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Red Internacional

DOSSIER HISTÓRICO DEL 24 DE MARZO.Código inalterable: espionaje y control para mantener el orden

Desde principios de marzo –y luego de varias semanas de publicidad por TV, radio y cable- se encuentra a la venta en las librerías el nuevo libro de Gerardo “Tato” Young, titulado Código Stiuso (su primera tanda es de 12.000 ejemplares). Si bien el libro se centra en las actividades del agente “Jaime” Stiuso, sus temas principales son la SIDE, el gobierno y su relación con el Poder Judicial.

Viernes 20 de marzo de 2015 | Edición del día

En este nuevo libro, “Tato” Young incorpora y actualiza su primer trabajo sobre el tema, desde hace años agotado: SIDE. La Argentina Secreta (2006). A partir de la información publicada en los medios de comunicación y del contacto con periodistas, agentes secretos y funcionarios del Poder Judicial, logró acceder a nuevos datos que, al igual que en su primer trabajo, son presentados por Young como si se tratara de un testigo de primera mano.

Los temas que se incorporan en este libro se refieren a los cambios que se produjeron en la ex SIDE desde 2007, con el gobierno de Cristina, y que desencadenaron la actual “guerra de servicios” y la muerte del Fiscal Nisman. Como en el primer libro, “Tato” Young sostiene que la realidad de “las cloacas” –como llama a este mundo de códigos secretos- está alejada de lo que pretende mostrar el discurso kirchnerista. “El kirchnerismo –escribía en 2006- prometió una Argentina que no llega”; que “nunca llegó”, sentencia ahora, en 2014, aunque sus argumentos giran alrededor del rechazo al “Vamos por todo” que la oposición burguesa le atribuye a Cristina y la Cámpora como principal lema de su gobierno.

Desde los ’70 en adelante: continuidad y cambios para fortalecer el espionaje
Las actualizaciones incorporadas en el libro se encuentran al final de los capítulos de su primer trabajo, donde Young repasa las distintas etapas de la Secretaría, desde su creación en adelante.

Las páginas referidas a los años de la Triple A y de la última dictadura militar nos presenta a los personajes que volverán a aparecer en democracia, entre ellos, el propio Stiuso y su entorno: Garnica, el Gordo Miguel (exchofer del jefe de la SIDE durante la dictadura), José D. Salinardi, testaferro de la Secretaría, a cargo de consumar la apropiación de las viviendas de los desaparecidos. En el libro también aparecen como parte del plantel estable, Patricio Pfinnen, guardia de seguridad en el CCD Automotores Orletti y el ex agente del Batallón 601 Alejandro Brousson, uno de los asesinos de los militantes del MTP en La Tablada, cercano al radical E. Nosiglia y Director de Contrainteligencia en la época de La Alianza.

Además de estos “históricos”, de la mano de Menem y Juan B. “Tata” Yofre, volvieron a la SIDE varios militares, la mayoría en retiro desde el fin de la dictadura militar, para trabajar como asesores inorgánicos e instructores de la Escuela de Inteligencia.
Sobre el período democrático, el libro muestra cómo tanto los radicales –en sus versiones alfonsinista y aliancista– como los peronistas –menemistas y kirchneristas– necesitaron a estos agentes, ya veteranos, para mantener a la Secretaría en funcionamiento.

El principal nexo del gobierno con estos agentes es el secretario (llamado el “Señor Cinco”) y el subsecretario de la ex SIDE, personas de confianza del presidente, encargadas de concretar sus pedidos. En el libro se mencionan algunos: anticipar o provocar situaciones que favorezcan al presidente, conocer las “debilidades humanas” de los opositores, reclutar periodistas, organizar campañas políticas, utilizar los gastos reservados para el pago de sobresueldos, montar operaciones de prensa o filtrar información falsa, como hizo la SIDE de Duhalde, en 2002, al difundir (al estilo de los militares genocidas) la versión de un “enfrentamiento entre agrupaciones piqueteras” en el que habrían muerto Kosteki y Santillán.

