conservadoras del Congreso, en particular contra el Proyecto de Ley que recorta derechos (PL 5069), impidiendo que las mujeres puedan abortar en caso de violaciones a excepción que lo comprueben con un examen, e incluso deja en la ambigüedad el uso de métodos anticonceptivos como la pastilla del día después, entre otros puntos.

Una de las personalidades ultra conservadoras del Congreso y que ha sido protagonista en la defensa de esos proyectos es el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. Ese diputado representa lo peor, más conservador, más corrupto y despreciable de la política nacional. El repudio a ese político es amplio, y expresa que distintos sectores ya no están dispuestos a aguantar pasivamente lo que hacen y deshacen políticos como Cunha.

Alrededor de este debate y como forma de combatir esta política, se viene tejiendo una reivindicación impulsada especialmente por las organizaciones petistas, la consigna "Fuera Cunha", como parte de la "lucha contra el conservadurismo". Sin embargo, pareciera que esa forma de plantear la lucha presenta un límite fundamental. ¿Cuál es motivo por el qual los petistas vienen planteado "Fora Cunha"? ¿Cuál es la maniobra detrás de eso?

¿La lucha es realmente contra el conservadurismo?

Todos sabemos que no es Cunha el único conservador en el Congreso, sino que actualmente es gestionado por una serie de políticos conservadores, estando algunos ligados a bancadas como la evangélica, militares y ruralistas. Esto se expresa en la enorme base de apoyo a Eduardo Cunha, que se mantiene como presidente de la Cámara aun después del enorme escándalo de corrupción por las cuentas en Suiza, además de otros casos.

En este sentido, hay que demostrar la raíz conservadora de los proyectos que están siendo tocados, para saber exactamente cuál es el combate que hay que llevar adelante, y el ejemplo en boga, el Proyecto de Ley 5069 que quita derechos a las mujeres demuestra más profundamente el problema. Ese proyecto no fue creado solo por Cunha: entre los 13 autores del proyecto, incluyendo diputados del PSB, PDT, PSC, PSD, PTB, PRTB, PR, PSDB, PV y PP, está también el presidente del PT del estado de Rondônia, el ex diputado Padre Ton, que fue candidato a gobernador de Rondônia por el PT en las elecciones de 2014.

Entonces sería hasta ingenuo decir "Fora Cunha" como solución para combatir el PL 5960 (con esa cantidad de partidos y diputados como autores, ¡fuera los apoyadores!) si no fuese un problema de la realidad que el PT utilice ese odio legítimo a Cunha para ahorrar la figura de Dilma y los ajustes del PT, y esconder que este partido no solo participó de la elaboración del PL 5069 sino que criminaliza el aborto hace 13 años.

Es decir, ante la enorme polarización política entre el petismo y la oposición burguesa, el "Fora Cunha" solo sirve para generar un enorme fantasma, el conservadurismo, y esconder los enormes acuerdo espurios que el propio gobierno ha hecho con esos sectores, muchos de ellos partidos aliados del gobierno. La lucha real por los derechos de las mujeres pasa por cuestionar la política llevada adelante por ese conjunto de partidos, que han mantenido un alto grado de violencia contra la mujer en el país, alimentando una sociedad machista y conservadora, especialmente en un país con una presidenta mujer y luego de 13 años de gobierno del PT, han impedido el punto fundamental del proyecto, que es el derecho al aborto.

¿Cuál es el problema más de fondo que el "Fora Cunha" no resuelve?

La maniobra petista es aun más grave porque no solo encubre al PT y genera un enemigo externo, sino que termina por encubrir el enorme conservadurismo de todo el parlamento. Más aun, sirve para fortalecer al parlamento que está desprestigiado frente a la población, que ve diariamente la corrupción.

Hace ya algunas semanas (en algunos casos meses) que algunos diarios de los grandes medios han criticado a Eduardo Cunha e incluso enfatizado su salida. ¿Cómo se explica esto si esos mismos diarios tienen editoriales igualmente conservadoras? Porque la salida de Cunha ahora, sin el cuestionamiento a toda esta democracia degradada y el parlamento conservador que le corresponde, sería una excelente forma de lograr un poco más de legitimidad para el parlamento.

En lo fundamental, los parlamentarios tienen acuerdo con la necesidad de un ajuste fiscal. Ninguno de ellos aceptará desestabilizar la coyuntura de ajustes, ya que están unidos por esta política contra los trabajadores, las mujeres y la juventud. En lugar de Cunha, ¿quién entraría? ¿Otro conservador del PMDB?

