Política

Cómo Scioli se hace presidente: “estrategia de seguridad vs Lear”.

Dardo Ocampo Lizondo

Delegado y miembro de la lista marrón del Suteba

Sábado 25 de octubre de 2014 | Edición del día

¿Qué es la seguridad, una sensación? ¿Quién hace seguridad? ¿Quién propaga la inseguridad? Cómo se mide? ¿Cómo mide en las encuestas? Cómo surge? ¿Qué política se esconde detrás de la seguridad…? Estas preguntas quizás no sean respondidas en esta nota, Pero lo que sí intentaremos abordar es, desde un punto de vista crítico, que hay detrás de “la Estrategia de Seguridad” en el Sciolismo.

Lo primero que debemos marcar es el levantamiento de las distintas Fuerzas policiales de finales de 2013, donde el eje de la disputa fue lo salarial además de otros pedidos políticos: renuncias, cambios en la cúpula y mejoras en el equipamiento. Todos sabemos como terminó, mejoras salariales, mejoras en el equipamiento y algunos ascensos. Algunos números hablan de esto. Según el IARAF, la inversión total en seguridad del conjunto de las 23 provincias del país y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante el 2013 fue de 43.327 millones de pesos, sin contar el aumento en los sueldos (equivale al 1.63 % del Producto Bruto Interno nacional).

En este año más de 2 mil aspirantes en 8 distritos se están capacitando para las policías locales de Granados, creadas por Scioli, que a mediados del 2015 contarán con unos 15 mil agentes, en los 43 distritos que adhirieron en la provincia, y que ya tienen cerca de 30 mil inscriptos. Cientos de camionetas, cientos de autos policiales, cientos de motos y decenas de perros son parte de las policías locales. Sumado a las restantes fuerzas, Policía Bonaerense, Federal y otras.

Este fue uno de los puntos de partida de la nueva política de seguridad y mano dura de Scioli a través de Granados y de Cristina a través de Berni. Entre el Kirchnerismo y el Sciolismo se consolida una nueva política en materia de represión, que será utilizada como “política de seguridad” sobre los delitos menores o narco delitos, mediatizados por una oposición que como única salida tiene la de“operar”, ocultando así la avanzada sobre la represión de la protesta social.

Denostando el nuevo lenguaje, sobre los conflictos “El control ciudadano”, de las zonas vulnerables de la provincia, junto al equipamiento de la mejor tecnología, contando hasta con “Drones”, la Gendarmería, es el otro pilar de la seguridad de un Kirchnerismo que intenta llegar sin nuevas crisis políticas a su fin de ciclo, dejando como una anécdota el relato sobre los Derechos Humanos.

Claramente podemos observar, en la misma realidad, el cambio de política del Kirchnerismo, un giro represivo en materia de conflictividad social, desde los municipios de diferentes tintes políticos, oficialistas y opositores, acordando la misma línea política, generando un enorme plan militar de miles de policías y gendarmes patrullando las calles, contra los sectores populares y criminalizando a todo joven, a todo trabajador, manteniendo “un orden establecido” por el plan de ajuste económico y social que nos esperan con el final del Kirchnerismo.

Podríamos decir que el Sciolismo junto al Kirchneirsmo se preparan para su primer y su última prueba de fuego (respectivamente). Pero el Kirchnerismo y Scioli para realmente poder hacer efectiva esta “estrategia de seguridad” para avanzar en un plan de ajuste, tienen que derrotar a los sectores de trabajadores organizados, que no son lo rancio de la burocracia sindical que se alimentan de un peronismo arcaico: es el nuevo sindicalismo combativo, que presenta una gran resistencia por sus novedosos métodos y planes de lucha, como los trabajadores de LEAR que continúan luchando por su reincorporación y que el pasado jueves 25 tuvieron una nueva hoja en materia de represión, dando un salto cualitativo la gendarmería de Berni que avanzó con balas de goma dejando a más de 55 trabajadores y militantes sociales hospitalizados y al Diputado Nacional Nicolás Del Caño con balazos de goma en sus brazos y piernas.

La prueba de fuego del candidato de Cristina, no la ha pasado, y deberá pagar un alto costo político, mientras los trabajadores de LEAR sigan luchando por su reincorporación y demostrándole al resto de los trabajadores que con organización unidad y solidaridad se puede enfrentar a una patronal buitre y a una burocracia amparada por el estado, no dejara de ponerse en cuestión que otra alternativa también política desde los sectores de trabajadores y sectores populares es viable y fructífera.







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