“Si fueran hechos, no sería Inteligencia”, acostumbran a decir los agentes. Si bien no es su tema principal, el libro muestra como tarea permanente, infaltable, el espionaje a las organizaciones sociales, sindicatos y partidos de izquierda, y la infiltración en asambleas y manifestaciones desde la base Billinghurst, el centro de operaciones que en los años ‘70 le dio poder de fuego a la banda criminal de Aníbal Gordon. A estos encargos se deben sumar los de las agencias extranjeras como la CIA y el Mossad.

Código Stiuso también se refiere al corrupto Poder Judicial y a sus vínculos con el gobierno nacional a través de la SIDE. El libro menciona el traslado en los ‘90, de la Dirección de Observaciones Judiciales (O. J., conocida como OJOTA), donde se realizan las escuchas telefónicas, a una de las bases secretas de la SIDE, quedando a su cargo el control de este instrumento de vigilancia. En 2001, a partir de la sanción de la Ley Nacional de Inteligencia, se autorizó a la SIDE (desde ese momento, Secretaría de Inteligencia, SI) a colaborar con el Poder Judicial en tareas represivas y recibió el control exclusivo de las escuchas telefónicas.

El subsecretario de la SI durante el gobierno de Kirchner, F. Larcher, hizo colocar una oficina propia en la Dirección de O. J. (en estos días trascendió que desde O. J. se hace espionaje político). El libro también se refiere al pago de sobresueldos a jueces y funcionarios con el dinero de los fondos reservados de la Secretaría, dinero sobre el cual el Estado no debe rendir cuentas. El libro menciona el caso del Juez Galeano, a cargo de la Causa de la AMIA en los ’90, la cual ocupa varias páginas del libro.

El protagonista: al servicio de los militares, a las órdenes de Kirchner

Como adelanta el título del libro, su personaje principal es “Jaime” Stiuso (Stiles). Según Young, Stiuso ingresó a la SIDE en la época de Lanusse y se convirtió en secretario de Carlos A. Martínez, Jefe de la Secretaría durante la última dictadura. La empatía de Martínez con Stiuso lo salvó de la “limpieza” de los ‘90. Desde la época de Menem en adelante consiguió varios ascensos hasta convertirse en Director General de Operaciones, en 2001. En esos años tejió lazos con el Mossad e, internamente, con la Bonaerense a través de un comisario de la Zona Norte que trabajaba el ex agente del Batallón 601 Raúl Guglielminetti.

Actualmente es dueño de una empresa de construcción de obras viales. Pero Young señala que el peso que adquirió en el ámbito de Inteligencia se lo debe principalmente a Kirchner. A partir de 2003, Stiuso quedó a cargo de grandes misiones, entre ellas la de avanzar en la pista de los iraníes y cerrar el caso AMIA. Su enfrentamiento con el gobierno comenzó luego de la muerte de Néstor Kichner, en 2010. Larcher, cercano a Sergio Massa y principal socio de Stiuso en la SI, comenzó a ser apartado del entorno más cercano a Cristina, mientras que ganaban peso Milani, jefe de Inteligencia del Ejército desde 2007, y F. Pocino, ascendido por Kirchner luego de dirigir el operativo de infiltración del movimiento de los asambleístas de Gualeguaychú.

Estos datos y los que se describen a lo largo del libro dejan en claro que en el mundo del espionaje y la confabulación no hay lugar para relatos. Ni los archivos de la Secretaría no fueron desclasificados, ni su logística fue utilizada para la búsqueda de los civiles cómplices con la dictadura. Los servicios siguieron cumpliendo la misma función de siempre: mantener el orden capitalista, desalentar su cuestionamiento, reprimir a los que lo hacen. Los hechos narrados en el libro de Young muestran que el poder de esta fuerza secreta no ha dejado de crecer.

El libro:
Gerardo “Tato” Young, Código Stiuso. La SIDE, la política desde las cloacas y la muerte de Nisman, Bs. As., Planeta, 2015 (448 páginas).




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