La realidad es que "Fora Cunha" es una consigna extremadamente limitada, que le lava la cara al parlamento, porque concentra en la sola figura de Cunha, sin criticar al conjunto de la institución, y que significa en la práctica que otro político asumiría, posiblemente aplicando las políticas de ajuste, parte de los partidos dominantes que tienen en general una visión conservadora de temas como el derecho de las mujeres, la diversidad sexual, la reducción de la edad de imputabilidad penal, etc. El Frente del Pueblo sin Miedo, compuesto por la CUT, la Unión Nacional de Estudiantes, La Central de Trabajadores Brasileros, el Movimiento de Trabajadores Sin Techo, diputados del PDT y de Rede, incluso del PSOL, al levantar esta consigna sin mencionar el restante de los "poderes podridos", está al servicio de blindar el gobierno y disciplinar el odio a los conservadores. Ni que hablar del Frente Brasil Popular, que aglutina a todas las organizaciones que reivindican al gobierno.

Por eso estos frentes oficialistas tienen interés en transformar la lucha de las mujeres y otras importantes luchas que están ocurriendo en un "juego del gobierno y del petismo". No podemos dejar que instrumentalicen esta lucha de esta manera, haciendo blanco en Cunha para encubrir al PT y demás partidos dominantes.

La lucha debe partir de las movilizaciones en curso, cuestionar completamente la política nefasta que ese parlamento ha llevado a cabo, que permite que Cunha haga su juego proponiendo el PL 5069, la reducción de la edad de inimputabilidad y otras cuestiones conservadoras (que están todavía en el papel), mientras en la práctica ya viene siendo aplicado un grandioso ajuste contra los trabajadores, ajustando salarios, quitando derechos laborales, jubilatorios, generando despidos masivos, etc. Ese es el punto que unifica a todos, incluyendo el último acuerdo de Dilma y Cunha para mantenerse en el poder y conseguir alguna "gobernabilidad".

Necesitamos una respuesta de fondo para la crisis política del país

En primer lugar, es una lástima que políticos como Cunha, claramente involucrados en enormes escándalos de corrupción, tengan todavía todo tipo de privilegios. Terminar con esos privilegios es fundamental para modificar la estructura política del país: más aun en una coyuntura de despidos y reducciones salariales, los políticos deben ganar el mismo salario de un obrero, ya que dicen "gobernar para el pueblo".

Además, es fundamental que exijamos la revocabilidad completa e inmediata de los mandatos en la medida que van contra los intereses de los trabajadores y la población. Los políticos no pueden pasar cuatro años impunes en relación a sus actos, generando todo tipo de medidas contra la población, sin que eso pueda ser cuestionado y que pierdan sus mandatos.

Como decía Lenin en 1917, "completa eligibilidad y revocabilidad en cualquier momento de todos los funcionarios, sin excepción; reducción de su salario a los límites del ’salario corriente de un obrero’; estas medidas democráticas, simples y ’evidentes por sí mismas’, al tiempo que unifican la totalidad de intereses de los obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo".

Como parte de esta lucha, es fundamental que toda la degradación completa de la democracia brasilera sea cuestionada por una asamblea constituyente libre y soberana, impuesta por la movilización de las masas, de los trabajadores, de las mujeres y de la juventud, que puedan poner inmediatamente en el orden del día todos los intereses y derechos de las mujeres y de la juventud, la atención de las demandas de los trabajadores que protagonizaron huelgas como en Petrobrás, la expropiación de todos los bienes de los responsables por el desvío de partidas presupuestarias en esa empresa estatal en beneficio de un plan de obras públicas que termine con el problema de la vivienda y del desempleo, revocar la entrega de los recursos naturales y las privatizaciones que son responsables por desastres como el de Marina y todas las medidas necesarias para impedir cualquier "ajuste" contra trabajadores en la crisis actual, pero también plantear el debate sobre temas de urgencia del país, como una reforma agraria radical, independencia del país (soberanía nacional) en relación a las potencias extranjeras, entre otros puntos más que fundamentales de la realidad brasilera.

La construcción de una fuerza política independiente, desde organismos de democracia obrera de los trabajadores es fundamental para que, a partir de ese programa y del cuestionamiento de esa democracia para ricos, podamos rumbear definitivamente hacia un gobierno realmente de los trabajadores, que extrapole los límites que esa forma de democracia atada a los empresarios y a los bancos, no puede superar.







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