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Cinco motivos para sumarse a la Huelga Mundial por el Clima

Este 27 de septiembre culmina la Semana por el Futuro. Nuevamente, millones de jóvenes, trabajadores e integrantes de la comunidad científica mundial saldrán a las calles en una nueva jornada de Huelga por el Clima, para exigir a los Gobiernos y organismos internacionales que actúen ante la crisis climática. Aquí sintetizamos cinco motivos por los que es necesario sumarse masivamente a la huelga.

Jueves 26 de septiembre | 20:10

Este viernes 27 de septiembre del 2019 se celebra la Huelga Mundial del Clima, una protesta a nivel global en la que nuevamente se espera que participen millones de personas de todo el mundo, en coincidencia con la celebración en Nueva York (EEUU) de la Cumbre Climática convocada por la ONU.

En el Estado español, más de 300 organizaciones, encabezadas por la plataforma Fridays For Future, convocan a la huelga y a manifestaciones en más de 70 municipios del Estado.

La joven Greta Thunberg, que se ha alzado como figura de la movilización, expresa una generación que ha abierto los ojos ante un sistema irracional, que nos enferma y depreda la naturaleza para ensanchar los bolsillos de un puñado de empresas y corporaciones capitalistas. Por ello, la juventud que saldrá nuevamente a las calles en varios países no le debe nada a este sistema, no tiene nada que perder. Al contrario, literalmente tiene “un mundo por ganar”. Sobran motivos para sumarse a este movimiento. Aquí sintetizamos cinco de los más importantes.

1. Porque el cambio climático es un hecho científico y sus consecuencias pueden ser terribles

El cambio climático es una realidad demostrada científicamente que solo puede ser negada por los más necios o, mayormente, por los poderes económicos interesados en generar confusión al respecto. Desde 1880 la temperatura media se ha incrementado en aproximadamente 1 °C. Según el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) la temperatura podría incrementarse entre 2 y 5 grados centígrados en los próximos 50 años, aumentando el nivel del océano entre 18 a 59 centímetros en las próximas décadas, mientras que las emisiones pasadas y futuras de dióxido de carbono (CO2) seguirán contribuyendo al calentamiento durante más de un milenio.

Según este organismo de la ONU, cuyas estimaciones suelen ser las más conservadoras, las emisiones de gases contaminantes tendrían que reducirse en un 45 % en menos de 11 años para evitar superar el umbral crítico de calentamiento de 1,5 grados centígrados, por encima del cual se generalizaría el aumento del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos y la escasez de alimentos. La necesidad de combatir el cambio climático con medidas drásticas es innegable.

2. Porque ya hay cientos de millones de personas que sufren las consecuencias del cambio climático en todo el mundo

La crisis climática no es solo una amenaza para el futuro (muy cercano), sino que sus consecuencias ya son un hecho para cientos de millones de personas en todo el mundo. Los fenómenos catastróficos relativos al clima, como los incendios incontrolables o las olas de calor extremas, son cada vez más frecuentes y su permanencia y aceleración de sus ritmos aumenta año tras año. La contaminación del aire por gases y partículas derivados del tráfico de vehículos, así como de la producción industrial en las grandes ciudades, producen 9 millones de muertes anuales en todo el mundo, 800 mil personas solamente en Europa.

La población más pobre de los países dependientes y semicoloniales son los más afectados por esta transformación artificial de las condiciones medioambientales. Según las Naciones Unidas, actualmente existen más de 20 millones de refugiados por causas climáticas que se suman a los otros tantos millones de personas, que huyen de las consecuencias de las políticas imperialistas de las potencias occidentales y que se topan con las murallas de la Europa y Norteamérica fortaleza. Según distintas estimaciones, de elevarse la temperatura global a más de 2 grados, se calcula que serán 280 millones de refugiados.

