×
×
Red Internacional

Caída del peso chileno; el petróleo en su valor más alto en siete años; máximos históricos en el trigo y la soja, fueron algunas de las consecuencias del inicio de la incursión militar de Rusia en Ucrania. Cómo afecta al pueblo y cómo se posicionará el nuevo gobierno de Gabriel Boric.

Fabián Puelma@fabianpuelma

Viernes 25 de febrero | 00:00

La amplia incursión militar rusa en territorio ucraniano ha conmocionado al mundo. Desde hace años Ucrania viene siendo un escenario donde se juega la disputa de la OTAN (dirigida por EE.UU y que viene sistemáticamente reforzando la presencia militar en la zona para cercar y reducir la influencia rusa) con Rusia.

El gobierno de Putin, más allá del discurso de defensa nacional, actúa en función de los intereses geopolíticos de un régimen al servicio de los intereses capitalistas de oligarcas afines. Y los costos lo pagan los pueblos y la clase trabajadora de Ucrania y todo el mundo.

Te puede interesar:No a la guerra en Ucrania: fuera las tropas rusas y la intervención imperialista de la OTAN

Además de la importancia geopolítica, también se juegan intereses económicos, como el peso de los recursos naturales en Ucrania, siendo, además, un país por donde cruzan gran parte de los gasoductos que alimentan de energía a Europa. Por esto para Rusia es crucial la nueva línea que espera su aprobación y que cruza el mar Báltico, el Nord Stream 2, lo que podría abastecer de gas a países como Alemania, prescindiendo de Ucrania.

Ni para Rusia ni para Estados Unidos se trata de la "libertad" del pueblo ucraniano. Detrás de este conflicto hay claros intereses capitalistas.

Te puede interesar: Claves para entender el conflicto en Ucrania

Tras la agudización de la crisis, los efectos económicos de la escalada militar no se han hecho esperar y se augura que se profundicen producto del aumento de las sanciones anunciadas por el presidente de EE.UU Joe Biden.

Fuerte presión inflacionaria

Rusia es uno de los mayores productores de petróleo, gas natural y carbón en el mundo, por eso no es extraño que el petróleo haya subido más de un 8% en un día, con el precio del Brent superando los US$ 100 por barril, el valor más alto en siete años.

Tanto Rusia como Ucrania tienen una cuota importante en la producción internacional de trigo y maíz. De hecho, el trigo y la soja están en sus máximos de nueve años por la crisis. Los precios de los aceites y cereales se dispararon.

Estas alzas tienen un efecto directo en Chile, que depende del petróleo y el trigo importado. Esto significa que se acrecienta la presión inflacionaria que ya viene sintiéndose hace meses. Aumentará el costo de la energía, en la bencina, o en todos los derivados alimenticios provenientes del trigo y el maíz, como el pan, fideos, carne y una batería de alimentos que forman parte de la canasta básica. Es decir, un efecto directo en el bolsillo popular.

Por otra parte, durante la jornada de ayer se vivió una fuerte caída del peso chileno respecto del dólar. La moneda chilena venía recuperándose desde su fuerte caída a mediados de diciembre, pero a la hora del cierre del jueves 24 de febrero, el tipo de cambio subió $ 30,17. De hecho, el peso chileno se posicionó en el segundo lugar entre las monedas emergentes con peor desempeño diario. Esto también tiene un efecto en la inflación.

¿Qué hará el gobierno de Gabriel Boric?

La inflación ya viene siendo tema desde hace meses, la que bordea el 8% anual. Cifras que hace mucho no se veían. En enero el IPC fue de 1,2%, el doble de lo que esperaban los analistas. Muchos dicen que en febrero no mejorarán y que la cifra marcará la más alta para un mes de febrero en 35 años.

Según un informe de Goldman Sachs, los casos de Chile y Colombia son los más complejos en la región en lo que se refiere a inflación. No tanto por la cifra absoluta, que está detrás de la inflación de varios países del continente, sino por el cambio de tendencia.

Estas cifras son usadas por los grandes capitalistas para presionar por mayor ajuste fiscal. El informe del banco imperialista afirma que “pronosticamos ciclos de ajuste más profundos”. Los economistas del establishment se pronunciaron en el mismo sentido: pidieron enfriar el consumo e incentivar la inversión. Su política es que el aumento de los precios los pague el pueblo.

Todo, mientras los millonarios siguen fugando dólares del país. A fines del año pasado el ritmo de las salidas al exterior de personas naturales y empresas no financieras se aceleró en los últimos seis meses y se estima que en los últimos dos años han sacado del país un equivalente a más del 9% del Producto Interno Bruto (PIB) anual.

Todas las señales del futuro gobierno apuntan a obedecer los “consejos” o dictados del capital financiero en esta materia. Boric ya se comprometió a una política de ajuste fiscal, partiendo por respetar el recorte del 22,5% en el presupuesto de este año. La designación de Mario Marcel es la guinda de la torta en este sentido. Está por verse aún cuánto aumentará el salario mínimo, pero lo que ya es un hecho es que el aumento desde los actuales $350.000 a $400.000, serán menos dulces gracias a la inflación.

¿Perfil “laguista” en política exterior?

El futuro presidente aún no se pronuncia sobre los efectos de la guerra en Chile, pero sí se pronunció sobre la incursión militar rusa. Alineándose con el tono de países como EE.UU o las potencias europeas, Gabriel Boric tuiteó que "Rusia ha optado por la guerra como medio para resolver conflictos. Desde Chile condenamos la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegitimo de la fuerza. Nuestra solidaridad estará con las víctimas y nuestros humildes esfuerzos con la paz".

No mencionó en ningún momento la palabra OTAN ni la responsabilidad que le cabe a EE.UU con la política agresiva que hace años viene impulsando frente a Rusia. Llamó a retomar la vía diplomática, pero no dijo nada sobre las sanciones de las potencias, muchas de las cuales las pagará el pueblo.

La designación ​​de Antonia Urrejola como próxima ministra de Relaciones Exteriores, quien fue asesora de José Miguel Insulza en la OEA, ya presagiaba el perfil que tendría el futuro gobierno en la diplomacia internacional. ¿Un perfil “laguista” o “lulista”? Recordemos que ambos gobiernos "progresistas" fueron obedientes impulsores de las principales políticas imperialistas en Latinoamérica. Se trata de las primeras declaraciones, aún falta ver qué medidas tomará el nuevo gobierno de Gabriel Boric. Pero ya tenemos las primeras pistas.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias