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Clausura de Atanor en San Nicolás por contaminación

Ayer se conoció la noticia de la clausura de la planta. Allí, en un predio rodeado por barrios, se producen pesticidas altamente contaminantes, como el glifosato. La Izquierda Diario dialogó con Walter Fernando Ibarra, referente de la ONG “Protección Ambiental del Río Paraná”, que impulsa los reclamos hace ya doce años.

Miércoles 7 de septiembre de 2016 | Edición del día

Luego de dos años de incumplimiento de la clausura de la planta, el Juez Facundo Puente ordenó un allanamiento en la planta que constató que arroja contaminantes al Río Paraná y extrae sin habilitación agua de las napas, resolviendo la clausura del sector de Atrazina, como así también el ingreso y egreso de camiones con material contaminate.

Walter plantea que se logró la clausura luego de presentar un amparo. “Atanor tiene varias causas penales que hoy son federales, porque según la ley 24051 de Residuos Peligrosos le competen a la justicia federal. Y la contaminación sobre el Paraná, que es un río interprovincial, también es una causa federal. La clausura es por un amparo provincial que interpusimos ante la empresa para que cesen de arrojar desechos químicos contaminantes al río y para que dejen de extraer agua de las napas. Tuvimos que recurrir a la cámara de Rosario porque acá todos se declaran incompetentes y se tiran la pelota unos a otros. La cámara resolvió que Atanor fuera clausurada, pero hace dos años que viene funcionando igual a pesar de la clausura y nadie hizo nada para que no siguiera así.

Ahora en el juzgado penal número 1 de San Nicolás pusieron un nuevo juez que no es de la ciudad, el doctor Facundo Puente. Nosotros entendemos que no está “contaminado”, porque todos los jueces y políticos de la ciudad son amigos o parientes. Este juez vino y sin avisar a nadie hizo un allanamiento en la empresa con gendarmería, prefectura y policía. Ahí constataron que Atanor seguía incumpliendo la clausura desde hace dos años, arrojando efluentes al río y sacando agua de las napas. Entonces clausuró la planta de Atrazina, que es la que más agua consume, hasta que Atanor cumpla con todas las reglamentaciones y vea de qué forma va a producir. También instruyó que gendarmería y policía vean que se cumpla la clausura e informen una vez por semana. Prohibió también la entrada y salida de camiones que vengan de la planta de Munro, porque de allá traen aguas fenólicas que acá las tiran al río.”

“Falleció de cáncer de pulmón con sólo 6 años”

La planta de Atanor está ubicada frente al barrio Química. El relevamiento que realizaron vecinos y organizaciones ambientalistas muestra que, la del barrio, es la farmacia que más medicamentos oncológicos vende de toda la ciudad. Y que son cientos las muertes por enfermedades relacionadas. A metros de las casas y los patios, en la planta no solo se tratan sino que también se entierran productos cancerígenos. Según estudios de la Universidad Tecnológica Nacional y la fiscalía, son altamente contaminantes, peligrosos y explosivos.

Walter explica que en el barrio “hay 200 muertes relacionadas que hemos denunciado, además de los enfermos. Incluso hemos denunciado que hay trabajadores de la empresa con pólipos de garganta, de vejiga, que han perdido un riñón, con problemas de corazón, con asma y distintas clases de problemas de salud. Hace un mes falleció una chica del barrio. Tenía 6 años y la familia vive justo enfrente de la fábrica. Falleció de cáncer de pulmón, con sólo 6 años. Eso es lo que pasa todo el tiempo; no puede ser que la gente se esté muriendo y los fiscales, los jueces miren para otro lado. El mismo intendente de la ciudad, que es médico y que fue ministro de Salud, sabe de esta situación. Pero hace un año propuso un convenio con la fábrica para hacer una plaza enfrente, en terrenos que están todos contaminados! Son lo mismo, justicia y el municipio responden a las empresas.”

Contaminación del medio ambiente: una práctica empresarial protegida por el poder político y la Justicia

Walter plantea que Atanor no es una excepción. Que todas las grandes empresas evitan tratar los procesos y residuos para abaratar costos, contaminando y dañando la salud de los trabajadores y el pueblo. Enumera los nombres de las principales empresas, poniendo sobre la mesa la íntima unión entre producción capitalista y destrucción del medio ambiente: Siderar, la Central Térmica / AES, Carboquímica, Prochem BIO, Motomel, Acindar.

“Todas la empresas incumplen. Motomel contamina con cobre y zinc el Arroyo del Medio. Carboquímica arroja alquitrán de hulla y antraceno el río Paraná. AES contamina con químicos la toma de agua. Siderar arroja laminillo al arroyo Ramallo… Es más; todas las empresas del parque Comirsa arrojan sus desechos a un caño que va al río Paraná y al arroyo Ramallo sin ningún tratamiento. Y todo esto lo sabe la justicia y el poder, pero nadie hace nada. Nosotros entendemos que son todos corruptos; si no, no podrían hacer esto. Por eso estamos contentos porque esto puede sentar un precedente. No queremos cerrar fábricas, pero no puede ser que las empresas ganan millones de dólares a costa de la salud del pueblo. Nosotros sabemos que se puede trabajar bien. Atanor no tiene por qué enterrar productos químicos, los tiene que mandar a tratar. Pero ¿qué pasa? eso sale mucho dinero, entonces lo hacen enterrar y se quedan ese dinero”.

Por denunciar esto, Walter plantea que han sido perseguidos. “Nos han hecho causas penales a cada uno de nosotros que no pudieron demostrar. Nos amenazaron, nos cruzaron autos. En la UFI n.º 6 me iniciaron una causa por coacción agravada que tuvieron que archivar, porque no podían probar nada. Y hemos tenido que denunciar a los directivos de los organismos de control del agua y del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) por incumplimiento de deberes públicos, porque durante años convalidaron todo lo que hicieron estas empresas.”

Para cerrar, señala que la lucha permitió romper el cerco de protección. “Estos 12 años muestran que se puede; con la constancia y el esfuerzo, se puede; no hay que claudicar en la lucha porque la única batalla que se pierde es la que se abandona. No hay que tenerles miedo. Hemos denunciado fiscales, a los directivos de los entes reguladores, a las multinacionales y a las empresas más grandes de la ciudad; con la verdad y la honestidad hemos ido siempre. Nos quieren callar, que tengamos miedo, pero no se dan cuenta que esto nos hace más fuerte. Y hoy salimos a gritar que Atanor tiene contaminantes enterrados y no nos pueden decir nada, porque es verdad. Y la clausuraron porque teníamos razón”.







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