3. Porque el sistema capitalista es incompatible con la vida

Existe todo un discurso que pretende diluir la responsabilidad de esta situación repartiendo la culpa “entre todos” y apuntando a la acción humana en general. Lo cierto es que esta amenaza catastrófica es un episodio inédito en la historia de la humanidad, y no por casualidad se produce en el marco del modo de producción capitalista.

Las consecuencias del cambio climático no se reparten, como vimos, equitativamente entre todas las personas. Pero mucho menos sus causas. Según un informe de Intermon Oxfam, el 10% de la población más rica, aquella que posee más riqueza que 3.800 millones de personas, es responsable del 50% de las emisiones de CO2. Además, según el Carbon Disclosure Proyect, solo 100 grandes empresas son responsables del 70% del CO2 emitido desde 1988. En el Estado español, la situación es similar: 20 empresas generan el 80% del CO2. Endesa, que está a la cabeza, emite ella sola el 10% de todas las emisiones y concentra la cuarta parte de todas las que emiten los sectores fijos.

La degradación del planeta es la conclusión lógica de un sistema que pone las ganancias multimillonarias de una minoría por sobre la vida humana y la propia naturaleza.

4. Porque los gobiernos de todo el mundo no van a mover un dedo para evitar el cambio climático

Desde que en 1972 se celebrara en Estocolmo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, varias han sido las cumbres internacionales medioambientales que tienen en común un elevado coste, la pompa diplomática y su completa inutilidad a la hora de resolver la amenaza del cambio climático y la destrucción de la naturaleza.

En realidad, esto no podía ser de otra manera, porque los líderes políticos y los gobiernos del mundo son los mejores representantes de las multinacionales y grandes empresas, responsables de la contaminación. Por mucho que se vistan de verde y declaren públicamente su preocupación respecto al cambio climático –cuando no lo niegan directamente como es el caso de Trump o Bolsonaro–, nunca van a estar dispuestos a adoptar las medidas drásticas necesarias para resolver el problema, pues supondría atacar los grandes intereses económicos capitalistas a los que sirven. De ellos solo podemos esperar medidas contra las clases populares, como el impuesto a la gasolina que trató de implementar el presidente francés Macron que suscitó la rebelión de los chalecos amarillos. Como suele gritarse en las movilizaciones ecologistas, “si la Tierra fuera un banco, ya la habrían rescatado”.

En la última, y nuevamente inútil, Cumbre del Clima de la ONU, la activista Greta Thumberg recriminó a los líderes mundiales: “los jóvenes estamos empezando a comprender la magnitud de su traición”. Por ello, frente a la hipocresía del discurso de los políticos, la huelga climática recupera el protagonismo de la organización y la lucha de la juventud, las mujeres, los trabajadores y las clases populares. Esta es la única forma de empezar a plantear alternativas desde abajo para combatir el cambio climático frente a la inacción calculada e interesada de los representantes políticos de los responsables de la degradación del planeta.

5. Porque no tenemos un ’planeta B’

Bajo este sistema, la producción cultural parece más dispuesta a imaginar mundos catastróficos, postnucleares, invasiones de extraterrestres y hasta zombies, que una sociedad que racionalmente garantice la supervivencia del planeta y de todas sus especies. Resulta más fácil imaginar el fin del planeta que el fin del capitalismo.

Sin embargo, el movimiento contra el cambio climático encierra un nuevo mundo en los corazones de millones de una nueva generación de jóvenes que nace a la vida política y el activismo. Las gigantescas movilizaciones en todo el mundo muestran el potencial transformador en la defensa del planeta y las ideas que este movimiento encierra.

La amenaza real a la que está sometida la vida de todas las especies para beneficio de una ínfima minoría muestra la irracionalidad del sistema en el que vivimos. Luchar con uñas y dientes por su conservación es el mejor objetivo al que podemos dedicar nuestro tiempo y esfuerzo. Si el capitalismo destruye el planeta, ¡destruyamos el capitalismo! Súmate a la Huelga Mundial por el Clima.

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